El relato de una médica santafesina en España, país sacudido por el Covid-19
La profesional de la salud vive hace más de diez años en Barcelona. Le contó a El Litoral cómo es su trabajo en el día a día ante una pandemia que ya se llevó la vida de más de 20 mil ciudadanos españoles. La situación de Argentina y la comunicación con su familia.
Gentileza Somos uno de los países con mayor cantidad de personal sanitario infectado. Y eso tiene que ver pura y exclusivamente con la falta de material que hay. En el caso nuestro, solamente dos por turno usan las protecciones correspondientes. Si no tenemos los elementos, no trabajamos , contó la santafesina.
Belén Guala es santafesina. Tiene 39 años, y está radicada en España desde hace más de diez. Se recibió en la Universidad Nacional de Rosario (UNR), pero a su especialidad, Médica de Familia (que no está muy desarrollada en Argentina, aunque está empezando a ponerse en práctica) la realizó en el Viejo Continente. Actualmente vive en Barcelona y trabaja en Esparreguera, ciudad ubicada a casi 40 kilómetros de su casa.
Como profesional de la salud, y estando en uno de los lugares más afectados por el Covid-19 en el mundo, le contó a El Litoral su experiencia acerca de cómo se está viviendo esta pandemia en su zona, el trabajo específico que realiza, cómo se comporta la gente y cómo ve que se está actuando en nuestro país. También, de qué manera mantiene el vínculo su familia.
La doctora Guala desempeña sus tareas en un Centro de Atención Primaria, algo similar a un dispensario en la Argentina, pero bastante más grande. “Para que se tenga una idea: donde yo estoy somos 11 médicos en total que vamos rotando en turno mañana y turno tarde. No estamos fijos. Algunos no están trabajando porque están infectados. Es decir, es un equipo grande de profesionales, porque los centros así lo requieren, y en cada barrio hay uno. Soy médica de cabecera y tengo un cupo de pacientes asignado a mi cargo”, narró. “La metodología de atención es la siguiente: primero acuden a mí. Si lo puedo solucionar, bien; de lo contrario, el paciente es derivado a un especialista. Eso ocurre normalmente en el día a día. Claro: no es lo que está pasando ahora, con la situación complicada que estamos viviendo. Actualmente, a cada paciente con clínica que llega al ambulatorio —dependiendo la gravedad del caso— se lo deriva al hospital o a su casa. Y en este último caso es cuando nosotros le hacemos un seguimiento telefónico”, relata la profesional.
Y advierte la realidad que se vive en los centro de salud: “El médico que peor la está pasando es el que trabaja en un hospital. Es muy estresante el ámbito laboral en estos días. Nosotros compartimos el lugar con enfermeros y administrativas, que son las que más entran en pánico, por miedo a contagiarse, a salir de su casa”, confiesa. “Hoy por hoy en el ambulatorio —prosigue Guala— no estamos trabajando como lo hacemos de manera habitual, sino que estamos restringidos a urgencias. Se le pide a la gente que no salga de sus casas, para evitar el contagio. Solicitamos siempre que nos llamen por teléfono, y si podemos controlar la situación así, guiando al paciente en cómo tratarse, es mucho mejor: ahí continúa el seguimiento por esa vía. No obstante, si (al paciente) se lo oye mal, se le pide que venga al ambulatorio, con las medidas de protección necesarias. Si la clínica es leve, el paciente se va a su casa y hace el aislamiento domiciliario. De ser posible, con habitación y baño sólo para el afectado. Pero si es un paciente que está inestable o le falta oxígeno, se lo deriva al medio hospitalario. Allí se le practican análisis y la prueba para el coronavirus”.
A los pacientes leves —los que se van a su casa— no se les hace la prueba, más allá de que se los trate como positivos. “Al principio sí, pero en estos momentos, con la cantidad de casos que hay, falta personal para ir a los domicilios de los pacientes a hacerles el testeo. Hace por lo menos un mes que sólo se les hace a los que están más grave, directamente en los hospitales”, añade la médica.
Llegar con lo justo
Cuando la pandemia comenzó, Belén Guala se encontraba casualmente en Argentina, en la ciudad de Santa Fe, visitando a su familia y amigos. “Volví a España el martes 10 de marzo. Hasta ese día se trabajaba de manera normal, como siempre, en todos los ámbitos. El miércoles 11, si bien ya se respiraba otro aire en mi trabajo, siguió todo también normal. Pero a partir del jueves, cambiaron las cosas. Desde ese día, y hasta hoy desde ya, tenemos una reunión, antes de empezar cada turno. Ahí charlamos de las novedades, cambios de protocolo, porque te cambia semana a semana (día a día muchas veces). Todo para ponernos al día”, contó.
Las faltantes de materiales e insumos de trabajo ocurren en todo el mundo. “En cada turno, por falta de material para proteger al médico y al enfermero, nos dividimos en tareas. Hay un médico que se pone todo el material necesario para poder protegerse contra el Covid-19: gafas, el barbijo adecuado, la cofia, la bata impermeable, los patucos (cubrezapatos desechables). Él es el encargado de visitar las urgencias de pacientes con posibles síntomas de coronavirus. Otro se ocupa de urgencias que no están relacionadas al Covid-19; y los otros hacen todos trámites administrativos y el seguimiento telefónico de cada paciente con sospecha o diagnosticado de Covid-19”, describe su arduo trabajo diario.
Gentileza Con parte del equipo. Guala (la primera de la izquierda), asegura que el barbijo sirve, definitivamente, de protección y para evitar contagiar a otra persona. El virus se transmite mucho por la saliva, y no solamente al toser o estornudar. Todos al hablar eliminamos unas pequeñas gotitas que no se ven, pero que pueden contagiar .
Con parte del equipo. Guala (la primera de la izquierda), asegura que “el barbijo sirve, definitivamente, de protección y para evitar contagiar a otra persona. El virus se transmite mucho por la saliva, y no solamente al toser o estornudar. Todos al hablar eliminamos unas pequeñas gotitas que no se ven, pero que pueden contagiar”. Foto: Gentileza
Cuarentena allá y acá
En España, como en muchos lugares del mundo, supermercados, panaderías, farmacias y todo lo que tiene relación con la salud —dispensarios, hospitales, clínicas—, están abiertos. “En lo que es atención al público, todos están con guantes y mascarillas. Según el tamaño del supermercado, de las farmacias, las panaderías, es la cantidad de gente que entra. Generalmente hay ‘colas’ y se marca en el suelo un metro de distancia. Una vez que entrás, te dan guantes descartables y alcohol en gel. En los supermercados, entran de a 10 ó 15 personas como máximo”, contó Guala.
La médica santafesina consideró que en la Argentina, la cuarentena “se hizo a tiempo”, pero “el tema pasa por cumplirla, porque de lo contrario no tiene sentido”. Además, calificó como “muy buena” la decisión de que los que llegaban de viaje se ‘guarden’ 14 días. “Es difícil saber cómo puede ir todo porque el invierno no llegó, queda un largo camino. No es fácil tener confinado a un país durante cuatro meses. Ahora sí se están tomando las medidas adecuadas, pero hay que entrar en conciencia de que cuando la gente pueda salir a la calle, deberá hacerlo con protección. Eso hay que metérselo en la cabeza a todos, tomar conciencia. Todas las personas tienen que salir con barbijo; evitar reuniones masificadas, de muchas personas. Esto va para rato; ojalá me equivoque, pero faltan varios meses. Cuando concluya la cuarentena, no es que todo se terminó, que podemos salir libremente. No es así, lamentablemente. Y hay que cuidar a los mayores, que son los que peor la pueden pasar”, concluyó.
La familia
Mantener el vínculo familiar a la distancia es, para Guala, otro duro desafío. “Estoy en contacto todos los días, más que antes. Asusta la distancia, da mucho miedo. Saber que si pasa algo, uno no podría viajar. Hago desde acá lo que puedo, informándoles a mi mamá y a mi papá lo que puedan hacer cada uno para cuidarse. Lo mismo con mis dos hermanas y mis dos hermanos. Los cuatro se ocupan mucho de nuestros padres, los cuidan mucho. Intento ser una guía, pero tienen que hacer lo que puedan y un poquito más para que no pase nada”.
“Si China hubiese cerrado su frontera apenas empezó esto, no estaríamos en la situación actual. No obstante, cada uno tiene su granito de responsabilidad. Acá, el virus se expandió exponencialmente porque el español viaja mucho”. Belén Guala, Médica santafesina en España