El Pando fue escenario de una de esas noches que se quedan pegadas a la memoria. San Lorenzo superó a Oberá Tenis Club por 102-95 en tiempo suplementario, pero el dato que explica el clima de Boedo está en el final: dos triples sobre la chicharra que estiraron la tensión hasta el límite.
Porque el partido ya venía apretado, con ventajas cortas y un ida y vuelta constante, pero el cierre se convirtió en una secuencia frenética, de manos temblorosas y decisiones en una baldosa, donde cada posesión parecía la última.
El cierre que no quiso terminar: dos bombazos al límite
En los 40 minutos, San Lorenzo encontró la manera de llegar con vida a la última pelota gracias a un triplazo de Selem Safar. Y cuando el juego pedía cabeza fría, apareció el mazazo del local: un triple sobre la chicharra que igualó el marcador en 88 y obligó a jugar cinco minutos más.
El golpe fue doble: no solo por el tiro, sino por el impacto emocional. Oberá había encontrado una salida extrema en el instante final y cambió el guion. Del festejo contenido al desconcierto, del “lo tenemos” al “seguimos”, todo en un segundo.
Suplementario con pulso firme en Boedo
En el alargue, San Lorenzo respondió como equipo. Con mayor eficacia en las ejecuciones y mejores decisiones en ataque, el Ciclón construyó una ventaja que le permitió controlar el tramo final y quedarse con un triunfo clave para seguir alejándose de la zona baja.
Lucas Pérez (19) y Selem Safar (18) encabezaron la planilla en un conjunto que repartió el goleo y tuvo seis jugadores en doble dígito, una señal de que el resultado se sostuvo desde varias manos, no desde un solo héroe.
La victoria dejó a San Lorenzo con récord 9-14 y un envión importante: segundo festejo consecutivo y, sobre todo, la sensación de haber sobrevivido a un cierre que pudo quebrar a cualquiera.
En Oberá, Daviyon Dreper fue el máximo anotador con 27 puntos. DJ Russell, ex Colón, finalizó con 2 unidades y 4 rebotes. El próximo partido del Ciclón será el jueves a las 20.30, otra vez en el Pando, ante Quimsa.