El pianista y compositor armenio-ruso Tony Karapetyan se presentará por primera vez en la Argentina. Será con un concierto en Buenos Aires, el martes 24 de marzo.

Reconocido internacionalmente, el músico armenio-ruso llega a la Argentina para presentar un repertorio de composiciones propias y clásicos reinventados.

El pianista y compositor armenio-ruso Tony Karapetyan se presentará por primera vez en la Argentina. Será con un concierto en Buenos Aires, el martes 24 de marzo.
El concierto será un recorrido por su universo de composiciones originales, piezas de su disco "Point of View" y versiones personales de clásicos del jazz, en un formato de escucha cercana.
En esta presentación estará acompañado por músicos argentinos invitados: Manu Nieto en bajo y Santiago Hernández en batería. Reconocido en la escena internacional y distinguido como Musician of the Year por Jazz 89.1 FM, Karapetyan colaboró con figuras como Eric Marienthal, Magnus Öström y Petros Klampanis.
En una entrevista vía mail con este medio, el músico habló sobre las expectativas de su primera visita al país, el proceso creativo detrás de sus composiciones y el nuevo capítulo de su obra: "Modern Nomad", un disco grabado recientemente.
-Esta es tu primera actuación en Argentina, en un local íntimo como Jazz Voyeur. ¿Qué significa para vos debutar en Buenos Aires, y cómo conecta tu música con una ciudad históricamente marcada por la melancolía urbana?
-Ay, melancolía urbana. Siento que nací con ella. Quizás el concierto debería empezar con mi propia composición, “Danza de la Melancolía”. ¿Qué opinan? Sí, esta es mi primera visita a Argentina, y no tengo duda de que mi música también encontrará a su público aquí, en Buenos Aires, esta hermosa ciudad de los vientos.

-Jazz Journal describió Point of View como la confirmación de tu “fuerte voz individual”. ¿Cómo construiste esa identidad sonora que mezcla el lirismo europeo, el pulso contemporáneo y la improvisación jazzística? ¿Sentís que ese álbum marcó un punto de inflexión en tu carrera?
-Este álbum es el resultado de experiencias vividas: emociones, reflexiones y observaciones recopiladas a lo largo de varias etapas de mi vida. Contiene recuerdos de mis viajes a Occidente y Oriente durante mi adolescencia, que inspiraron la composición Oriente-Occidente.
La pieza "Invierno" nació durante un auténtico invierno ruso: despiadado, nevado y lleno de ventiscas. Y “Ani” está dedicada a la mujer que en aquel entonces era solo mi futura y amada esposa.

Pensando en tu pregunta, me viene a la mente una cita: "Ninguna historia puede ser terrible si la prosa es pura y honesta", escribió Ernest Hemingway. La frase aparece en la película "Medianoche en París". Es difícil no estar de acuerdo.
Quizás por eso este álbum tiene un significado especial para mí y, espero, también para mis oyentes.
-Has colaborado con músicos como Eric Marienthal, Magnus Öström y Petros Klampanis. ¿Qué aprendiste de esos encuentros y cómo influyeron en tu manera de abordar el piano dentro de un trío?
-Cada uno de estos encuentros fue único a su manera y me dejó una huella particular. Siempre que le pongo a alguien mi tema, o cualquier pieza musical, siento curiosidad por escuchar cómo suena a través de sus oídos, a través de su perspectiva musical.

Lo mismo ocurre al crear música juntos. Crecí escuchando al legendario Esbjörn Svensson Trio. Y de repente, Magnus Öström, el baterista de esa icónica banda, toca conmigo.
Fue, sin duda, una experiencia inolvidable. Me brindó la oportunidad única de escuchar mi propia música a través de sus oídos y de repensar el papel especial del piano en un trío.
-Tu próximo álbum, Modern Nomad, fue grabado en Grecia y su título ya sugiere movimiento y exploración. ¿Te consideras un “nómada” musical? ¿De qué manera tus raíces armenias y rusas moldean ese sentido de identidad en constante movimiento?
-He oído hablar del concepto de "nómada digital", pero tu versión (la de "nómada musical") me suena mucho mejor. Totalmente de acuerdo. Me considero un nómada moderno. En el mundo actual, creo que esta definición refleja la realidad con más precisión que nunca.

También tengo raíces romaníes. Quizás sean ellas las que me impulsan a este movimiento constante. Pero, en un sentido más amplio, me siento cosmopolita, ciudadano del mundo. Simplemente quiero observar este mundo con más atención.
-Tus conciertos reúnen composiciones originales y clásicos del jazz reinventados. Al abordar el repertorio tradicional, ¿qué es lo que más te interesa preservar y qué prefieres transformar? ¿Qué puede esperar el público argentino de esta primera experiencia en vivo?
-Es una pregunta interesante. El código genético de una pieza (su espíritu, su mensaje) es lo que intento preservar. Para mí, es una cuestión de respeto y responsabilidad hacia el compositor y hacia la obra misma.

A veces, el proceso parece casi quirúrgico, muy cuidadoso y preciso, revisándolo todo una y otra vez mientras moldeo mi propia interpretación. Mi punto de vista. Y quizás un poco de baile de melancolía.