Preocupa a vecinos un asentamiento y basural junto al área natural protegida laguna Juan de Garay
Hay ranchos, microbasurales y quemas en barrio Gral. Paz. Fueron levantados en los últimos años. La zona aledaña está preservada por ley provincial, desde 2016.
La basura esparcida por toda la zona. Flavio Raina.
Los vecinos del barrio General Paz, en la zona de la laguna Juan de Garay de la ciudad de Santo Tomé, expresaron su preocupación por la formación de un asentamiento irregular y la aparición de microbasurales junto a un área natural protegida por ley provincial.
La laguna Juan de Garay —históricamente conocida como laguna Bedetti— se extiende como un remanso natural en medio del paisaje urbano. Este humedal, vinculado al sistema hídrico del río Salado y rodeado de bañados, juncales y montes ribereños, forma parte de la memoria afectiva de generaciones de santotomesinos que durante décadas eligieron sus orillas para pescar, caminar o simplemente contemplar el atardecer sobre el agua.
Vista de Santo Tomé, en el vértice inferior izquierdo, la laguna Juan de Garay. Fernando Nicola.
Con el tiempo, además de consolidarse como un espacio de encuentro y recreación, el lugar fue reconocido por su valor ambiental: en sus márgenes conviven aves, pequeños mamíferos y una rica vegetación característica de los ecosistemas del litoral.
Esa importancia ecológica motivó su declaración como Área Hídrica Natural Protegida, una medida orientada a preservar este enclave natural que, además de su belleza paisajística, funciona como refugio de biodiversidad y uno de los últimos grandes humedales que sobreviven dentro del tejido urbano de la ciudad.
Nuevos vecinos
Sin embargo, desde hace aproximadamente dos años, un grupo de personas comenzó a ocupar la zona de bañados del río Salado y las orillas de la laguna, por fuera del anillo de defensa contra inundaciones. Allí levantaron precarios ranchos y comenzaron a generarse microbasurales con residuos provenientes del cirujeo. Desde entonces, la situación no se modificó.
Los ocupantes del bañado. Flavio Raina.
La inquietud de los vecinos no se limita a la preservación ambiental. También advierten que se trata de un sector contiguo al área protegida como reserva hídrica provincial —la primera de Santo Tomé— creada por una ley sancionada en 2016.
El área natural protegida está delimitada al norte por el ejido urbano (a la altura de calle Colón), al sur por el arroyo El Tientuco —incluido dentro del área—, al este por el río Salado y al oeste por la trama urbana (a la altura de calle Mitre).
“Estamos muy preocupados. Nosotros nos ocupamos permanentemente de mantener el pasto cortado y el sector limpio y cuidado, porque además es un lugar donde habita gran cantidad de flora y fauna local. Pero ahora la situación cambió, con la presencia de basura y nuevos ocupantes”, dijo Gabriela Novak, vecina de calle La Rioja al 1100, a pocos metros del lugar.
Algunas viviendas son muy precarias. Flavio Raina.
“Todos los vecinos tratamos de preservar el sitio, pero no encontramos respuesta del Estado en ninguno de sus niveles, ni municipal ni provincial”, agregó.
En el mismo sentido, Claudia Hoyos, otra vecina de la misma cuadra —que termina sobre el terraplén—, también expresó su preocupación y contó que elevaron notas a la Intendencia y a los concejales, “pero no pudimos avanzar porque la situación sigue igual”.
Los reclamos comenzaron formalmente el año pasado con cartas enviadas al intendente Miguel Weiss Ackerley. En una de ellas solicitaron “la intervención inmediata del Estado municipal para proceder a la reubicación de las personas que se encuentran en esa zona, la instalación de luminarias y la implementación de medidas de seguridad preventivas”.
Basura por todos lados junto a la reserva. Flavio Raina.
En mayo del año pasado, el Concejo Municipal de Santo Tomé aprobó un proyecto que solicita al Ejecutivo impulsar “un plan integral para ordenar y proteger el área de la laguna Juan de Garay ante el avance de asentamientos irregulares en ese entorno natural”.
La iniciativa planteó realizar un relevamiento socioambiental de las familias instaladas en la zona, elaborar un protocolo de actuación con organismos provinciales y organizaciones civiles y diseñar un programa progresivo de reubicación con acompañamiento social.
El bañado del Salado
El proyecto, presentado por el concejal Mario Montenegro, también propuso reforzar los controles ambientales y gestionar asistencia técnica y financiera ante el gobierno provincial.
“Sabemos que después de los reclamos sólo fueron censados los ocupantes del terraplén, pero no se hizo nada más”, señaló Hoyos. “Hay que apurarse a encontrar una solución, porque no se trata de familias sino de un par de hombres solos”. También relató que “hace unos días se produjo un pequeño incendio con la basura acumulada”.
Más basura esparcida por el territorio. Flavio Raina.
El sector más comprometido se ubica sobre el bañado del Salado, del otro lado del terraplén de defensa. Del lado protegido hay viviendas particulares, un predio semiabandonado y el reservorio pluvial con la casabomba que expulsa los excedentes de agua de lluvia hacia el río.
“No hay ni un cartel que indique que está prohibido tirar basura”, se quejó Hoyos. “Tampoco hay iluminación y hay muchos yuyos, en un estado de abandono total. Hay que resguardar la zona”.
De quién depende
Según el testimonio de otro histórico vecino del lugar, Juan Carlos Pérez Leiva, “la responsabilidad sobre el asentamiento corresponde por jurisdicción al Ministerio de Ambiente y Cambio Climático de la provincia, que es el organismo encargado de las áreas naturales protegidas”.
El diario El Litoral consultó tanto al municipio santotomesino como al Ministerio de Ambiente sobre el tema.
Entre el terraplén hay un reservorio que vuelca en el bañado del Salado. Flavio Raina.
Desde el gobierno local informaron que, tras tomar conocimiento de la situación, realizaron una denuncia judicial por la presunta usurpación del terreno público. En la presentación individualizaron al menos a dos ocupantes, a quienes acusan de haber armado una vivienda precaria con lonas y nylon, sin baño, por lo que utilizan la orilla de la laguna para realizar sus necesidades. También señalaron la presencia de residuos y la quema de plásticos en el lugar, con la consecuente contaminación del área natural.
Durante una recorrida in situ, El Litoral pudo comprobar que las construcciones avanzaron y se consolidaron con materiales como paredes de ladrillos, con aberturas y techos de chapa.
Las viviendas que fueron levantadas de forma ilegal, se consolidan. Flavio Raina.
Desde el municipio añadieron que el sector suele ser utilizado para visitas ecológicas y actividades de avistaje de aves organizadas por el propio gobierno local, por lo que la presencia de ocupantes “provoca temor en los visitantes” y la contaminación “dificulta el desarrollo de esas actividades”.
Comité de Manejo
Desde el Ministerio de Ambiente explicaron que el lugar ocupado “no forma parte de la reserva hídrica”. Además, indicaron que la ley provincial que regula las áreas naturales protegidas establece que la categoría de reserva hídrica posee el nivel más bajo de protección y se limita principalmente a aspectos ambientales.
Del lado defendido por el terraplén hay un predio semi abandonado, además de otras casas residenciales. Flavio Raina.
En ese marco, el organismo viene desarrollando un programa de manejo para la laguna Juan de Garay.
Durante 2025, el Comité de Manejo mantuvo encuentros periódicos con el objetivo de elaborar de manera participativa el Plan de Gestión del área protegida, tal como establece la Ley Provincial Nº 12.175.
El proceso fue coordinado por la Dirección del Sistema de Áreas Naturales Protegidas e incluyó reuniones plenarias del comité y cuatro mesas de trabajo abiertas a instituciones de Santo Tomé, Santa Fe y otros puntos de la provincia.
Los encuentros abordaron temas vinculados con la zonificación, la conservación, el uso sustentable, la recreación y el turismo, además de la comunicación y la educación ambiental.
Sin embargo, el asentamiento y los microbasurales continúan en el lugar. Y los vecinos siguen esperando una solución.