Federico Aguer | [email protected]

En el cordón verde santafesino, una familia apostó por la producción de hortalizas bajo el sistema que reemplaza la tierra por el agua y los nutrientes. Las ventajas en la comercialización los tientan a ir por más.

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La hidroponia es el método de cultivo industrial de plantas que en lugar de tierra utiliza únicamente soluciones acuosas con nutrientes químicos disueltos, o con sustratos (la arena, por ejemplo) como soporte de la raíz de las plantas. Es una técnica de cultivo que permite el crecimiento y desarrollo de plantas sin suelo. Un conjunto de sales nutritivas disueltas en agua componen la solución a través de la cual las plantas obtienen todo lo necesario para su normal crecimiento y desarrollo. Estas soluciones se pueden obtener terminadas en el mercado o bien pueden producirse al mezclar fertilizantes comerciales. De hecho, la palabra “hidroponia” es el resultado de la conjunción de las palabras griegas Hydro (agua) y Ponos (trabajo), por lo tanto es el “trabajo en el agua”. Su utilización no es nueva. Inclusive, hay quienes aseguran que los afamados jardines colgantes de Babilonia no eran otra cosa que cultivos hidropónicos. Pero el crecimiento explosivo que ha tenido este sistema a nivel mundial, habla de múltiples ventajas.
Agua por tierra
En la mayoría de los cultivos, el suelo tiene la función de ser depósito de nutrientes minerales, siendo estos (y no el suelo) los indispensables para que la planta viva. Esta los absorbe a través de sus raíces, para lo cual necesita antes que el agua disuelva los minerales. Tan eficaz es esta técnica, que en todo el mundo existen cultivos hidropónicos de gran tamaño, los cuales tienen, entre uno de sus beneficios principales, el que permiten optimizar el espacio, produciendo en una menor extensión, mucho más que los métodos de agricultura tradicionales. “Esto, para un mundo superpoblado e hipercontaminado, con suelos degradados y con un clima alocado a causa del calentamiento global, es una buena noticia, ya que otro de los tantos beneficios que ofrece la hidroponía es que permite controlar muchas de las variables de los cultivos”, sostiene el portal Argentina hidroponia.
Babilonia en Santa Fe
En el corazón frutihortícola de Santa Fe, Domingo y Tomás Pennisi (padre e hijo), adoptaron esta técnica y la adaptaron al medio productivo, con un gran éxito comercial. Y van por más. “La técnica existe hace más de 50 años; mi papá había hecho algunas pruebas en el Conicet y luego en un invernadero doméstico para dominar la técnica y ver las soluciones”, le dice a Campolitoral el Ing. Agr. Tomás Pennisi. Este joven agrónomo se entusiasma con el desarrollo la explotación radicada en el norte de la ciudad (en Calle Aristóbulo del Valle), donde actualmente tienen un invernadero y medio produciendo lechuga, menta, albahaca (en el verano) y cedrón, además de y algunas aromáticas que les van pidiendo los clientes. “Todos los días seguimos aprendiendo, porque tiene muchas ventajas, tales como un gran aumento en la producción por un incremento por metro cuadrado (de más de 4 o 5 veces), porque además el proceso se acelera mucho más, ya que la planta tiene lo que necesita en todo momento. Inclusive es un sistema intermedio hacia otros sistemas en sacos verticales que permiten multiplicar aún más la producción. Con lo que se hace un metro lineal en el campo, en una baldosa podemos tener la misma producción”, asegura.

Vidriera. Los Pennisi comercializan su producción en dos sucursales de una cadena local de supermercados. Y van por más.
El circuito del agua
Los Pennisi alquilan dos invernaderos que un productor de la zona tenía ociosos en su predio de 10 hectáreas, por lo que los costos fijos pasan por el alquiler y los insumos. Respecto del sistema de irrigación, se trata de un planteo muy sencillo, que consta de una perforación con un molino, que alimentan con un flotante y al que se le agregan las soluciones hidropónicas (son como las sales de cocina), pero con todos los nutrientes que la planta necesita. Por la misma gravedad hay una bomba que eleva a un tanque sobreelevado 3 metros y medio, y eso va a regar a las plantas que tienen que tener un pelo de agua todo el día. “Al menos así funciona en este sistema. Luego, a esa agua la recuperamos en un tanque enterrado que vuelve a elevar el elemento a la torre. No desperdiciamos nada de agua, y vamos midiendo con un cuadalímetro para conocer la cantidad de los nutrientes, y lo recargamos cada 1000 litros aproximadamente, una vez a la semana. Eso permite tener dos indicadores como el PH y la conductividad que marcan como está la solución”, explica el agrónomo.
Otra de las ventajas de este sistema productivo es la presentación del producto, que permite generar un diferencial de precio final. “El empaque lo hacemos manualmente, sacando las partes manchadas, logrando una presentación de embolsado en la misma solución, lo que permite que la planta siga viva con sus raíces. Así dura en las mejores condiciones hasta dos semanas, y ese es un gran diferencial para comercializar el producto respecto de la producción tradicional”, agrega.
La idea y la experiencia
Su padre, Domingo “Mingo” Pennisi, remarcó que siempre le llamó la atención cómo las plantas crecían de otra manera en el agua: sin tener que hacer tanto laboreo en la tierra, y además la calidad superior de los productos. “En una oportunidad se lo comenté a un amigo (en aquel entonces director del CERIDE) y realizó varias pruebas, con un resultado espectacular en frutillas. Y siempre me quedó picando la idea de hacer algo, hasta que en el 2000 armamos un pequeño invernadero y empezamos a probar con tomate, frutilla y pimiento. Quedamos sorprendidos por las calidad de los productos”, asegura. Si bien la inexperiencia los llevó a cometer errores, siguieron adelante con la idea. “Seguimos adelante con Tomás, y esto que ven es el producto de haber experimentado por otros 5 años, con algunos problemas pero con grandes satisfacciones, porque nos ha traído muchas connotaciones buenas, porque uno ve que la gente lo precia”, afirma.
Diferencial de calidad
Para “Mingo”, su lechuga es distinta al producto que se comercializa en la zona. Y con humildad, saben que tienen mucho para crecer. “Estamos embalados en crecer, aunque cuesta, porque nada es fácil en este país, pero con esfuerzo y dedicación se logra”. Pennisi asegura que hay productos como la lechuga que son de consumo masivo, “y si haces 10 mil plantas por mes las vendés a todas porque la calidad es incomparable: dura hasta 20 días y no se hecha a perder”. Por eso, están probando con productos distintos que no se consiguen en la zona, para no tener competencia, y para el agregado de valor que se paga. “Estamos viendo de hacer berro, repollitos de bruselas, tomates cherry, etc. La ventaja del sistema es que podés hacer lo que quieras, ya sea con este método o con otro. Esa es la forma de seguir creciendo, pero lleva tiempo y plata. Es la forma de cultivo del futuro porque cada vez hay menos mano de obra calificada. Trabajás parado, en otras condiciones, y eso también influye: yo soy jubilado y trabajo cómodo, se obtienen mercaderías de una calidad extrema. Acá no hay mucha tecnología, es todo a pulmón, pero se puede tecnificar totalmente, inclusive manejar desde un celular”, sostiene “Mingo”.
Como pan caliente
Dos años atrás, los Pennisi acudieron a una cadena de supermercados de Santa Fe que de inmediato les compró el producto, y se generó un flujo que no se interrumpió desde entonces. “Hemos tenido picos y bajones por alguna plaga, pero ellos siguen comprando. El desafío es abastecer a otras sucursales y a diversificar la producción. Queremos tener más invernaderos, ampliar medio invernadero más, porque en esta época aumentan los pedidos”, dice Tomás. Actualmente están cerca de las 1000 plantas mensuales de lechuga y de 300 a 400 de menta. “Estuvimos casi en el doble y es donde queremos estabilizarnos para seguir creciendo porque la demanda aumenta. Hay un gran polo gastronómico en Santa Fe que demanda esta producción”.
Finalmente, cuenta que están probando con gladiolos y yerberas que tienen gran respuesta. “Las flores además son un nicho que queremos probar ante el daño que causó el invierno tan duro. También avanzamos hacia una huerta hidropónica para el hogar, y hacia el forraje hidropónico para la ganadería, que es otra alternativa que tiene gran futuro”.
Ventajas
Posibilita una productividad superior por m2 a la obtenida con los cultivos convencionales, lo que es de gran interés si se piensa en producciones bajo invernadero. Permite producir en lugares con suelos pobres. Optimiza el espacio de producción. Es más eficiente en el uso del agua. Permite corregir fácilmente la falta de nutrientes. Requiere un menor esfuerzo físico y reduce el tiempo de trabajo.
¿Qué es la solución nutriente?
Se trata del conjunto de compuestos y formulaciones que contienen los elementos esenciales disueltos en el agua, que las plantas necesitan para su desarrollo. Los elementos esenciales, que permitirán sobrevivir a la planta son los Macronutrientes (Nitrógeno, Fósforo y Calcio) que son los elementos más demandados para su desarrollo, y los micronutrientes (Cl, B, Fe, Mn, Zn y Mo) que son elementos que se requiere en menor proporción.