Antes que la temperatura del verano comience a agobiar en Santa Fe, el hogar Atanasia Hernando de Durán necesita que la comunidad a la que le presta un servicio inmenso le dé una mano. Es que los 77 años de servicio de la Casa Cuna se hacen sentir en la estructura del edificio y si bien, gracias a la colaboración de empresas e instituciones, la comisión directiva logró una primera etapa de reformas no son suficientes para cubrir la demanda diaria que representan los 27 niños y niñas que alberga, de entre uno y 14 años.
Hoy la prioridad es remodelar la “sala cuna” y el baño de la habitación de la casona que era utilizada como dormitorio de los más pequeños pero hace un año y dos meses que por las filtraciones del techo se volvió inhabitable. “Por eso tuvimos que colocar las siete cunitas en la habitación de los varones pero necesitamos recuperarla de manera urgente porque están amontonados, se están quitando espacio y la convivencia es difícil por los hábitos de cada uno”, explicó Norma Pereyra, directora de la institución.
Más allá de la demanda de espacio, la necesidad de comenzar con la segunda etapa de arreglos y recuperar la sala radica en que es la única de toda la casa que tiene acondicionador de aire. Como consecuencia de la clausura del dormitorio de los bebés, en la habitación de los varones hay actualmente dispuestas nueve camas y siete cunas y aunque es un lugar amplio, con el calor resulta casi imposible conciliar el sueño.
El resto de los baños de los dormitorios de la Casa Cuna también está incluidos en el plan de remodelaciones ya que hay uno solo con dos duchas para todos los chicos, que comparten niños y niñas y una bañera para los bebés. Además el de la sala cuna inhabilitada tiene solo una bañera. “Acá te apoyás en la pared y los revoques se caen”, señaló Sandra Istillarte, encargada del área de prensa de la institución. Las nenas más grandes de la casa, son cuatro que tienen entre 10 y 14 años también están reclamando su lugar. “Para ellas tenemos pensado refaccionar otra habitación que actualmente es un depósito. Tampoco se puede utilizar por el estado de los techos, así que queremos lograr el arreglo y recuperarla”, detalló Sandra como muestra de que hay espacio disponible en la casa pero faltan fondos para concretar las ansiadas reparaciones.
Mucho tiempo y escaso aporte
Al hogar Casa Cuna llegan niños derivados por la Subsecretaría de la Niñez y Adolescencia de la provincia, que son separados de sus familias de origen porque son abusados, maltratados o no poseen los recursos para sostenerlos.
La estadía de los chicos en la institución se rige por la ley 12.962 que establece entre otras cuestiones un plazo máximo de 18 meses y luego deben ser devueltos a sus familias de origen, al núcleo extendido o puestos en adopción. En total, en Casa Cuna “hay 17 niños en cuyos casos sólo falta la firma del juez para que puedan ser adoptados por una familia. Tenemos niños que están hace seis años”, precisó Sandra Istillarte.
A la falta de resolución de la justicia, también se suma la escasa atención por parte de la Subsecretaría que si bien dispone del hogar para alojar niños, demora en enviar los recursos económicos. Este año depositó 200 mil pesos correspondientes al presupuesto designado a la institución el año pasado y hasta hoy, no envió los 400 mil pesos que las autoridades se habían comprometido a otorgar por el período comprendido entre enero y octubre de 2012.
“El dinero de la Subsecretaría se destina a la comida y los gastos de los chicos que, hay que aclarar, viven acá. El salario de los 27 empleados, que representan unos 120 mil pesos mensuales se pagan con el aporte de los 7.000 socios”, aportó Istillarte para explicar que con esos recursos es imposible que puedan destinar algo para el mantenimiento del antiguo edificio.






