Luego de la flexibilización de 11 actividades económicas formales bajo una “cuarentena administrada”, este lunes pudieron verse en distintos puntos de la ciudad varios trabajadores informales que salieron a la calle pese a que rige hasta el 26 el aislamiento social, preventivo y obligatorio por la pandemia del coronavirus. Aparecieron vendedores ambulantes, cuidacoches y recolectores de cartón, entre otros.
Ciudad: varios vendedores ambulantes, "cartoneros" y más gente en la peatonal
Tras las nuevas flexibilizaciones de la “cuarentena administrada” y con 31 días sobre las espaldas de aislamiento obligatorio en el país, este lunes se vieron varios trabajadores informales en las calles. La frase común: “Si no salgo a trabajar, no como”.

El denominador común de sus testimonios fue ciertamente desesperado: “Si no salgo a vender, no como. Tengo cinco hijos, y los tengo que alimentar. La única que me queda es salir a tratar de vender algo”, le dijo a El Litoral un vendedor ambulante visiblemente consternado. “Ya hace un mes que estamos con la cuarentena, y no se aguanta más: si no salgo a la vía pública a tratar de ganar un ‘mango’, no puedo alimentar a mis hijos”, relató.

Pero hubo otra postal. En una breve recorrida de este medio por el principal paseo comercial de la ciudad, la Peatonal San Martín, se vio mucha más gente circulando en comparación que los primeros días tras el dictado del aislamiento, el 20 de marzo. Personas simplemente paseando, caminando o en bicicleta, e incluso paradas delante de los escaparates de los comercios, que están cerrados y muchos de los cuales se ven desguazados, sin mercadería visible. No se vieron controles policiales.

Un recolector de cartones se apostó en una esquina del centro con su carrito cinchado por una moto. “Desde que empezó todo esto, no salí. Hoy es la primera vez, porque ya no tengo ni una moneda para llenar el plato. Tengo hijos, nietos, y no tengo ni un peso en el bolsillo. Si no salgo a la calle, no como ni le doy de comer a mi familia. No puedo más”, relataba a este diario mientras acomodaba los cartones para llevárselos.








