Argentina viene siendo uno de los casos testigo en la Asamblea Anual del FMI y el Banco Mundial que se realizan durante esta semana en Tailandia para defender la disciplina fiscal y las reformas que los organismos de crédito recomiendan al resto de sus miembros.
De principal deudor a “alumno ejemplar”: el nuevo rol que el FMI le asigna a la Argentina
Georgieva volvió a destacar la disciplina fiscal argentina como referencia y hasta se animó a proyectar que el país podría cancelar anticipadamente su deuda, como hizo Grecia. Caputo redobló la apuesta: "Te vas a sorprender", le dijo. El reconocimiento llega mientras todavía debe unos US$56.800 millones, espera un nuevo desembolso y apuesta a transformar la dependencia de la deuda con los dólares del RIGI.


Podría decirse que el país viene siendo presentado como un “alumno ejemplar” en Bangkok. No fue dicho de esa manera por el FMI, pero resume el lugar que el país ocupó esta semana y que reforzó en la charla “Debate sobre la economía mundial: Forjar economías resilientes y dinámicas para el futuro”, que tuvo lugar este jueves, de la que participaron la directora gerente Kristalina Georgieva y Luis Caputo.
Un particular intercambio se dio en medio del espacio de preguntas. Georgieva volvió a elogiar con Caputo la disciplina fiscal del gobierno libertario y se animó a pronosticar que la Argentina podría terminar cancelando anticipadamente su deuda.
“Serán como Grecia. Pagarán por adelantado”, aseveró Georgieva en el panel. El ministro no quiso ser menos y respondió que ese proceso “de hecho ya está ocurriendo. Te vas a sorprender”.

La comparación apareció en principio con la consulta sobre el orden fiscal en los países deudores. Georgieva enseguida miró a Caputo y al ministro de Economía de Grecia, Kyriakos Pierrakakis. "Tenemos aquí estos dos grandes ejemplos", dijo señalando a ambos extremos del panel.
"Está sucediendo en algunos lugares en los que aprendieron la lección: no se puede gastar sin fin dinero que no tenés", respondió la titular del Fondo. Y agregó: "Desafortunadamente, tengo una lista de países que aprendieron esta lección por las malas".
Más adelante, en otra consulta a Caputo sobre la deuda y la dependencia con el FMI y del Banco Mundial. El ministro argentino destacó en su respuesta que la gestión de Javier Milei eliminó un déficit equivalente a cinco puntos del PBI y redujo aproximadamente 30% el gasto público. Ahí es donde Georgieva aprovechó para acotar su pronóstico y Caputo retrucó.
La frase sobre un eventual pago anticipado fue, por ahora, una expresión de confianza y no el anuncio de una operación concreta. Mientras, la Argentina todavía se encuentra en negociaciones por la aprobación de la tercera revisión del acuerdo de Facilidades Extendidas que derivaría en un nuevo desembolso del organismo.
Este viernes, el Departamento del Hemisferio Occidental del FMI dará su conferencia de prensa en Bangkok, otra instancia en la que podrían aparecer precisiones sobre la revisión y la relación con Argentina.
El ejemplo de Georgieva
La comparación de Georgieva parte de situaciones financieras muy diferentes.
Según consta en los registros, Grecia terminó de cancelar el 4 de abril de 2022 los créditos que todavía adeudaba al FMI: utilizó parte de la asignación extraordinaria de Derechos Especiales de Giro (DEG) recibida en 2021 para pagar alrededor de 1.900 millones de euros, dos años antes del cronograma original. El staff del Fondo destacó entonces que esa cancelación terminó también con el monitoreo posterior al programa.

La Comisión Europea explicó que la operación fue posible por una combinación de “mejora de la posición financiera”, condiciones favorables de financiamiento y un elevado colchón de liquidez, reforzado además por emisiones de deuda y recursos europeos.
Pero el recorrido hasta esa salida estuvo lejos de ser inocuo. Entre 2008 y 2016, el PBI griego cayó aproximadamente 25%, mientras el país aplicaba uno de los procesos de consolidación fiscal más severos de Europa. El propio FMI reconocía todavía en 2016 que, pese a haber reducido los déficits fiscal y externo desde niveles de dos dígitos hasta alrededor de cero, la producción había caído una cuarta parte y el desempleo y la pobreza permanecían muy por encima de los niveles previos a la crisis.

Argentina está todavía lejos de ese escenario. A la fecha mantiene 41.969 millones de DEG pendientes con el Fondo, equivalentes a unos US$56.800 millones al tipo de cambio vigente. El cronograma de pagos muestra, además, que los compromisos exceden ampliamente esta década. Entre capital, intereses y sobretasas hay pagos programados durante los próximos años, y las obligaciones vinculadas al programa llegan hasta la próxima década.
La confianza de Caputo
Caputo, sin embargo, tomó la expectativa de Georgieva y la vinculó con las grandes inversiones que el Gobierno espera convertir en una "bazooka de dólares", tal como lo definió Javier Milei.
“Nos están recompensando con un voto de confianza al invertir grandes sumas de dinero en la economía real”, sostuvo Caputo al calcular que dentro del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones “estamos hablando de US$200.000 millones para desplegar en los próximos años” y sostuvo que ese flujo permitiría mejorar productividad, crecimiento y empleo.

A la fecha, según el relevamiento que lleva el Monitor de Proyectos RIGI del IIEP, se registran comprometidos unos US$191.907 millones en el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones. De ese total, US$56.198 millones corresponden a los 24 proyectos ya aprobados, mientras otros US$135.436 millones permanecen todavía pendientes de la aprobación final.
La apuesta desplegada por Caputo es que las inversiones, concentrada en petróleo, gas y minería, termine generando producción y exportaciones suficientes para fortalecer el frente externo y disminuir la necesidad de financiamiento multilateral.
De todas formas, este miércoles, el propio Caputo destacó que el Banco Mundial analiza viabilizar otros US$10.000 millones de inversión privada y para el seguimiento y ejecución de proyectos vinculados con el RIGI.

A priori, la secuencia implicaría primero que los proyectos se conviertan en inversiones; luego transformarlas en producción y exportaciones; luego fortalecer reservas que permitan mayor acceso al financiamiento; y recién entonces construir la solidez necesaria para cancelar anticipadamente la deuda.
Caputo confió en que esto sucederá de forma acelerada: “El mayor riesgo hoy es no invertir en Argentina”, afirmó, y pronosticó que el país estará entre las economías con “mejor desempeño” en los próximos años.
Y respecto de la visión de los inversores, el ministro señaló: “Nos están recompensando con un voto de confianza al invertir grandes sumas de dinero en la economía real. En el RIGI estamos hablando de 200.000 millones de dólares para desplegar en los próximos años”.
Con respecto a la coyuntura de inestabilidad en la economía global, Caputo indicó que Latinoamérica y especialmente Argentina pueden “capitalizar todos estos problemas porque produce prácticamente lo que el mundo necesita como alimentos, energía y minerales críticos de manera sumamente eficiente”.
Sobre las elecciones presidenciales del año próximo, el Ministro aseguró que “la mayoría de la gente está valorando mucho los datos reales y nunca va a votar para volver a un pasado de casi hiperinflación y de múltiples tipos de cambio”.








