“Podría haber estado en ese avión”: el recuerdo de un jugador francés por Emiliano Sala
A siete años de la muerte de Emiliano Sala, el francés Denis-Will Poha reveló que estuvo a minutos de viajar hacia Cardiff el mismo día del accidente. La llamada que no llegó, el golpe al enterarse y el giro que tomó su carrera desde entonces.
“Podría haber estado en ese avión”: el recuerdo de un jugador francés por Emiliano Sala
Siete años después, la tragedia de Emiliano Sala sigue atravesando al fútbol europeo como una herida que no termina de cerrar. El delantero argentino murió el 21 de enero de 2019 en un accidente aéreo cuando viajaba rumbo a Gales para sumarse al Cardiff City, y con el tiempo el caso se volvió símbolo de lo abrupto que puede ser el destino.
Esta vez, el recuerdo volvió a escena por el testimonio de Denis-Will Poha, mediocampista francés de 28 años, que contó que estuvo a punto de tomar un vuelo hacia el mismo club inglés, el mismo día y en una franja horaria parecida. “Podría haber estado en ese avión”, resumió, con una frase que pesa como un impacto.
El relato lo dio en una entrevista con el portal Top Mercato, mientras busca club como agente libre tras su último paso por el Sion de Suiza. En ese contexto, Poha reconstruyó el momento con precisión: esperaba una oportunidad de Premier League y todo dependía de una llamada que debía llegar antes de las 19.
La que nunca pudo usar. "Emi" a pocos minutos de sellar su vínculo con el Cardiff, entidad galesa que compró su pase al Nantes.
Llamada perdida
Según explicó, un agente tenía organizado un avión privado que salía de Francia esa tarde con destino a Inglaterra para cerrar el pase de uno de sus representados. La idea era simple: si el entrenador del club interesado llamaba antes de las 19, Poha se subía, viajaba y empezaba a entrenar de inmediato.
Pero el teléfono no sonó. Las horas avanzaron, el margen se agotó y el plan se evaporó. “Pasó el tiempo, llegaron las 19:00 y nada. Me quedé dormido, frustrado”, recordó el francés, con la lógica de quien siente que perdió un tren importante.
Al día siguiente, el mensaje de su agente fue extraño, fuera de libreto. No había novedades deportivas ni nuevas gestiones. Le escribió para pedirle algo distinto: que rezara y diera gracias antes de hacer cualquier cosa. Poha tardó segundos en entender por qué.
Cuando miró las noticias se encontró con lo que nadie quiere leer: Emiliano Sala había muerto en un accidente aéreo. Y el club que estaba esperando su respuesta, el que podía haberlo llamado para subir al avión, era justamente el Cardiff City.
Poha dijo que estuvo a minutos de viajar a Cardiff el mismo día de la tragedia.
Cambio de rumbo
La revelación lo sacudió por completo. No fue solamente el shock por la muerte de un futbolista con el que compartía contexto profesional, sino la dimensión íntima del hecho: la posibilidad real de haber ocupado ese lugar. Una decisión que no tomó, una llamada que no llegó, y un margen de tiempo mínimo que terminó corriéndolo del desastre.
Poha contó que desde ese punto su carrera cambió de dirección. Dejó atrás el Rennes y también la urgencia por instalarse en Inglaterra. Eligió otro camino, lejos de ese escenario que había imaginado como salto definitivo: Portugal.
Allí pasó por Vitória Guimarães, primero a préstamo y luego como incorporación estable. Con el tiempo fue sumando clubes y experiencias en distintas ligas: Portimonense, Pau, Quevilly Rouen y el propio Sion. Una trayectoria marcada por el movimiento, pero también por una idea que se le instaló para siempre.
En su reflexión aparece una constante: la perspectiva. Poha dijo que aprendió a mirar los momentos frustrantes desde otro lugar, como si la vida le hubiera recordado de manera brutal que una puerta que se cierra también puede ser una protección.
“En mi carrera me enfrenté a retos que me hicieron poner las cosas en perspectiva”, expresó. Y dejó una frase que funciona como síntesis emocional de su historia: a veces algo parece malo, pero puede haber algo bueno por ganar.
Proyecto propio
Hoy, mientras espera una nueva oportunidad, Poha decidió no quedarse quieto. Transformó el tiempo sin club en un espacio productivo y lanzó su propio proyecto: The Ball, una aplicación pensada para analizar partidos y brindar asesoramiento individual a futbolistas.
Según contó, la idea nació de una rutina simple: ver muchos partidos, detenerse en detalles, mirar el juego desde adentro. Empezó con jugadores conocidos, con consejos puntuales sobre rendimientos y decisiones en la cancha. El boca a boca hizo el resto.
“Un jugador, dos jugadores, tres jugadores…”, relató sobre el crecimiento del proyecto, que además sumó sesiones de entrenamiento individuales para colegas que querían trabajar con él. Poha lo contó sin grandilocuencia, pero con la claridad de quien encontró una manera concreta de seguir ligado al fútbol.
En sus palabras, también aparece el eje personal. Dijo que su prioridad es la familia y que intenta enfocarse en lo controlable: entrenar, estar listo y no dejar pasar una chance si aparece. La mentalidad es la de un profesional que sigue esperando su lugar.
“Amo demasiado el fútbol”, afirmó. Y esa frase termina de cerrar el círculo: el juego sigue estando en el centro, incluso para alguien que carga con la idea de haber estado a minutos de subirse a un avión que nunca llegó a destino.
El caso Sala, a siete años, sigue generando relatos que no pertenecen solo al pasado. A veces, la memoria vuelve con una crudeza inesperada para recordar que el fútbol puede ser un universo enorme, pero también una trama frágil, donde una llamada perdida cambia todo.