Racing y Boca empataron 1-1 en el Cilindro de Avellaneda por la sexta fecha del Torneo Clausura. La Academia dominó durante gran parte de la noche, generó las mejores situaciones y dejó escapar dos puntos en un clásico atravesado por el insólito arbitraje de Nicolás Ramírez.
Racing dominó, Ramírez desvió el foco y Boca empató a lo Boca
Academia fue superior en Avellaneda, pero no pasó del 1-1. Rojo abrió el marcador y Merentiel igualó tras una infracción ignorada por el árbitro.

El equipo de Juan Pablo Vojvoda asumió el protagonismo desde el arranque. Presionó alto, recuperó cerca del área rival y encontró rápidamente la ventaja mediante un penal que Marcos Rojo ejecutó con precisión para establecer el 1-0 a los nueve minutos.
Rojo convirtió y lo gritó
La infracción que originó el penal dejó la primera controversia. Ayrton Costa pisó a Ezequiel Cannavo y Ramírez, luego de revisar la acción, decidió cobrar la pena máxima, pero evitó expulsar al defensor de Boca y apenas lo amonestó.
Rojo cruzó su remate y venció a Álvaro Montero. El defensor celebró el gol pese a su extenso pasado en Boca, donde levantó varios títulos y fue capitán. El festejo estuvo acompañado por una noche sólida del central, uno de los puntos altos de Racing.
La Academia siguió manejando el partido, aunque volvió a tropezar con uno de sus principales problemas: la definición. Tuvo espacios, avanzó con frecuencia y consiguió incomodar a la defensa visitante, pero no logró traducir esa superioridad en una diferencia mayor.
Una omisión que terminó en gol
El empate llegó a los 28 minutos y estuvo precedido por otra decisión determinante de Ramírez. Elías Torres encabezaba una transición peligrosa de Racing cuando recibió una infracción que el árbitro decidió ignorar. Boca recuperó, lanzó el contraataque y aprovechó el desconcierto local.
Leonel Flores condujo el avance y encontró a Miguel Merentiel, quien resolvió la acción con jerarquía para marcar el 1-1. Fue una gran definición del uruguayo, pero también el desenlace de una secuencia que Racing reclamó desde su origen.
Boca consiguió así la igualdad en uno de esos pasajes que forman parte de su identidad histórica: resistió cuando era superado, sobrevivió a los errores propios y golpeó en una de las pocas oportunidades claras que encontró.
Otra roja que no apareció
El complemento mantuvo la misma tónica. Racing jugó en campo rival y Boca se refugió para apostar a alguna salida rápida. La Academia no siempre eligió bien el último pase, pero sostuvo el control territorial y empujó al conjunto de Rodolfo Arruabarrena contra su área.
La polémica más grave llegó con Tomás Belmonte, quien cruzó tarde a Ignacio Rodríguez y terminó enganchándole el tobillo. El futbolista de Racing quedó tendido, con evidentes dificultades para apoyar el pie, mientras Ramírez volvió a evitar una expulsión que parecía inevitable.
Ni el árbitro ni Fernando Echenique desde el VAR consideraron que la entrada merecía la tarjeta roja. Racing perdió a otro jugador por una acción temeraria y el partido continuó con Boca manteniendo sus once futbolistas.
Dominio sin premio
Racing buscó hasta el final, aunque le faltó precisión para romper la resistencia de Montero y una defensa visitante que acumuló hombres cerca de su área. El empate castigó esa falta de eficacia, pero también quedó condicionado por las decisiones de una terna arbitral que nunca consiguió controlar el clásico.
Boca se llevó un punto de Avellaneda con una gran aparición de Merentiel y poco más. Racing hizo el desgaste, propuso durante casi toda la noche y terminó compartiendo el resultado después de un partido en el que el protagonismo, de manera innecesaria -y como tiene acostumbrado al fútbol argentino- quedó en manos de Ramírez.










