En el extremo noroeste de la ciudad de Santa Fe, debajo del puente de la Circunvalación Oeste y en el acceso a la vieja Tablada por Teniente Loza, se consolida un microbasural que expone una problemática cada vez más visible: la acumulación constante de residuos en un sector donde conviven viviendas precarias, circulación vehicular y espacios degradados.
Crece un microbasural en el extremo noroeste de Santa Fe
Está en el rulo de acceso al Mercado de Abasto, sobre calle Teniente Loza. Recicladores separan los residuos en el lugar.

El lugar se convirtió en un punto de descarga irregular de basura. Restos domiciliarios, escombros, plásticos, neumáticos y hasta residuos voluminosos se apilan a cielo abierto, generando un foco de contaminación persistente. En días de calor, los olores se vuelven intensos; cuando llueve, los desechos se dispersan y forman una mezcla de barro y basura que complica aún más la situación.

Además, en cercanías al basural el río Salado se mantuvo amenazante durante la última semana con un pico de crecida que ya pasó, pero que puso en jaque a los habitantes del bañado, por fuera del anillo de defensa.

El problema del microbasural no solo impacta en el ambiente, sino también en la salud. La proliferación de insectos y roedores, sumada a la quema ocasional de residuos, agrava el cuadro. El humo tóxico y la presencia de materiales potencialmente peligrosos convierten al microbasural en un riesgo cotidiano para quienes viven o transitan por la zona.
Pero además del problema ambiental, emerge con fuerza un drama social. Familias que residen en las inmediaciones conviven a diario con la basura, en un contexto donde la falta de servicios y controles profundiza la sensación de abandono.

La combinación de arrojo clandestino de residuos y falta de medidas sostenidas termina consolidando un circuito difícil de revertir. Pese a los esfuerzos municipales por erradicar el microbasural, cada vez que las máquinas lo limpian se vuelve a formar. Porque lo que no se modifica es la actitud desaprensiva de quienes desechan sus residuos en el lugar.

Bajo el puente y a metros de uno de los accesos por el norte a la ciudad, el microbasural crece como síntoma de un problema más amplio: la desigualdad en las condiciones urbanas y la urgencia de políticas que no solo retiren la basura, y ordenen, sino que aborden de fondo las causas que la generan.








