Doran fundó grupos como OM, New Bag y Bunter Hund y Sound Fountain, y ha tocado con artistas como Carla Bley, Sonny Sharrock y Evan Parker; Fontanarrosa integra La Mujer Barbuda, Paraíso a la Miseria, Locoto Trío y el proyecto Piazzolla Eléctrico de Nico Sorín. Fotos: Gentileza de los artistas
Christy Doran y Franco Fontanarrosa: un dúo para dos continentes
El guitarrista suizo de origen irlandés y el bajista argentino, que ya compartieron el trío Sound Fountain, recorrerán varias ciudades del país en formato dúo. La cita en Santa Fe será en El Taller Casa de Arte. En diálogo con El Litoral, Fontanarrosa repasó cómo se conocieron y la manera de trabajar en la distancia.

Christy y Franco compartiendo una gira en tren, en su anterior proyecto compartido. Foto: Gentileza de los artistas
La historia entre Christy Doran (Suiza/Irlanda) y Franco Fontanarrosa (Argentina) comenzó en Buenos Aires y lleva más de una década de exploraciones, escenarios y búsquedas compartidas. Juntos dieron vida a Sound Fountain, un trío que dejó su huella en Europa, Asia y Latinoamérica, con discos aclamados y presentaciones en algunos de los festivales más prestigiosos del circuito jazzístico.
Hoy, esa conexión se transforma y se profundiza. En formato dúo (guitarra y bajo), Doran y Fontanarrosa se sumergen en un diálogo más íntimo y libre, donde la improvisación, las composiciones originales y la creación de paisajes sonoros se entrelazan en tiempo real.
La primera gira de la dupla será por la Argentina, recorriendo Buenos Aires, Rafaela, Rosario, Santa Fe, Escobar y Junín; cuenta con el auspicio de Fondation Suisa y SIS. La cita en la capital santafesina será el domingo 10 de mayo, en El Taller Casa de Arte (1° de Mayo 2924); por entradas puede consultarse al 3425099137 o al Instagram @eltallercasadearte_.
Antes de la llegada del guitarrista europeo, cofundador de la influyente banda OM y docente en el Departamento de Jazz de la Lucerne University of Applied Sciences and Arts, El Litoral conversó con el bajista rosarino de apellido ilustre para conocer más sobre la dinámica de este proyecto que trasciende los mares.

Conexión
-¿Cómo fue el primer encuentro con Christy Doran y cómo se fue motorizando ese vínculo hasta llegar hoy a este proyecto?
-Tengo 43 años y debo escuchar la música de Christy desde los 16. Primeramente fui una suerte de fan que sólo lo conocía por los discos. Él es irlandés, pero vive en Suiza desde muy chico, o sea que es suizo. Hace más de diez años vino a tocar a Argentina con un grupo que tenía allá, que se llamaba New Bag, yo era re fanático de ese grupo.
Tuve la suerte de que con uno de mis grupos, que se llama La Mujer Barbuda, abrimos el concierto de ellos: fuimos la banda soporte. Pegamos muy buena onda con Christy durante el concierto, y justo coincidió que a los pocos meses yo ya tenía planeado viajar a Europa, y me dijo: “¿Por qué no te venís para Suiza?”.
Fueron como una serie de coincidencias que se fueron dando: fui a Suiza, tocamos, él me propone empezar a armar algo y que sumemos a un batero (Lukas Mantel) con el que después armamos el trío con el que más tocamos, que se llama Christy Doran’s Sound Fountain.
Pudimos hilar muchas giras: acá en Argentina debemos haber hecho fácil cuatro o cinco giras, pero también estuvimos de gira por China, Suiza, Alemania; tocamos en Grecia, Bolivia, Chile; y grabamos cuatro discos. Y todo esto se ha ido manifestando a pesar de la distancia
Después de la pandemia el trío dejó de tener el músculo que tenía, y surgió la idea con Christy de hacer una gira a dúo: guitarra y bajo. Y bueno, esta es la primera vez que vamos a tocar en este formato: todavía no tenemos nada grabado, ni siquiera tenemos una foto formal; al vivir él en Suiza, hasta que no venga la semana que viene no lo veo.
Él llega el lunes (4 de mayo), vamos a ensayar durante toda la semana, y a partir del jueves arrancamos una gira por Buenos Aires, Rafaela, Rosario, Santa Fe; después nos volvemos para Buenos Aires y tocamos en Escobar, en Junín y otra fecha más en Capital.
Estamos muy entusiasmados; yo estoy recontento: para mí es un honor tocar con él, ser su amigo y poder estar haciendo una cosa así. Y él es un capo, que teniendo 76 años tiene ganas de venirse para Argentina desde Suiza a salir de gira. Está bien que vamos a estar cómodos, la podemos hacer en auto, no son distancias tan largas; pero tiene una energía y una vitalidad envidiables.
-¿Cómo fue el momento de empezar a tocar juntos y ver que la cosa funciona con ese otro que habías conocido como fan?
-Es muy flashero, por dar una respuesta poco académica (risas). No sé, te podría decir que hasta en algún punto (me ha pasado con un montón de músicos), obviamente de otra manera, pero tiene una similitud con lo que puede ser a veces el amor: cuando te das cuenta de que una persona te gusta o te flashea.
Es muy loco cuando te juntás a tocar con alguien (más allá de Christy) y sentís que tenés química con esa persona; es muy lindo. La primera vez que toqué con él fue allá en Suiza: pero no esperaba que él me iba a decir de hacer algo. Dije, “Bueno, vine, lo visité, zapamos un rato y ahora me vuelvo a Argentina”.
Y esa noche él me dice: “Che, mirá, quiero que armemos un grupo”. Para mí fue “Ah, bueno, fum”: me cambió la vida, imaginate que me fui de gira a China. Ya esa experiencia de haber tocado en siete ciudades de China, tocando esa música, no me lo olvido nunca más en mi vida.
Intercambio
-En cuanto al repertorio: ¿la idea es ir a buscar sobre lo que sobre lo que habían trabajado con Sound Fountain, o la propuesta es abierta?
-Hay varios temas nuevos compuestos especialmente para este formato, diría que la mayoría. Hay un par de temas de Christy, pero que no los tocábamos con Sound Fountain: son previos, no los compuso especialmente para este grupo. Y hay un tema mío que lo tocábamos con Sound Fountain; pero mayormente es repertorio nuevo.
-¿Se compuso antes de esta gira o ya pensando en el dúo?
-Siempre venimos trabajando de la misma manera. Programamos una gira y a partir de que tenemos una especie de fecha concreta de cuándo se va a hacer, nos empezamos a mandar partituras: él me manda sus temas, yo le mando los míos. Por ahí hay alguna cosa que amerita grabarla para que el otro la escuche, algo simple: “Che, mirá esto que te mandé es más o menos así”; y le grabás algo como para que lo escuche.
Así vamos pimponeando cosas vía mail, vía partitura; como para que cuando llegue la semana que viene yo ya tenga bien escritos todos los temas, todo hasta bastante claro. Ahí empezamos a ensayar, ya teniendo una especie de piso: no es que salimos de la nada. Ya están las partes de los temas, ya está pautado: lo que falta es ahora tocarlo y ver efectivamente cómo suena eso que estaba escrito, y si hay que modificar algo o no.
Como no tenemos posibilidad de ensayar asiduamente, siempre ha sido en un tiempo comprimido, tratamos de vía mail ir resolviendo varios aspectos de la música antes de que nos veamos.
-Después en el vivo, ¿cuánto juego de la impro, del momento hay?
-Y es una música desafiante porque tiene justamente partes muy libres y partes muy escritas, muy complejas y bastante matemáticas. De repente tenés dos extremos conviviendo en un mismo tema: empezás con algo súper escrito, súper técnico, y de golpe eso abre a una cosa mucho más abierta y abstracta.
Es un desafío poder pasar de un medio al otro, y que eso suene musicalmente. La música que hacemos tiene esa especie de ida y vuelta entre material escrito e improvisación.
Espacios
-El dúo debuta con esta gira, habían grabado cuatro discos con el trío. ¿Está la idea de llevar este formato al disco?
-Sí: de hecho la fecha que vamos a hacer en Escobar es dentro de un festival que organiza un sello discográfico de ahí, el Sello Pasmoso. Ellos van a grabar ese concierto, y la idea es que se edite.
En los días que tenemos libres vamos a grabar un video, para tener algo de material de video, seguramente un par de temas vamos a grabar como para tener algo para mostrar también material de imagen.
Eso en una primera instancia; después ya veremos cómo sigue evolucionando el grupo. Seguro vamos a grabar un disco más formal.
-¿Cuánto cambia el juego entre un show de festival con respecto a salas como El Taller, mucho más íntimas?
-Me gusta tocar en escenarios grandes; pero El Taller es de mis lugares preferidos para tocar, me encanta. Aparte tenemos muy buena onda con Darío (Giles), hace mucho que toco ahí, con un montón de propuestas; y siempre él es súper generoso y súper buena onda.
Y la sala es muy linda: suena bien, tenés a la gente ahí al lado; para este tipo de música, que tiene una cosa más introspectiva, está bueno. Aunque nunca sucedería, no me imagino tocando esto que tocamos con Christy para 15.000 personas (risas).
De todas formas los festivales estos en los que vamos a tocar tampoco son para 15. 000 personas, ni de cerca. Son espacios más grandes claramente que El Taller. Pero a mí me encanta tocar en salas así chiquitas como la de El Taller, donde tenés mucho más control del sonido, y tener a la gente ahí cerca está buenísimo.
En movimiento
-Recién contabas hablabas de La Mujer Barbuda; también fundaste Paraíso a la Miseria, has tocado con Nico Sorín en proyectos como Piazzolla Electrónico.
-Todos esos grupos están activos actualmente.
-¿Qué podés contar de tu presente artístico, más allá del dúo?
-Tengo dos grupos que son míos, donde soy el líder, por así decirlo; que son La Mujer Barbuda y Paraíso a la Miseria. Con ellos siempre tengo una actividad: no es que tocamos mucho, pero siempre un par de fechas al año metemos.
Después tocó en un trío que hace poco sacó un disco: Locoto Trío, con Facundo Guevara en percusión y Alejandro Franov en teclados. Es como un trío más de jazz, no sé qué nombre ponerle.
Y después toco con Nico; el grupo con el que más tocamos (hemos ido a tocar a Santa Fe) es Piazzolla Electrónico: es una versión de la música de Astor, arreglada por Nico, con una banda eléctrica. Con ese grupo tocamos mucho, es uno de los grupos con los que más toco. Y después siempre estoy con cosas más esporádicas.








