A unas pocas cuadras de Aristóbulo del Valle, en la intersección de Callejón Roca y República de Siria, los vecinos del barrio 29 de Abril III ya no arriesgan la fecha en que se terminará la obra del Centro Integrador Comunitario (CIC). Motivos no les faltan: hace cinco años que está paralizada.
El edificio, a medio terminar, se puede recorrer de punta a punta. Desde su interior, puede observarse todo el barrio y hasta percibirse las condiciones climáticas porque no hay ninguna abertura. Concentrar en un mismo edificio sectores para la atención primaria de la salud y áreas para el desarrollo social eran los principales objetivos que se pretendían con su construcción, la cual comenzó en el segundo semestre de 2005, con fondos provenientes de la Nación, y se estipulaba estar finalizada a principios de 2006.
Salud, a medias
Lindante a la abandonada obra, en una edificación que se encuentra en pésimas condiciones, funciona desde mayo de 2004 el Centro de Salud Callejón Roca. Según pudo saber El Litoral, su apertura tuvo que ver con la obra del CIC, ya que a todo el personal médico le habían prometido estar allí temporariamente, “hasta que se terminara de construir al año siguiente el centro integrador comunitario”.
El estado actual del edificio es deplorable: las paredes tienen humedad y en el techo se observan agujeros. Pero eso no es lo peor. Faltan insumos y la mayoría de las veces deben derivar a los pacientes a los hospitales.
“El centro fue habilitado en una casa que tiene sus años antes de que se empezara a construir el CIC. La intención era trasladar allí, una vez que estuviese terminado, todos los consultorios. El problema es que ello nunca ocurrió y este edificio se está cayendo a pedazos”, manifestó personal médico. Consultado sobre la realización del reclamo en el Ministerio de Salud de la provincia, indicó que en varias oportunidades lo hicieron pero en vano porque les reiteran que “antes se debe terminar el CIC y tras ello concretar el traslado de edificio”. “La mayoría del personal, menos la enfermera y la psicóloga fue contratado por la Nación, en el marco del Programa Médicos Comunitarios que iba a trabajar en el CIC. Así que si bien el centro de salud es de la provincia no tenemos demasiada injerencia”, dijo uno de los profesionales.
Alrededor de 40 personas concurren por día al Centro de Salud Callejón Roca, pero muchas veces deben ser derivados a otros o directamente a los hospitales, porque “faltan recursos”. “Soy la odontóloga y no tengo consultorio. Trabajo en el hospital Sayago y varias veces tengo que derivar a mis pacientes allá, porque acá no puedo atenderlos como debiera. Para colmo, hasta el Sayago no hay colectivo directo y entonces la gente debe tomarse uno que los lleve al centro y de ahí otro que los lleve al hospital”, comentó Natalia. Y agregó: “De estar funcionando el CIC eso no pasaría, qué lastima que no lo hayan terminado”.
Gran deseo
Josefa es una de las vecinas del barrio. Lamentando que la obra está paralizada, refirió que junto a otras personas del 29 de Abril III fueron a averiguar a distintos organismos qué pasaba con la construcción del CIC.
“Para la Nación, que es la que puso la plata, esto está terminado. Dice que el dinero ya se mandó y que la única opción que queda es que la Municipalidad ponga el dinero que falta”, manifestó la mujer. Y agregó: “A principio del año pasado la Municipalidad había armado con los propios vecinos de acá tres cooperativas de trabajo para retomar la construcción, pero después no pasó nada”.
Para los vecinos de la zona sería fundamental que se termine el CIC, sobre todo porque advierten el pésimo estado de edificio del centro de salud y la necesidad de su traslado. “Los médicos no pueden trabajar cómodamente y, por ende, brindar una excelente atención. Aunque no se termine el CIC entero, por lo menos tendrían que terminar la parte de salud”, dijo Josefa. Y finalizó: “Ojalá que alguna vez lo terminen. Tal vez yo no lo vea pero mis nietos sí, ya con eso voy a sentirme contenta”.






