Antonio Orozco: un español en romance con la Argentina
El reconocido cantautor español llega a Santa Fe para traer las mejores canciones de sus más de 20 años de trayectoria, en su primera gran gira por la Argentina. En diálogo con El Litoral, repasó este momento de conexión con nuestro país, su modo de encarar la profesión, su herencia “charnega” y el modo natural de acoplarse como coach en “La Voz España”.
“Prácticamente vamos a estar en todo el país; esto empezó hace muy poquito, y tiene pinta de que va a ser una cosa importantísima en mi carrera”, afirma Antonio. Foto: Gentileza producción
Antonio Orozco es uno de los artistas más destacados de la escena musical española. Su capacidad de trabajo y sensibilidad artística le ha llevado a traspasar fronteras y convertirse en un referente internacional de la música en castellano. Con más de 2.500 conciertos a sus espaldas entre España, Europa y Latinoamérica y con una trayectoria musical que avalan diez álbumes, Antonio Orozco se ha convertido en uno de los coaches más populares de la edición española del talent show musical “La Voz”.
Después de cerrar su gira “Aviónica” el pasado 17 de diciembre con un total de 82 conciertos de los cuales 60 colgaron el cartel de sold out. En 2023, el artista declarado huésped de honor de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, recorrerá los principales escenarios de Argentina, México, Chile, Uruguay y Puerto Rico para ofrecer conciertos únicos en los que interpretará los grandes éxitos de su carrera musical. En palabras del propio Antonio Orozco, “será un espectáculo nuevo creado para Latinoamérica, lo mejor que hemos hecho”.
De este modo, llegará a Santa Fe para presentarse en Tribus Club de Arte (República de Siria 3572) el sábado 3 de junio, desde las 21. Las entradas están a la venta en la boletería de Tribus (de miércoles a domingo, de 18 a 0) y a través del sistema Ticketway y sus puntos de venta (online y físicos).
Junto a Luciano Pereira, su amigo argentino, retratados en el “making of” de la canción “No hay más”. Foto: Captura de pantalla
Entrar con humildad
“En primer lugar me gustaría decir que tuve una oportunidad que es casi de oro: recientemente, no hace mucho tiempo, estuve en Buenos Aires; y tuve la oportunidad de pulsear un poco no sólo el público, sino algunas canciones. Y fue una tremenda sorpresa darme cuenta que era el repertorio completo: no es que era una canción, que de repente había sonado en la radio y se convirtió en un hit. Para mi sorpresa, toda la gente cantaba todas las canciones”.
-Era un público que no esperabas en este país.
-La verdad que yo tengo que ser súper honesto y humilde; o mi pregunta es: ¿Cuándo ha pasado esto? Porque he viajado muchas veces hasta Argentina y he hecho mucho trabajo de campo: de calle, de bares; no sé cuántas vueltas le he dado al país. En esta profesión se dice mucho “y de repente pasa”.
Me llevo una grandísima sorpresa, y lo que he hecho ha sido trabajar a conciencia el proyecto de Argentina: es un concierto hecho ad hoc, tuve la oportunidad de pulsearlo todo, y hemos estado preparando un espectáculo que espero que no deje indiferente a nadie. Estoy convencido de que va a ser algo realmente espectacular: de corazón así lo siento.
-¿Cómo se eligió el repertorio para la Argentina?
-De repente nos llevamos esa sorpresa: abrimos un primer concierto en una sala que se llama La Trastienda, y se vendió rapidísimo, en 10 minutos. Nos animamos y abrimos un segundo concierto, y estamos muy sorprendidos con todo. Me dediqué durante ese tiempo a investigar mucho qué había pasado, qué había sonado, cómo, dónde y el qué; y estudiando, aprendiendo y preguntando mucho a la gente no fue tan difícil encontrar el repertorio idóneo para trabajar en la Argentina.
Y luego cuando tocas en Argentina por primera vez entiendes muchas cosas. Es una es una sensación diferente, distinta; no digo que sea ni mejor ni peor digo que tocar en Argentina es otra cosa: te vuela la cabeza.
-Es un público muy especial.
-Creo que el que es argentino y vive allí está acostumbrado; obviamente son públicos diferentes siempre, pero te digo que lo que vivimos fue una cosa que es difícil de explicar. Tuve una sensación muy parecida cuando tocamos en Londres: por supuesto no vino ningún inglés a verme; había muchísimos argentinos en el concierto, también había chilenos y muchísimos españoles; que están desplazados de sus países y están en Inglaterra y se acercan a la capital a ver el concierto, a Londres.
Tuve un poco la sensación parecida a cuando estuve en Buenos Aires: muy heavy. Ya estoy con ganas de que vuelva a pasar, y con ganas de volverlo a disfrutar.
-Estás ampliando los destinos, vas a llegar en junio a Santa Fe. ¿Cómo es el trabajo del artista en el tiempo para poder seguir creciendo y abriendo nuevas plazas?
-Con humildad: no hay ninguna otra forma. Es imposible que se entienda para el artista que trabaja en España o en otros países que ya hemos hecho recorrido mucho. Intentar que cohabiten esas dos personalidades diferentes es dificilísimo; entonces lo que hay que ser es súper muy humilde y entender dónde estamos: para mí ya todo esto es un hito increíble, nunca jamás hubiese podido llegar a imaginar que estaríamos planteando una gira. Prácticamente vamos a estar en todo el país; esto empezó hace muy poquito, y tiene pinta de que va a ser una cosa importantísima en mi carrera; que vamos a disfrutarlo muchísimo y durante muchos años: yo por lo menos yo lo pienso así, y así es como lo proyecto.
Estoy feliz de podértelo contar así; porque si fuese lo contrario también te lo diría: hay otros países donde directamente no voy, porque no he tenido la oportunidad o sencillamente no ha llegado mi momento; y luego hay otros países donde he ido y no me ha ido bien. Así ha sido muchos años en Argentina: he ido, y igual que he ido he vuelto. Pero ahora siento que están pasando cosas muy importantes, y lo digo con la misma humildad que te diría: “Pues mira, no funciona”.
Pegar el salto
-Hablando de Argentina, hace poco sacaste una colaboración con Luciano Pereira. También lo hiciste con otros latinoamericanos: con Sebastián Yatra, con Luis Fonsi, con Juanes. ¿Cómo se fueron dando estas colaboraciones, que son reversiones de tu repertorio, y cómo las elegiste?
-Elegí las canciones más importantes de los últimos 20 años de mi vida, y le pedí a mis colegas que me echaran un cable para llegar a América. Hablé con ellos y les dije: “Necesito que me ayudéis: necesito que elijáis una canción del repertorio y la cantéis conmigo para celebrar estos veintipico años; y que estas canciones me den la oportunidad de emprender un camino de vuelta en muchos países, donde estamos volviendo a empezar”. Y así fue: lo grabamos, lo preparamos todo.
Soy músico, al final mi vida es esto y no lo cambio por nada. Sé cuando toca viajar, toca trabajar y hacer promoción, y lo que haya que hacer: estoy dispuesto, porque para eso vivo: para mi familia primero y después para mi trabajo. Entonces lo llevo con mucha humildad, pero también muy orgulloso de los pasos que voy dando, que son muy firmes.
-¿Cómo es esto de seguir emocionándote después de 23 años que está cumpliendo tu primer álbum?. Seguir emocionándote con tanta experiencia y con tanta carrera encima.
-Sorprendente. Hay que estar dispuesto a que ocurra eso: la vida en este último tiempo me ha sorprendido mucho, profesionalmente me va súper bien, una posición que en mi puta vida me hubiese imaginado que tendría jamás. Y de repente tengo oportunidad de empezar caminos nuevos: sería un terco si no lo intentase, vivo con esa emoción.
Cuando estuve en Argentina hace poco, cantando, creo que eso quedó latente y patente: la gente se dio cuenta de que efectivamente yo estaba como si me hubiese tocado la lotería, no lo podía creer. Estaba cantando con Luciano Pereira, al final me decía: “Pero vente a Argentina, que te va a ir muy bien”. Y yo: “Vendremos cuando toque, seguro, pero con tiempo”. Siempre tienes como el miedo. En el escenario él me dice: “¿Por qué no agarras una guitarra y te echas un ‘palomazo’ y cantas una de tus canciones?”. Yo no entendía bien: te cuelgas la guitarra, te pones a tocar en el Luna Park delante de 10.000 personas, 8.000, no sé; y te das cuenta: “¿Cuándo ha pasado esto?”. Fue algo muy heavy, que tienes que digerirlo y decir: “Es el momento. Ahora ha llegado el momento de Sudamérica para mí”.
Todo esto para nosotros una región gigante, son muchos lugares importantísimos: son 23 provincias las que tiene Argentina, y todas ellas son igual de importantes. Hay un camino, una punta de flecha que siempre suele ser la capital, en todos los países; pero después están los países enteros, y hay que recorrerlos, entenderlos, aprenderlos, y sobre todo disfrutarlos. La suerte al final de la vida es esa: que gracias a mi trabajo también conozco gente, lugares y sitios chulísimos, que nunca de otra forma hubiese podido llegar a conocer.
A través del tiempo
-Hablabas recién de esto de mantener en el tiempo el espíritu. ¿Qué cosas sentís que se mantienen intactas en vos de los tiempos del amateurismo, de cuando arrancaste?
-No sé si puedo hablar por mí y ser objetivo. Creo que lo que he sido capaz de conservar es la ilusión: es evidente con esta cara que tengo, 23 años después, y la ilusión que tengo sabiendo que dentro de nada voy a estar girando por Latinoamérica. Argentina para mí es un súper regalo, y esa ilusión a mí no me ha cambiado. No hace mucho tiempo he estado en Argentina, guitarra en mano, y de bar en bar. Lo volvería a hacer otra vez, lo estoy haciendo en otros países, y la ilusión no ha cambiado. Las ganas de intentar encontrar mi sitio tampoco.
Lo que sí ha cambiado es la parte aspiracional. Antes tenía muchas ganas de conseguir cosas: cuando uno pretende todo, escalarlo todo. y desde todo. Y eso con la edad ya no es así: ahora mismo aspiro a cosas que son mucho más bonitas y mucho más fáciles. Me gustaría mucho ir alcanzando poco a poco el corazón de la gente que me escuche; sé perfectamente la música que hago y hasta dónde puedo alcanzar en los medios globales; sé dónde están las limitaciones de la radio genérica hoy.
Entiendo mi lugar, y con calma: sé que lo mío va despacio, que la prisa no funciona, porque ya lo he vivido; entonces no me amargo mucho con eso.
-¿Cuánto tu forma de trabajar, desde tu primer álbum a este? ¿Cuánto cambiaste vos con tu aprendizaje y cuánto cambió la industria o el contexto en este tiempo?
-Cuando yo empecé la música hacíamos discos que se hacían en un año y medio, dos años de trabajo; sobre todo de búsqueda, de intentar tener una identidad. Y después esos mismos álbumes te daban un rendimiento de trabajo, de ir canción a canción, single a single; y uno iba construyendo una carrera súper sólida, con unos cimientos muy sólidos.
Y se iba muy poco a poco, de país en país: el artista global era una cosa que se podía llegar a alcanzar, pero tenía que cambiar: recuerdo que estuve viviendo en Miami cuatro años: como que tú buscabas una posición desde un centro neurálgico. Hoy los artistas son globales y los son a través de Instagram.
Instagram y Spotify son los cerebros, y son máquinas devoradoras de contenido. Claro, eso convierte a las canciones en algo muy volátil, muy frágil: eso es una trampa terrible en la que voy a intentar no caer, porque me moriría de pena. Estoy terminando de hacer una canción nueva ahora, que va junto a un proyecto de teatro; y llevo mucho mucho tiempo trabajando en intentar proyectar algo nuevo. La velocidad a la que se consume todo da miedo; sobre todo porque el artista joven, que llega nuevo aquí, entra por un conducto y sale por el otro inmediatamente: no hay tiempo de asentar nada, de conocer a nadie, de programar nada. Y eso para un artista joven, que está buscando su sitio, lo está intentando, también es muy complicado.
-Es todo el mismo tiempo, pero más rápido.
-Mi aspiración era hacer un disco que ese disco contuviese 11, 13, 15 canciones; e intentar que todas ellas tuviesen un momento. Hoy en día no se hacen discos, se hacen canciones; y no se hacen 15 canciones en dos años, se hacen en una semana: es como intentar escribir cinco libros al año. Es imposible, porque la vida no da para tanto, es imposible encontrar tanta inspiración. No se puede, a no ser que tengas un equipo de trabajo que te acompañe: que sean 15, 20 productores tremendos, con muchísimo talento, que estén trabajando en ese sentido.
Familias
-Naciste en L’Hospitalet de Llobregat de padres sevillanos. ¿Cómo se cruzan en tu vida esas dos influencias: la catalana y la andaluza?
-Hospitalet podría ser una provincia más de Andalucía: esto está lleno de andaluces, está lleno de extremeños; y se ha desarrollado una cultura popular casi propia, incluso acento. Tenemos nuestro propio nombre, somos “charnegos”; es decir, toda una comunidad. Y a través de la música sobre todo, se mezcla mucho y bien. Es una forma de hacer, diferente, distinta, ni mejor ni peor. Y es muy atractivo, porque al final cada provincia tiene su “qué”, como en Argentina imagino que pasa; los acentos se mezclan, la música se mezcla; y al final del día pues yo podría ser un resultado de toda esa ecuación.
-Recién hablabas de redes sociales. Tu faceta de coach de “La Voz España”, “La Voz Kids”, “La Voz Senior”, te trajo también muchos seguidores. ¿Qué te atrajo, y cuánto te conectó eso con nuevas generaciones?
-Cuando “La Voz” llegó mi vida yo era un artista muy concentrado en una parte musical muy relacionada al rock, una música más bien de nicho. Aunque había conseguido cosas importantes (entre comillas: depende lo que cada uno considera importante) en mi carrera, y estábamos empezando a tener éxito en algunos lugares del mundo y nos iba muy bien, La Voz abrió un panorama diferente en mi vida. Y de repente la persona en sí hace crossover: hoy en día, en una familia, la abuela, la nieta, la madre, la hija, la hermana, la cuñada y la tata te ven de forma diferente: pero si les tocas el corazón, les has tocado el corazón.
La televisión tiene eso: la capacidad abierta de poder tocar el corazón. Pero hay que tener cuidado, porque la televisión tiene eso: que corta, pero corta por los dos lados. Igual corta para bien que te puede hacer daño. Y entonces hay que tener cuidado y no jugar con la verdad: hay que ir de frente y ser como uno es, y ya está. Y si estás más contento, estás más contento; si estás más triste, estás más triste. Si estás más delgado está mejor, si estás más gordito también estás bien.
Y así es como se trata de vivir la vida: con una honestidad. Cuando vas de cara, la gente también lo agradece; eso debe ser así, porque nos va súper bien y ahí estamos. Y espero estar muchos años más, porque me a mí me encanta y no lo cambiaría por nada.
Dejanos tu comentario
Los comentarios realizados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de las sanciones legales que correspondan. Evitar comentarios ofensivos o que no respondan al tema abordado en la información.
Dejanos tu comentario
Los comentarios realizados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de las sanciones legales que correspondan. Evitar comentarios ofensivos o que no respondan al tema abordado en la información.