El Concejo Municipal aprobó este lunes una ordenanza que regula por primera vez en la ciudad la gestión de los aceites vegetales y grasas de fritura usados (llamados AVUs), con eje en la prohibición de su vertido en desagües y la creación de un circuito formal para su recolección, transporte, tratamiento y disposición final. La iniciativa, impulsada por la concejala Jorgelina Mudallel (PJ), obtuvo sanción en general y en particular.
Una ordenanza prohíbe tirar el aceite usado a la cloaca y crea un circuito de disposición final
La nueva ordenanza establece, en el caso de los hogares, que la disposición se realizará a través de los Ecopuntos del municipio. En tanto, los bares, restaurantes, etc. tendrán un sistema diferenciado para los aceites y grasas usadas. La normativa ahora deberá ser reglamentada para aplicarse.

La norma establece que estos residuos -provenientes de la fritura de alimentos y ya no aptos para consumo- no podrán ser arrojados a cloacas, desagües pluviales, pozos ciegos, sumideros de drenaje, cursos de agua, la vía pública ni al suelo. También prohíbe prácticas como su "dilución, emulsificación o solidificación" para facilitar su descarte.
"Se trata de un desecho altamente contaminante y nocivo, que no tenía una regulación específica en la ciudad", sostuvo Mudallel durante la sesión del órgano deliberativo local. Y advirtió que "un litro de aceite vegetal usado puede contaminar hasta 1.000 litros de agua. No se puede desechar en las cloacas ni en el inodoro porque además genera obstrucciones y problemas en el funcionamiento del sistema cloacal".
El proyecto contó con aportes de María Beatriz "Titi" Barletta y Lucas Simoniello (Unidos), y se abstuvieron los ediles Ana Cantiani y Pablo Mussio (LLA).
Cómo será la disposición
La ordenanza diferencia entre "generadores domiciliarios" y "grandes generadores". La nueva ordenanza establece que "se dispondrá de puntos verdes móviles y/o fijos en lugares estratégicos de la ciudad cuya creación y funcionamiento será indicado en la reglamentación de la presente ordenanza". Los concejales indicaron que se trata de los Ecopuntos que el municipio tiene emplazados en distintos puntos de la ciudad. Allí los vecinos podrán llevar el aceite usado, previamente almacenado en recipientes adecuados.

Para los "grandes generadores" como bares, restaurantes, rotiserías, comedores, supermercados con elaboración propia y otros establecimientos, la normativa fija obligaciones más estrictas. Deberán almacenar el aceite en recipientes diferenciados, en condiciones seguras y correctamente identificados, hasta su retiro por transportistas habilitados.
Además, tanto generadores, transportistas como operadores deberán inscribirse en un registro municipal, presentar declaraciones juradas y cumplir requisitos técnicos y ambientales. El transporte deberá realizarse exclusivamente con vehículos habilitados.
Los "operadores" son "personas humanas o jurídicas, públicos o privadas, autorizadas por la autoridad de aplicación para realizar operaciones de recepción, clasificación, manipulación, almacenamiento, pretratamiento, tratamiento, valorización y/o disposición final de AVUs y de sus residuos asociados, cumpliendo los requisitos técnicos y ambientales aplicables, y que se hallen debidamente inscriptas en el registro correspondiente".

Impacto ambiental y sanitario
Durante su exposición, la concejala Mudallel destacó que la iniciativa busca resolver un problema cotidiano con impacto acumulativo. "Muchas veces no sabemos qué hacer con ese aceite que sobra en nuestras casas. Esta ordenanza viene a dar una respuesta concreta", señaló. Y añadió: "Ahora hay que llevarlos a los Ecopuntos y desde ahí, debería ir a parar al relleno sanitario o Complejo Ambiental con todas las medidas de saneamiento que tiene el mismo".
En cuanto a los AVUs que sean generados por los locales gastronómicos, bares, etc, Mudallel indicó que la posibilidad de reutilizar el aceite usado, por ejemplo, para la producción de biocombustibles. "Santa Fe ciudad no tiene empresas que traten los aceites vegetales y produzcan biocombustible, pero sí tiene una trazabilidad bastante marcada en relación adonde termina el aceite vegetal usado: a veces en empresas como materias primas, a veces en el mercado secundario del aceite vegetal".

"De hecho -añadió-, muchos de los comercios habilitados en la ciudad hoy en materia de aceites vegetales usados ya cuentan con el retiro del aceite vegetal que va a parar normalmente al sur de nuestra provincia donde hay algunas de las plantas de biocombustibles".
Asimismo, indicó que "en ciudades como Rafaela se utiliza para generar energía que luego se aplica al transporte público", mencionó la concejala, quien remarcó que la ordenanza apunta también a fomentar ese tipo de prácticas.
La autoridad de aplicación será la Secretaría de Gestión Urbana y Ambiente de la Municipalidad, que deberá reglamentar la norma, crear el registro de actores involucrados y establecer los mecanismos operativos. "Esperamos que finalmente se reglamente y se implemente de forma efectiva. No se va a solucionar todo el problema ambiental, pero sí uno concreto que afecta a la ciudad y a su infraestructura", concluyó la autora del proyecto.

Regulación de la cadena de gestión
Por su parte, la concejala Barletta remarcó: "Es un residuo silencioso, que no se ve, pero que tiene un enorme impacto. Cuando lo multiplicamos por todos los hogares y los locales gastronómicos, el daño es muy grande". Y agregó: "Necesitamos incorporar el hábito de no tirarlo por la pileta, sino separarlo y llevarlo a un Ecopunto".
La edila también subrayó que la norma "es muy exhaustiva" porque regula toda la cadena de gestión y "extiende la responsabilidad a quienes generan el residuo", en especial a los comercios gastronómicos.
El concejal Simoniello, en tanto, aportó otro de los ejes centrales del debate: el impacto de estos residuos en la infraestructura urbana. "No tenemos que disponer los aceites usados ni los domiciliarios ni los grandes generadores en la cloaca, porque generan obstrucciones en la red", afirmó.
En ese sentido, indicó que "uno de los principales problemas del sistema cloacal son las grasas acumuladas", y ejemplificó: "Un solo local gastronómico, si no trata correctamente sus aceites, puede generar el mismo impacto que 400 viviendas".
Simoniello también puso el foco en la necesidad de ordenar lo que hoy ocurre parcialmente: "Hay empresas que ya recolectan aceite porque es su materia prima, pero esta ordenanza viene a regular, a darle trazabilidad y a incorporar a los residuos domiciliarios al sistema mediante los Ecopuntos".










