—¿Qué tan cerca estuviste alguna vez de ser el técnico de Colón?
—Fueron rumores, se me nombró, creo que fue Vignatti el que alguna vez preguntó. Una vez me dijo el Gringo Giusti que algo había, pero cerca no estuve nunca.
—¿Qué recuerdos te surgen de los tiempos de jugador, cuando venías a las canchas de Colón y de Unión?
—Canchas bravas... Creo que Colón ha vuelto a ser, con el Turco, un equipo muy difícil de vencer o empatar como locales. Creo que la dirigencia de Colón fue muy inteligente, porque apostó a la capacidad del Turco, le dio continuidad, lo bancó, le renovaron el contrato hasta fines del año que viene... Eso no pasa habitualmente. Yo lo viví en Arsenal, donde estuve tres años y conseguimos muchas cosas. Ascendimos, nos salvamos del descenso el primer año, en el segundo año entramos en la Sudamericana y en el tercer año, faltando cuatro fechas, estábamos a tres puntos del puntero. Además, mantuvimos el plantel. Y lo de Colón es muy bueno, como lo es lo de Estudiantes. Ahí pueden pasar los técnicos pero los jugadores siguen siendo casi los mismos. Y ahí están los resultados de Estudiantes.
—Te voy a mencionar un partido que jugaste en la cancha de Colón...
—Ja, ja... No me digas: ¿el 6 a 0?
—¿Te acordás de ese 6-0 brillante de Independiente al Colón subcampeón de Pancho Ferraro?
—Sí, fue brillante... ¡Pero después de los 15 minutos!... En el arranque del partido nos pegaron un baile bárbaro. Nosotros llegábamos segundos y Colón tercero. Era el equipo de Menotti. Si no hubiese sido por la huelga, a ese torneo lo ganábamos nosotros. Ahí, Menotti se fue a Italia y no pudimos coronarnos en las últimas fechas... Pero, ¿sabés por qué ganamos ese partido?, porque hubo algunos incidentes y se lo hice parar a Castrilli... Sí, sí, aproveché la situación. En ese momento, Colón nos tenía acorralados.




