El hockey sobre hielo en Estados Unidos volvió a ofrecer una escena violenta este lunes cuando Mathieu Olivier, jugador de Columbus Blue Jackets, noqueó a su rival Ryan Reaves, de San José Sharks, en el marco de un partido por la NHL. El incidente fue registrado por las cámaras y aceptado por los árbitros según el reglamento vigente.
La pelea ocurrió tras el descuento de Columbus, convertido por Zach Werenski. En ese momento, Olivier y Reaves se miraron, soltaron los palos y se trenzaron a golpes en el centro del hielo. La secuencia terminó con Reaves desplomado por un derechazo limpio.
No hubo expulsión por el golpe
Pese a la violencia de la escena, ambos jugadores solo recibieron cinco minutos de penalización. Reaves fue trasladado al vestuario para ser evaluado por una posible conmoción cerebral, pero volvió a jugar en el tercer período y completó cinco turnos más, tras superar el protocolo médico obligatorio.
La regla 56 de la NHL, vigente desde 1922, contempla este tipo de situaciones como parte del juego. Siempre que los jugadores se saquen los guantes, suelten los palos y ninguno intervenga mientras uno esté en el suelo, la pelea es considerada legal. Solo se castiga con cinco minutos de suspensión temporal.
San José ganó pese al caos
A pesar del envión anímico que representó el descuento y la pelea para Columbus, el equipo de San José mantuvo el control del juego y terminó imponiéndose por 5-2 en el SAP Center. Reaves fue aplaudido por el público al regresar, mientras Olivier no volvió a protagonizar acciones relevantes.
Este tipo de escenas generan debate permanente en el ámbito del deporte. Para muchos fanáticos del hockey norteamericano, las peleas son parte del folclore. Para otros, representan un resabio violento que la liga debería eliminar.