Las 12 figuras que conforman la Fuente de los Biguás, de la Plaza 25 de Mayo, pronto van a estar nuevamente ubicadas en su lugar para el disfrute de todos los santafesinos. Si bien no son las esculturas originales de bronce, que fueron robadas del espacio público en épocas de pandemia, son réplicas elaboradas en resina en base a los modelos que subsistieron.
Cómo se hicieron las 12 réplicas de la fuente de los biguás de la plaza 25 de Mayo
Un equipo de conservadores y restauradores del municipio llevó adelante la ejecución de las piezas escultóricas.

La fuente renovada se inaugurará el próximo martes 19, a las 11.30, en el marco del 451° aniversario de la ciudad de Santa Fe. Emplazada en la esquina de la plaza que conforman General López y San Jerónimo, dentro de poco el casco histórico de la ciudad volverá a contar con las figuras de la naturaleza litoraleña.
El trabajo llevó 2 años y, en los inicios, se hicieron encuentros con el experto en moldeado Juan Carlos Visconti, de Buenos Aires, mientras que la ejecución y el seguimiento específico del proceso estuvo en manos de integrantes del Área de Conservación y Restauración, dependiente de la Dirección de Museos de la Municipalidad.

"Recibimos un llamado en la época de pandemia de que se estaban robando material de bronce de las plazas y, dentro de ellas, se habían llevado los biguás de la 25 de Mayo. Habían quedado solamente 2 figuras originales en la fuente, así que las rescatamos y las trajimos. También logramos rescatar dos irupés de la otra fuente", comentaron Eduardo Gómez, Melisa Perezlindo, Virginia Lazzaroni, Mauricio Gómez y María Elena Tenorio, integrantes del equipo de conservadores y restauradores.
La idea de hacer réplicas escultóricas surgió enseguida como opción para reemplazar a las faltantes. "Ya habíamos hecho un trabajo similar anteriormente con la obra Alma sin Hogar -la del niño con el perro-, que estaba en la Plaza Alberdi. En ese momento se empezó con una política pública de reemplazar las obras que estaban en distintos espacios y habían sufrido vandalismos, robos o el deterioro del material. Con esa misma lógica, se planteó hacer réplicas de los biguás, un trabajo que ahora se terminó", contaron los especialistas.
"Este sistema de reemplazo de las esculturas de los espacios públicos no es nuevo. Se hace en muchos países, y tiene que ver con la preservación de las mismas, sea por su valor histórico o por los artistas que las hicieron", añadieron los integrantes del equipo, al tiempo aseguraron que "de las figuras originales robadas nunca se supo nada".

Procedimiento
En primer lugar, se hizo un trabajo de investigación sobre la fuente y las figuras, que incluyó la visita a su autor, el escultor santotomesino Roberto Migdal. El equipo también relevó que la fundición en bronce se había hecho en Bosio y que, en los años '90, los biguás estaban emplazados sobre cilindros en distintas alturas. Más adelante, la fuente sufrió una modificación cuando se hizo la reforma de la plaza y, desde ese momento, quedaron todas las figuras colocadas sobre pilares al mismo nivel.
"El trabajo de réplicas comenzó por el armado de los moldes de silicona y sus respectivos contramoldes de yeso para obtener las copias. La utilización de silicona como material principal de los moldes permite obtener numerosas copias y es duradera en el tiempo, lo que nos daría la posibilidad de replicar nuevamente la figura si llegaran a ser vandalizadas o faltar", detallaron.
"Adentro de cada piezas va una estructura de hierro, está cargada con arena, y la resina coloreada", completaron.

Reconstrucción
"Por las fotos de la fuente, nos dimos cuenta que había cuatro modelos distintos y nosotros teníamos solo dos. Nos contactamos con Bosio y tenían parte de los moldes de aquella época, que nos cedieron", indicaron.
"El que hubo que reconstruir fue el biguá de las alas abiertas. Ahí tuvimos como paso extra el modelado, utilizando copias de algunas partes de los biguás que sí nos quedaron, y reconstruyendo las formas de las alas y su posición. Una vez que terminé esa figura en arcilla, volvimos a repetir el mismo proceso de moldeado, haciendo su respectivo molde de silicona y contramolde de yeso", señaló la artista visual Perezlindo, que tuvo a su cargo esa pieza en particular.

El proyecto contó con el aporte de padrinos, que fueron varios colegios profesionales que quisieron colaborar. Los dos biguás originales quedarán preservados en el Museo Municipal "Sor Josefa Díaz y Clucellas", donde hay un patio de esculturas con piezas que se fueron retirando de los espacios públicos para su conservación.








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