Al ciclo de la vida nadie puede esquivarle. Las personas nacen, crecen, se desarrollan y envejecen, es ahí cuando llega la necesidad, en muchos casos, de tener a alguien cerca que pueda ayudar a desandar los últimos años de vida, con la mejor calidad posible. Pero ocuparse del cuidado del ser querido, sea un abuelo, una abuela, un padre o madre, es un tema a tener en cuenta para no dejarlo solo en circunstancias de alta necesidad.
La opción simple es enviar a la persona mayor a un geriátrico y que reciba la asistencia necesaria, pero aquellos familiares que quieren evitar el desarraigo que produce alejar al anciano de su hogar buscan el servicio de cuidadores, quienes este 2 de marzo celebran el día nacional del cuidador de adultos mayores, fecha impulsada por la Asociación Argentina de Cuidadores de Ancianos.
En este marco, El Litoral entrevistó al doctor gerontólogo Hugo Valderrama, creador del movimiento de formación de cuidadores de adultos mayores en Argentina, quien analizó en detalle: “Lamentablemente la necesidad de tener trabajo en este país trae como consecuencia que mucha gente no tiene vocación de servicio para cuidar a personas mayores y lo hace como una necesidad laboral, por eso no siempre funciona bien. Lo que debería tener el trabajador al brindar el servicio es la preocupación por la población mayor y que realmente lo enternezca, y que sienta la necesidad de querer ocuparse de los viejos porque nota que están al margen de la sociedad”.
En su trabajo, los cuidadores deben aplicar valores que transmiten, en forma práctica y pura. La necesidad de contar con personas capacitadas es fundamental para un buen servicio. “Hay que tecnificar el cuidado porque hay un montón de técnicas, que no solamente tienen que ver con la alimentación, hidratación, sino también con las movilizaciones. El que ayuda a movilizarse mal al viejo también puede generarse problemas a sí mismo por hacer mala fuerza”, observó el doctor Valderrama, a quien le dedican este día nacional, en honor a su nacimiento. Y agregó: “El cuidador tiene que tener vocación de servicio y que le importen los viejos”.
—¿Cómo surgió la idea de formar a cuidadores de ancianos?
—Notaba que pasaban los años y éramos los mismos profesionales los que nos reuníamos a debatir sobre el tema, cada vez con más conocimientos, pero el problema de los viejos seguían siendo las desatenciones. Por eso, en el verano de 1985 comenzamos a dictar el primer curso para capacitar y difundir en una escuela de Recreo. Conseguimos un aula con capacidad para 35 personas y a los tres días tenía el doble de inscriptos, algo impensado en pleno verano. De ahí en adelante todas la capacitaciones se hicieron gratuitas.
—La generación de puestos de trabajo fue uno de los resultados positivos ¿no?
—Sí, sobre todo de mujeres, donde cada 100 cuidadores que se egresan 98 son mujeres. Es decir que les dio trabajo a un montón de gente que no podía acceder a una formación más compleja, pero sí tenía una vocación y quería salir del trabajo doméstico. Tal fue el crecimiento de este servicio que para que funcione un geriátrico es necesario contar en la plantilla de personal con gente formada como cuidadores.
“El programa de cuidador de ancianos es el único que se sigue manteniendo en el país para los viejos”, resaltó el doctor. Actualmente, los cursos son brindados por el Estado y algunas ONGs que se dedican a la gerontología. Esta expansión de la formación permite que en el país en cada una de las provincias haya personas que realizaron los cursos y son aptas para el cuidado de los abuelos.
“Hasta que llevé la cuenta, 10 años atrás, más de 60 mil personas se habían capacitado con mi programa en todo el país”, sostuvo Valderrama, quien dictaba cursos intensivos de unos cuatro meses de clases.
El médico geriatra difundió desde Salta hasta Tierra del Fuego las capacitaciones para formar cuidadores. “No había bibliografía para formar a un cuidador de anciano, por eso la idea fue darle una base de conocimiento a las personas, para lo cual escribí un libro que llamé el manual argentino para el cuidado de ancianos”, recordó el especialista en gerontología, quien nunca puso a la venta su obra sino que lo repartió entre gobiernos municipales, provinciales y de la Nación.
La expectativa de vida en Argentina, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), estima que una mujer vivirá 80,3 años, casi seis años más que la media mundial, y un varón 73,5 años, casi cuatro años más que el promedio. “Hoy hay una gran falta de cuidadores a nivel mundial, y es una necesidad porque, nos guste o no, el mundo envejece y la gente también”, indicó Valderrama.
“Llega siempre un momento en el que se necesita cuidado porque las capacidades se pierden con el correr de los años. No hay opción y se necesitan cuidadores”, concluyó el gerontólogo santafesino.
En la ciudad existe desde el año pasado un registro de Cuidadores Domiciliarios, y actualmente cuenta con 26 personas capacitadas. Por lo que quienes requieran de los servicios de un cuidador que integre el Registro Municipal puede acceder al sitio web de la Municipalidad (apartado Registro Municipal de Cuidadores Domiciliarios) y consultar los datos de contacto de quienes ya han sido capacitados. En el último tiempo se han creado algunas empresas privadas que se dedican a nuclear cuidadores de ancianos.