En uno de los barrios más tradicionales de la ciudad de Santa Fe, vecinos insisten con la problemática de las personas en situación de calle. Se trata de barrio Candioti sur, donde la permanencia de individuos solos o en grupos pasan las noches en veredas, plazas o inmediaciones de locales gastronómicos.
Este tipo de situaciones genera situaciones que, aseguran, alteran la vida diaria. El temor aparece asociado a episodios de consumo problemático, discusiones y comportamientos imprevisibles.
Según se describe, el fenómeno combina “vulnerabilidad extrema, consumos problemáticos y problemas de salud mental”, lo que complejiza cualquier abordaje .
Comerciantes señalan que muchos clientes evitan ciertas zonas o cambian sus hábitos por miedo. “Hay momentos del día donde la situación se vuelve tensa”, coinciden, especialmente durante la noche o la madrugada.
En paralelo, adultos mayores del barrio expresan sentirse particularmente expuestos. La ocupación de espacios públicos y la cercanía con viviendas genera una sensación de inseguridad que, aseguran, fue en aumento en los últimos meses .
En la Parroquia San Juan Bautista, signos de personas durmiendo en la vereda.
Reclamos y respuestas que no alcanzan
Frente a este escenario, los reclamos vecinales se multiplicaron. Reuniones con autoridades y pedidos de intervención buscan contener una problemática que, según describen, “se fue de las manos” .
El Municipio despliega operativos de asistencia y abordaje, aunque la complejidad del fenómeno dificulta soluciones rápidas. Las personas en situación de calle no responden a una única realidad: hay casos atravesados por adicciones, rupturas familiares y falta de acceso a vivienda.
Además, la dinámica propia del barrio —con intensa actividad nocturna, bares y restaurantes— genera condiciones que favorecen la permanencia en la zona, ya sea por oportunidades de subsistencia o circulación de personas .
Detrás de la Terminal de Ómnibus, se ven escenas como esta.
Mientras tanto, la convivencia sigue siendo el principal desafío. Los vecinos insisten en la necesidad de políticas integrales que combinen asistencia social con medidas de ordenamiento urbano.
El problema, advierten, no es solo la presencia en sí, sino la falta de respuestas sostenidas que permitan recuperar la tranquilidad en el barrio sin dejar de atender una realidad social cada vez más visible.