Lorena Bracamonte acredita una trayectoria de 25 años en el canto profesional. Desde sus inicios en la escena del tango en 2001, se presentó en distintos espacios, fue finalista del Certamen Hugo del Carril y colaboró con músicos como Nicolás Ledesma, Rafael Varela y Fernando Suárez Paz.
"Pasaje": un disco donde el tango se vuelve poesía viva
Con textos propios y una mirada contemporánea, la cantante y autora con 25 años de trayectoria propone una relectura del género que trata de respetar su raíz histórica.

Ahora, está a punto de lanzar su nuevo álbum de tango, "Pasaje", una obra que integra textos propios con la composición musical y dirección del bandoneonista Pablo Mainetti. Es “un recorrido por los ciclos de la existencia entrelazados con reflexiones sociales y culturales”.
El proceso creativo fue así: Bracamonte escribió la totalidad de los poemas que son núcleo del disco y Mainetti tradujo esa poética al lenguaje musical, creando piezas específicas para cada texto.
En una entrevista con este medio, Lorena se refirió a las características que tuvo el trabajo con Mainetti, a las decisiones que tuvo que tomar para respetar la tradición del tango y al cruce de distintos universos.

Convivencia
-"Pasaje" propone un recorrido por los ciclos de la existencia atravesado por una poética muy personal: ¿cómo dialogaron tus textos con la música de Pablo Mainetti para construir esa narrativa integral del disco?
-Con Pablo hicimos juntos una selección de poemas de mi autoría. Comenzamos a trabajar sobre un tríptico, sueño, camino y vigilia, planeando en encontrar nexos y lazos entre un poema y otro.
Particularmente estos poemas fueron escritos en distintas épocas y sin embargo lograron tener una conexión y continuidad dentro del mensaje poético.
Desde ese punto de partida Pablo pudo desarrollar la pieza musical que es una suite, una única pieza musical que contiene los distintos ritmos del género y en donde conviven tango, milonga y vals.

Un género que cuenta la historia
-En este trabajo hay una fuerte tensión entre tradición y contemporaneidad dentro del tango: ¿qué decisiones estéticas tomaste para renovar el género sin perder su identidad porteña?
-Pienso que el tango está ligado al tiempo, mucho tiempo e historia. Mirándolo desde esa perspectiva, desde los primeros movimientos de la danza afro, la guardia vieja y luego la renovación que trajo Piazzolla, fue acompañando con la música y las letras a los protagonistas que habitaron en todas las épocas nuestra ciudad rioplatense.
Siempre queriendo contar la vida ciudadana, que estuvo ligada a lo que pasaba en el mundo, atravesando crisis, guerras, movimientos culturales, todos los cambios sociales, incluso en los momentos en que las letras se vuelven surrealistas o abstractas, el género cuenta la historia rescatando los testimonios de la época.
Pablo Mainetti es clave en el equilibrio que, creo, logramos con la narrativa que proponen los poemas haciendo referencia a una búsqueda constante, que se ensambla con la música en un trabajo que realizamos de manera muy dedicada y artesanal.
Buenos Aires respira tango, es una muestra de lo que somos considerando siempre de dónde venimos y cómo vivimos. Para mí es importante destacar que es una música que nos da identidad.

Quienes nos dedicamos y somos parte de representar y ejecutar esta música en los tiempos contemporáneos no nos alejamos de la raíz. Pero seguramente cada quien pondrá el equilibrio e impronta de su interés y necesidad de contar.
La risa en tiempos difíciles
-El proceso creativo fue profundamente colaborativo, con instancias de improvisación y ensamble entre palabra y música: ¿hubo algún momento del proceso que haya redefinido el rumbo del álbum?
-En la segunda etapa del proceso, con una primera grabación terminada, decidimos sumar un nuevo tema. Y creo que el condimento que trajo ese tema es que su letra la escribí puntualmente para este álbum.
Se trata de "La Risa", que trae la propuesta a la reflexión y a la necesidad de cambio en tiempos donde domina la violencia, donde la impunidad no pierde lugar entre el poder o los poderosos, donde las guerras y masacres siguen siendo noticias del día.
Somos espejos y nos afectan las mismas cosas, nos toca vivir un momento y dar un mínimo aporte es fundamental, cuando escribí "La Risa" pensé en mis hijos que son muy jóvenes y en las nuevas generaciones.
Me surgió la necesidad de buscar un poco más en la esencia, la risa que viene del juego, del equilibrio como contraste de los dolores del mundo y también para apoyar la rebeldía que los adolescentes tan naturalmente saben hacer escuchar.
Cantante y autora
-A lo largo de tu trayectoria venís explorando cruces entre distintos universos (tango, folklore, poesía, incluso otras tradiciones): ¿qué lugar ocupa "Pasaje" dentro de ese recorrido y qué nuevas búsquedas abre hacia el futuro?
-Así es. Fui experimentando a lo largo de los años pero "Pasaje" viene con la enseñanza de que luego que vivimos una situación o pasamos por algún lugar nada queda igual.
Eso me trae motivación para lo nuevo que seguramente viene con esta primera semilla que muestra mi voz no solo ligada a la cantante sino también a la autora.








