Este sábado 18 de abril, la histórica Plaza de Mayo será escenario de un homenaje poco convencional a Papa Francisco. Lejos de las ceremonias tradicionales, el tributo tomará forma de una fiesta electrónica abierta y gratuita, encabezada por Guilherme Peixoto, conocido internacionalmente como el “cura DJ”.
De la misa a la pista: el "cura DJ" homenajeará al Papa Francisco en Plaza de Mayo
El sacerdote portugués Guilherme Peixoto llega a Buenos Aires con un espectáculo gratuito que fusiona música electrónica, espiritualidad y fragmentos de discursos del pontífice argentino, a un año de su muerte.

La propuesta, organizada por la asociación civil Miserando, combinará música techno, elementos de la liturgia y extractos de discursos del pontífice argentino en una experiencia que busca conectar con las nuevas generaciones. El evento, previsto para las 20 frente a la Catedral Metropolitana, se inscribe en las conmemoraciones por el primer aniversario del fallecimiento de Jorge Mario Bergoglio.

Un homenaje en clave contemporánea
La elección del formato no es casual. Peixoto construyó su identidad artística a partir de la fusión entre la electrónica y la fe, una combinación que, aunque disruptiva para algunos sectores, logró consolidarlo como una figura singular dentro y fuera de la Iglesia. En cada set, entrelaza bases electrónicas con mensajes espirituales, momentos de oración y, en esta ocasión, la voz del propio Francisco resonando entre los parlantes.
El sacerdote portugués toma como inspiración directa el legado del Papa, especialmente su llamado a “hacer lío” y a salir de los espacios tradicionales para encontrarse con los otros. “Francisco nos desafió a ir a las periferias de la sociedad”, ha señalado Peixoto, quien entiende su música como una herramienta para llevar ese mensaje a ámbitos donde la Iglesia rara vez llega, como festivales o pistas de baile.

De Guimarães al mundo
Oriundo de Guimarães, en Portugal, Peixoto fue ordenado sacerdote en 1999 y desarrolló parte de su carrera como capellán militar. Su incursión en la música comenzó en 2006, cuando buscaba nuevas formas de atraer jóvenes a su parroquia y recaudar fondos para proyectos comunitarios.
Lo que empezó como una estrategia pastoral se transformó con el tiempo en una marca personal. Durante la pandemia de Covid-19, sus sesiones online de techno se viralizaron y ampliaron su alcance global. El salto definitivo llegó en 2023, cuando participó de la Jornada Mundial de la Juventud 2023, donde tocó ante más de un millón de personas en la previa de una misa encabezada por Francisco.
Desde entonces, su figura se instaló en la escena internacional, participando en festivales de música electrónica y acumulando millones de seguidores en redes sociales.
La pista como espacio de encuentro
Más allá del espectáculo, el evento en Buenos Aires propone una reflexión sobre la convivencia y la comunidad. Para Peixoto, la pista de baile puede ser también un lugar de encuentro entre personas de distintas creencias (o sin ellas), un espacio donde se materializa la idea de fraternidad que el Papa promovió durante su pontificado.
“Si es posible vivir el respeto y la tolerancia en la música electrónica, también podemos llevarlo a la vida cotidiana”, sostiene el sacerdote, quien insiste en que la fe no debe limitarse a los ámbitos religiosos tradicionales.
El homenaje, bajo el lema “Todos, todos, todos”, retoma una de las frases más emblemáticas de Francisco y busca traducirla en una experiencia colectiva, sin distinciones sociales ni religiosas. En ese sentido, la elección de la Plaza de Mayo (un espacio cargado de historia y de fuerte simbolismo para la vida política y social argentina) refuerza la idea de apertura y encuentro.

Un legado que se remixa
A un año de la muerte de Francisco, el espectáculo del “cura DJ” no se plantea como un acto nostálgico, sino como una forma de mantener vivo su mensaje. En lugar de discursos solemnes, habrá beats, luces y una multitud convocada a celebrar, recordar y, sobre todo, compartir.
En esa mezcla de electrónica y espiritualidad, Guilherme Peixoto propone una lectura contemporánea del legado de Bergoglio: una Iglesia que se anima a hablar nuevos lenguajes, a ocupar otros territorios y a encontrarse con los fieles (y los no tanto) allí donde están. Una Iglesia que, incluso desde una consola de DJ, sigue invitando a “hacer lío”.








