Se estima que en el 2011 se van a desechar 1,2 millones de computadoras y notebooks en la Argentina, según un informe de la consultora Carrier y Asociados. Es el doble que hace cinco años (2006), pero lo más importante es que la basura informática crece vertiginosamente y puede impactar sobre el medio ambiente.
En el país se generan 120.000 toneladas de residuos electrónicos por año y se recicla menos del 2 %. Las portátiles y las PC tienen compuestos contaminantes y tóxicos que deben ser reciclados y tratados adecuadamente para evitar riesgos. Los más importantes son el mercurio, el cadmio, el plomo, el bromo y el selenio.
Las baterías de las notebooks son, junto con las plaquetas electrónicas (circuitos impresos), los componentes con mayor potencial de contaminación. Cerca del 30 % del peso de las baterías está formado por materiales tóxicos como cadmio, níquel y litio, entre otros.
Las baterías de los celulares también pueden ser contaminantes si no se reciclan. Por eso, las compañías de telefonía celular ofrecen, en algunas sucursales, buzones para descartarlas en forma segura y organizan campañas de recolección.
Organizaciones ambientalistas, por ejemplo Greenpeace, le están pidiendo al Congreso Nacional la sanción de una Ley de Basura Electrónica para garantizar que estos componentes se desechen en forma segura.




