Un inicio trabado, concesiones defensivas en los metros finales y chispazos de puro orgullo argentino. En el norte de nuestro país, el seleccionado nacional de rugby cayó atrapado en su propia inconsistencia durante una tarde donde el margen de error resultó inexistente. En el marco del primer encuentro del Flight Centre Series Test, Los Pumas sufrieron la contundencia y el ritmo vertiginoso de Australia, que supo golpear en los momentos precisos para irse al descanso en ventaja por 22 a 14 y administrar luego las condiciones del juego.
Los Pumas pagaron caro su desorden defensivo ante la contundencia de los Wallabies
El seleccionado nacional fue de menor a mayor en el Estadio 23 de Agosto de San Salvador de Jujuy, pero la puntería oceánica y las fallas propias inclinaron la balanza en el primer tiempo (22-14), configurando un trámite adverso que no se pudo revertir.


El marco en el Estadio 23 de Agosto de Gimnasia y Esgrima de Jujuy prometía una fiesta completa, pero la visita salió decidida a acallar las tribunas. La escuadra conducida por Felipe Contepomi padeció un arranque impreciso y descoordinado que terminó pasándole una factura demasiado elevada.

Un arranque cuesta arriba y la reacción que encendió la esperanza
Los Wallabies expusieron sus cartas de entrada. Con absoluta frialdad, el conjunto visitante capitalizó cada desatención de la defensa albiceleste. Brandon Paenga-Amosa apoyó el primer ensayo tras imponer condiciones en el contacto, y pocos minutos después Carter Gordon sacó ventaja por el sector derecho para estirar distancias y poner un prematuro 12-0 en el marcador.
Cuando la zozobra ganaba terreno, emergió la respuesta argentina. Una gran maniobra individual del santafesino de adopción en el circuito de Seven, Rodrigo Isgró, generó el quiebre necesario para que el apertura debutante Gerónimo Prisciantelli rompiera la línea y apoyara los primeros puntos albicelestes. Con la efectiva conversión de Santiago Carreras, Los Pumas achacaron la grieta (12-7).
Sin embargo, el equipo de Contepomi no logró sostener la inercia positiva. Fraser McReight volvió a castigar tras una formación móvil, llevando el tablero a un alarmante 19-7. Para colmo de males, la amonestación en la línea oceánica dejó a la visita con un hombre menos, una ventaja numérica que Argentina aprovechó poco y nada en el control territorial.

La chispa de Moro antes del descanso
Sobre los 40 minutos de la etapa inicial, a la salida de un free kick, el tucumano Joaquín Moro resolvió con destreza e inventiva una jugada en metros decisivos para apoyar el segundo try argentino. La posterior conversión de Carreras devolvió a Los Pumas a tiro de partido (19-14) y renovó el aliento en las tribunas jujeñas.
Pero la ilusión dura lo que dura una desconcentración en el nivel internacional. En la última acción del primer tiempo, un penal concedido por el pack argentino le permitió a Ryan Lonergan acertar a los palos y sellar el 22-14 con el que los equipos se retiraron a los vestuarios.

El análisis de un trámite cuesta arriba
El trámite en Jujuy dejó certezas y preocupaciones por igual. Si bien el conjunto nacional demostró capacidad de reacción para mantenerse en juego ante la adversidad, las desatenciones en las formaciones fijas y las dificultades para cerrar las bandas le costaron excesivamente caro.
Con pasajes de juego electrizante pero sin la continuidad necesaria, el equipo argentino pagó un precio muy alto ante una Australia práctica y letal. El recambio y los pasajes de los hombres del Súper Rugby Américas le dieron dinámica por momentos al juego de Los Pumas, pero el margen de corrección de cara a la revancha de la serie exige máxima sintonía fina y mayor disciplina en las zonas de contacto.








