Ni bien se enteraron de la muerte de Apolinario Castillo, los vecinos y familiares salieron a la ruta con gomas y ramas para encender una hoguera con la cual cortaron la autopista. El acceso a Santa Fe, a la altura de calle Iturraspe, permaneció cortado en ambas manos, durante algunos minutos, hasta que la policía pudo disuadir a los manifestantes.
No contentos con la detención de los hermanos Rojas, un grupo de allegados a la víctima se dirigió esa misma tarde hasta la casa de los acusados, en barrio Barranquitas Oeste, para atacar e incendiarles la casa de terraplén Irigoyen y calle Córdoba.




