(Enviado Especial a Barranquilla, Colombia)

Atajó otro penal clave, en un momento decisivo que podía cambiar el rumbo del partido. Y le trajo suerte a Gallegos, su compañero de pieza, que hizo un lindo gol. “Siento que esto es el principio de algo grande”, señaló.

(Enviado Especial a Barranquilla, Colombia)
La sonrisa se ensanchaba en ese rostro aún con rasgos de niño. Santiago Mele viene de epopeya en epopeya. Y justamente le toca tocar el cielo con las manos en estadios con historia y ante rivales que no pasan desapercibidos. El partido no estaba fácil por más que Unión estaba ganando, cuando Miguel Borja, un ídolo de la hinchada de Junior y el jugador más cotizado que tiene este equipo, tuvo en sus pies la posibilidad de empatar el partido. Apenas iban 21 minutos y Junior era un “malón” casi incontrolable para Unión. Pero ahí estuvo Mele, para mantener el cero y quitarle el resto de vida que le quedaba a Junior. El penal atajado fue clave y dio nacimiento a otro partido, más favorable a un Unión que fue creciendo y terminó dando una imagen de imbatibilidad de la que Mele es gran responsable.
-¿Cuál fue la más difícil?, ¿ésta en Barranquilla o aquélla en el Maracaná en tiempo de descuento y también con un penal que hubiese cambiado la historia de Unión?
-Los dos penales fueron muy difíciles. En esos momentos, yo dependo de Dios, porque sin él soy un arquerito más.
-Te moviste mucho sobre la raya del arco, saltabas, le diste un beso al poste, ¿Qué buscabas?, ¿distraer a Borja?
-¡Hice de todo…! ¿Sabés qué pasa?, esas son las cosas que a mí me dan fe… Besé el poste, la pelota, recorrí toda la raya del arco, salté… Son momentos en los que trato de orar y entregarme a Dios y le agradezco a él, porque me ayudó a quedarme en el medio y así atajar el penal
-¿Son conscientes de que hicieron historia?
-Soy consciente de que esto es el principio de la historia… Cuando estaba en el partido pensaba en que esto es el principio de lo que se viene. Yo sé que Dios tiene cosas importantes para nosotros y para Santa Fe. Acá hay gente de bien que suple las limitaciones que tenemos, a nivel de infraestructura, con garra, corazón y fe. A mi me dan ganas de jugar por ellos, porque se merecen todo.
-¿Con quién fue el festejo en el vestuario?
-Con todos… Desde los dirigentes, los utileros que son a los que más quiero en el club y a todos mis compañeros.
-¿Este es el momento más feliz de tu carrera?
-Te contesto esta pregunta cuando esté en el final de mi carrera… Pero sé hacia dónde vas y te digo que yo tengo fe en Dios de que este es el principio de algo grande, no sólo para Unión sino para cada uno de nosotros… Yo me alejé de Dios, pero ahora que volví, es impresionante lo que estoy creciendo. Yo, en manos de él, estoy muy tranquilo.
-En Río de Janeiro titulé en El Litoral que “Mele armó su propio Maracanazo”, pero te aseguro que no me puedo quedar con uno, aunque en el primer tiempo te rescataba a vos y a Álvez como los mejores…
-Yo, si fuera vos y me tomo el atrevimiento de ponerme en tu lugar, destacaría a todos. Yo, que los conozco a los chicos, te puedo asegurar que todos dieron su mejor potencial, lo mejor de cada uno… Por ejemplo, me pone muy contento lo de Matías Gallegos, porque hizo un lindo gol, es mi compañero de pieza y se merece este momento que vivió. Antes del partido estuvimos orando con él y ya ves que tuvimos suerte los dos, yo con el penal y él con el gol que hizo. Matías es un jugador que nos va a dar mucho.
-En definitiva, es imposible rescatar a uno en medio de semejante actuación…
-Todos hicieron un partidazo… Y quiero hablar de la gente, porque sentimos el aliento de la hinchada y te puedo asegurar que, en un momento, los sentíamos más a ellos que a los hinchas de Junior… ¡Y eso que había muchísima gente de Junior!... Pero veía cómo festejaban los goles, tanto la gente como mis compañeros, y eso me daba mucha emoción.
-¿Y ahora?
-Y ahora, todo esto me ilusiona y veo que podemos darle una alegría a nuestras familias que se desviven por nosotros y se bancan esas tormentas que tiene el fútbol. En mi caso, palabras mayores para mi novia, mis padres, mi abuela y la gente que me apoya.