Su nombre no pasa ni pasará desapercibido. Debutó en Unión cuando era muy joven y se ganó un lugar muy grande en la historia del club, sobre todo con aquél ascenso de 1996, sus grandes partidos en Primera y una venta millonaria en dólares al Toulouse de Francia.
Después, su paso por Colón le creó discrepancias. El quería volver a Unión pero en Unión le dijeron que no había lugar y allí aceptó el ofrecimiento de Vignatti. Se puso la rojinegra seis meses. Además, vistió las camisetas de Racing y Lanús, entre otros equipos.
Cabrol hablará de todo y de todos. Sus inicios cuando era un “9” goleador, su paso por Unión, la denuncia a la barra cuando lo agredieron a Cristian Favre, la salida a Francia, los entrenadores que lo quisieron y los que no lo quisieron, los dirigentes y la gente.
Un mano a mano sin barreras, abierto y franco. Cabrol fue una de las mejores apariciones que tuvo el fútbol de Santa Fe en las últimas décadas y forma parte de una característica de jugador casi en extinción: la de los enganches virtuosos. En algún tiempo, todos los equipos jugaban y tenían un enganche que la “movía” y hacía jugar al resto del equipo. Cabrol fue uno de esos jugadores. Como tal, jugar bien o mal significaba mucho y era al que más se le exigía. Cuando Cabrol jugaba bien, Unión jugaba bien y cuando Cabrol no andaba, el equipo lo sentía y su actuación se notaba mucho más que la de cualquier otro.
Hoy tiene un sueño que seguramente concretará cuando esta situación tienda a disminuir y mejore la vida: una academia que haga prevalecer la buena técnica y el manejo de lo más importante que tiene el fútbol, que es saber cuidar la pelota. Mientras tanto, El Litoral lo entrevistará mano a mano este sábado 27 de junio a partir de las 18 en una transmisión en vivo por el instagram de nuestro diario. Y la nota se reproducirá en las páginas de El Litoral el domingo 28, además de apreciarse de manera completa en nuestra web.