Pese a sus limitados alcances en circuitos no masivos de circulación y a la rigidez de lógica del mercado editorial comercial, el libro universitario busca renovarse como objeto cultural por excelencia para la institucionalización de saber académico. El Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), órgano que agrupa a los rectores, acordó en su último plenario realizado días atrás la creación de una librería nacional del sistema universitario argentino, que tendrá como objetivo reunir y difundir Las producciones editoriales de todas Las casas de estudio argentinas.
El proyecto pretende constituir un espacio convocante y de visibilidad vinculado a la producción de conocimientos del sistema universitario, que permita difundir ensayos, trabajos de cátedra, investigaciones y demás producciones académicas. “Se trata de que esta librería se vuelva una ventana a la cultura, en donde confluyan los temas universales y los particulares, la música y costumbres propias de Las provincias”, dijo a la prensa porteña Arturo Somoza, flamante presidente del CIN.
La librería funcionará como “un punto de visibilidad para el texto universitario argentino, en donde Las distintas editoriales universitarias no sólo podrán vender sus libros sino también divulgar su producción cultural”, agregó Somoza. La propuesta fue aprobada por todos los rectores y contó con el apoyo de la Secretaría de Políticas Universitarias (SPU) de la Nación. Se adoptó el compromiso de ponerla en marcha en el mediano plazo en un lugar bien visible del centro de Capital Federal.
Números
Hay otros indicios que muestran el buen estado de salud del libro universitario. Algunos números así lo corroboran: según datos oficiales, Las universidades argentinas publican más de 9.000 títulos por año, los cuales son comercializados por Las editoriales dentro de Las mismas provincias o en ferias nacionales o internacionales, donde ya está instalada la marca Libro Universitario Argentino.
En Santa Fe, la Universidad Nacional del Litoral (UNL) tiene en total casi 1.200 libros editados. A través de su sello Ediciones UNL, publicó 84 nuevos títulos en 2012: 19 trabajos de cátedra; 8 de Ciencia y Tecnología; 18 de Itinerarios; 8 de Ediciones Especiales; 1 de El País del Sauce (coedición con Uner), y 30 publicaciones periódicas.
El año pasado esa universidad pública vendió 13.078 libros, de los cuales 400 fueron ventas on line. Se promocionó el catálogo en ferias y encuentros a nivel nacional e internacional, lo que dio más visibilidad para que los lectores o potenciales lectores se mantengan vinculados con Las producciones de esa casas de estudios. Y se fortaleció el vínculo con editores de otras academias, y con librerías del país y Latinoamérica.
Por su parte, la Universidad Católica de Santa Fe (UCSF) edita por año un promedio de 15 libros, 10 serie cuadernos, 6 revistas especializadas con referato, una sin Referato, 15 informes de investigaciones y una revista digital. La distribución comercial se hace en su propia librería Pbro. Ernesto Leyendecker, en todas Las librerías de Las universidades privadas, a través de dos distribuidoras en Buenos Aires y en la Librería Pablo VI. La UCSF integra la Red de Editoriales de Universidades Privadas por medio de la cual participa de ferias internacionales.
Nuevas tecnologías
Desde Ediciones UNL “los objetivos marcados para 2012 tenían que ver con la visibilidad, la internacionalización y la intención de seguir avanzando en la profesionalización de nuestra actividad. Ello atendiendo a la distribución y circulación libros, promoción y venta”, dijo José Volpogni, director del Centro de Publicaciones de la UNL.
Volpogni planteó como un tema excluyente en todos los encuentros, reuniones y ferias, a la presencia de Las nuevas tecnologías, a los nuevos modos de circulación y de distribución que han aparecido y qué se hará desde Las editoriales ante este nuevo panorama. “Creo que es un
debate que se merece la universidad y la política institucional”, opinó.







