La IFAB volvió a poner sobre la mesa un tema que atraviesa al fútbol moderno: cómo hacer que los partidos se jueguen más y se corten menos. Con esa idea como norte, el ente que regula las Reglas de Juego avanzó con un paquete de propuestas que apunta a recortar demoras repetidas, ordenar el tiempo perdido y darle más continuidad a los 90 minutos.
El foco está puesto en acciones simples pero decisivas para el ritmo: laterales eternos, saques de arco que se estiran, sustituciones que se vuelven una caminata y pausas médicas que interrumpen más de lo necesario. La agenda no parte de cero: se apoya en experiencias recientes que, según el organismo, tuvieron impacto positivo en el desarrollo del juego.
Reinicios rápidos
Entre las ideas más fuertes aparece la posibilidad de establecer un límite cercano a los diez segundos para ejecutar determinadas reanudaciones, como laterales y saques de arco, además de regular el tiempo que demora un jugador en abandonar la cancha cuando es sustituido.
La IFAB toma como referencia la medida aplicada a los arqueros por la retención del balón, que incorporó una cuenta regresiva visible por parte del árbitro. El objetivo sería extender ese principio a situaciones que hoy suelen usarse para enfriar el partido, cortar el impulso del rival o simplemente ganar segundos.
Lesiones y sustituciones
Otro punto de discusión está vinculado a los futbolistas que reciben asistencia dentro del campo. La idea es evitar que la atención médica se convierta en un recurso para detener el ritmo o generar interrupciones estratégicas. En ese sentido, se analiza que quienes sean atendidos tengan que permanecer fuera del terreno durante un lapso determinado una vez que el juego se reanude.
En la misma línea, también se estudia un control más estricto sobre las sustituciones, para que el momento del cambio no termine siendo una pausa prolongada. La intención general es que el partido “vuelva a empezar” con mayor velocidad cada vez que se detiene.
VAR y offside
En paralelo, la IFAB revisará propuestas vinculadas al videoarbitraje. Entre ellas, aparece la discusión sobre si el VAR debería poder intervenir ante expulsiones por doble amonestación cuando exista un error evidente, algo que hoy está fuera del protocolo.
También figura el análisis de una regla alternativa de fuera de juego, impulsada en distintas pruebas, que busca reducir polémicas milimétricas y favorecer el juego ofensivo. En competiciones sin VAR, se estudia aplicar un criterio donde un jugador solo quede adelantado si la totalidad de su cuerpo supera al último defensor.
El temario fue delineado en el marco de la Annual Business Meeting y tendrá su instancia clave en la reunión general prevista para el 28 de febrero. Allí se definirá si estas ideas avanzan como cambios concretos o si siguen en fase de prueba dentro del calendario internacional.
La discusión de fondo es clara: el fútbol quiere recuperar continuidad sin perder justicia. Y si el reglamento se mueve, será para atacar un enemigo silencioso que creció en los últimos años: el tiempo que se juega cada vez menos.