“María Antonieta, la de Austria”, obra de la Compañía Teatral Zé Pelintra con dramaturgia y dirección general de Brian Bolsón y las actuaciones de Camila Borda y Josefina Baragiola, regresa al espacio de su estreno. Será este domingo 17 en la Sala Foyer del Centro Cultural Provincial “Paco Urondo” (Junín 2457). a las 20.30.
"María Antonieta, la de Austria" vuelve a decir sus verdades
La obra escrita y dirigida por Brian Bolsón, con las actuaciones de Camila Borda y Josefina Baragiola, regresa a la Sala Foyer del Centro Cultural Provincial “Paco Urondo” (Junín 2457). En diálogo con El Litoral, sus creadores repasaron la experiencia del año pasado y lo que se viene en una nueva temporada con la trágica reina de Francia.

Las entradas anticipadas tienen un valor de 15.000 pesos (en boletería de la sala), mientras que en puerta costarán 18.000.
En un formato de soliloquio de 55 minutos de duración, la última reina de Francia antes de la Revolución recupera el tiempo que no tuvo para armar su defensa frente al Tribunal Revolucionario que dictaminó su decapitación. Lejos del fasto y las pelucas empolvadas, esta puesta propone una María Antonieta íntima, despojada y furiosa, dispuesta a contar no solo su verdad, sino también las verdades de todas las princesas rehenes del linaje monárquico.
El Litoral había conversado con los artistas en ocasión de su estreno; en este reencuentro, repasó junto a los creadores esta vuelta que inaugura el segundo año de una puesta que sale a recorrer los caminos.

Vivencias
-¿Cómo evalúan el recorrido de “María Antonieta”?
Bolsón: -Este proyecto marca una especie de techo en algunas cuestiones. El otro día estábamos hablando con un amigo y él se acordaba de cuando hice “Los sapos de la memoria”; es una obra que suelen suelen pedirme que vuelva, por la temática. Él me preguntaba si yo la volvería a hacer igual y la respuesta es no.
Capaz que ahí se ve como una especie de... no sé si maduración, pero si rasgos o marcas que ya están bien sedimentadas al momento de hacer una puesta en escena.
-Te das cuenta de que la mirada ya no es la misma.
Bolsón: -Claro. Creo que todavía estoy dando mis primeros pasos en el medio artístico; pero cuando uno da sus primeros pasitos (el primer año hace un musical que sale más o menos bien; el otro año se anima a hacer otra cosa) ahí uno empieza con un maremoto mental en donde dice: “Bueno, ahora quiero sacrificar una oveja arriba del escenario”, qué se yo. Son delirios propios de esa primera búsqueda.
Después uno como se abre un poco al fracaso. Y después uno empieza a hacer un reciclado de cosas que funcionan, repetimos recursos y buscamos otros. Lo que estoy viendo es una etapa en la que se ven ciertas cosas que aseguran una crítica positiva de la gente que va a ver una obra de teatro.
Por el otro lado, esa identidad que tiene el director (o en este caso los directores) al momento de llevar un proyecto conlleva también a un nicho puntual de público.
Borda: -Y actores. Porque ya es el segundo año que tenemos escenas que son un poco más jugadas o no tan normales dentro de lo que se ve en la escena santafesina, y nos cuesta conseguir alguien que quiera hacer esos papeles o “animarse a”.
Me pasa a mí, que no tengo muchos años, creo que debe ser el cuarto o quinto año haciendo esto; y son escenas que a la hora de leerlas uno dice: “No, es un poco jugado”. Pero después cuando las vas actuando y te vas liberando, te das cuenta que no es tan fuerte lo que uno ha escrito, lo que uno lleva después a plasmar sobre un escenario.
Brian- Y lo bueno es que siempre aparece gente que está dispuesta a trabajar de una manera distinta.
Bolsón: -Hace no mucho estaba leyendo no sé si un artículo de Buenos Aires o de Córdoba, donde se planteaba que cada vez es más difícil encontrar artistas para productos audiovisuales.
-Acá se suma Jackie (Josefina Baragiola).
Bolsón: -Bolsón: -Lo que ella plantea no solamente sucede en un producto teatral propiamente dicho, donde hay una venta de entradas, una permanencia en las redes. También sucede en otros ámbitos artísticos donde hay que lograr un balance entre lo profesional y lo vocacional.
En un tiempo era muy difícil conseguir hombres en los coros, y hoy se repite: ahí empiezan las caras conocidas.
Borda: -Así llegamos a Jackie: como cara conocida.
-Ya había trabajado con ustedes.
Bolsón: -En “Los sapos de la memoria”, en la de Monseñor Storni (“Corintios 6.18”) y en “Musas”. Este años yo estaba en un proyecto audiovisual y también convoqué a artistas con los que ya nos conocemos.
-A veces eso puede pasar porque uno ya confía en ellos: esa es la parte buena de haber trabajado...
Borda: -Con gente que podés volver a llamar.
Bolsón: -Volviendo al nicho, hay un público que decide ver una obra de teatro porque sí, y hay públicos que no. Tengo un amigo, Nico, que me dijo: “Avisame cuando hacés comedia: me encantan tus comedias, después lo otro no” (risas). Y no va.

Todos los públicos
-De todos modos “María Antonieta” se abre a otros públicos posibles.
Bolsón: -Sí: se topa con un público que va a investigando en instancias previas la obra puntual. Te lo dicen: “Estuve googleando y sí, está bueno este enfoque”.
Uno también se abre a públicos nuevos, porque después de 10 o 13 años en el medio artístico nos hemos animado, yo me he animado gracias a ella, a llevar la obra a distintas localidades. Y ahí uno se topa con lo inhóspito, con lo adverso porque no sabe cuánta gente va a ir.
Borda: -Ni la gente que va a ir, porque no conoces a casi nadie del pueblo. Es distinto y es más lindo, porque encontrás gente que capaz nunca hubiera visto la obra y la llevás hasta ahí.
Nos pasa con gente grande. Me sorprendió mucho en una de las localidades que había muchas señoras y yo dije: “Cuando vean las escenas donde hay besos entre mujeres no les va a gustar. Se van a escuchar cosas”. Y no: terminamos, hubo una devolución muy buena. Fue muy jugado, no lo esperábamos, pero salió muy bien.
Decís: “Bueno, listo: hay alguien que sé que no está de acuerdo” (porque lo dijeron, tipo “no lo podíamos creer”); pero les haya gustado y que lo aceptaran, sabemos que dentro de todas las cosas están saliendo bien y lo que se muestra es aceptable. No queda grosero ni de otra forma.
Planos escénicos
-Había algo interesante de la puesta en la Foyer en el uso de la profundidad, de aprovechar la sala a lo largo generando diferentes planos en la acción.
Borda: -Eso es lo bueno de volver a lugares donde ya fuimos. En la Foyer a Brian le encanta mover cómo la trabajamos; pero esto es la profundidad es muy bueno: te da mucho espacio y te da un recorrido que para los actores es más cómodo.
Una vez a Brian se le ocurrió trabajarla a lo ancho, y esa de las puestas que hemos tenido de las más difíciles; porque tenés público en todo el largo de la Foyer y tenés que hacer que todos vean. En profundidad para mí queda mucho más lindo, y se aprovecha mucho mejor el espacio.
-¿Y eso cómo se adapta en otras salas?
Bolsón: -Esta obra puntualmente tiene una mirada más itinerante. Independientemente de que a mí me gusta el teatro llevado a cosas totalmente despojadas (cosa de que el público también puede imaginarse lo que está viendo) ya al ser itinerante y también un poco más minimalista, hace que todo sea más fácil al momento de ofrecerla.
También el plus de que es un elenco reducido: eso facilita tener un poco más de cintura al momento de actuar en una sala donde hay un solo tacho de luz. No hay una escenografía muy complicada; a utilería tiene elementos de un poco de la Bauhaus: esta es una mesa, pero al mismo tiempo se puede convertir en otra cosa. Es todo más compacto y hace que se pueda reducir el espacio escénico.
Estuvimos en salas donde donde no entendíamos el tablero de luces: El Excéntrico de la 18ª, de Buenos Aires, tiene un tablero de alta gama; y también se la aprovecha a la sala y a todo lo técnico. Hemos actuado en un club donde había un reflector y bueno, suerte (risas).
Borda: -Hemos tenido que armar la escena de cero: llegar a un lugar nuevo, ver cómo había que hacer. La escena estaba planteada como en la Foyer y bueno, no: acá solo se puede hacer sentada, y será sentada.
-Tenés la pared al lado, o un metro más allá.
Borda: -Hemos llegado a localidades donde era: “Bueno, es lo que hay, veamos qué se hace. Armemos la escena de vuelta, veamos cómo hablar”, todo.
Bolsón: -Algo que aprendí gracias a la maestra Virginia Bono es esto de que si uno va a una sala donde hay mucha reverberancia, hay que pronunciar todo de una determinada manera para que el público lo escuche. Si tenemos una sala seca también.
Virginia menciona mucho que el director tiene una mirada privilegiada, porque al momento de dirigir escucha lo que hace un coro (o ve lo que hace un elenco); y hay que saber utilizar eso cuando estamos en salas que son amables o en salas que claramente no.
No hemos tenido la experiencia, pero si alguna vez nos toca actuar con un micrófono será un nuevo desafío.
Borda: -Usar el micrófono cuando no estás acostumbrado es difícil, y no me quiero imaginar para el teatro.
Bolsón: -Pensarlo desde la itinerancia lo hace un producto más vendible, por así decirlo.

Interacciones
-¿Cómo fue la experiencia de El Excéntrico? Es una sala chica pero bien preparada.
Bolsón: -Lo que me resultó muy interesante del excéntrico es la presencia de la sala: tanto la dueña, Cristina Banegas, como su secretaria, siempre estuvieron presentes. Hicimos una videollamada y ahí se pactó la fecha; la fecha no se corrió, estuvieron muy pendientes de lo técnico, es una sala muy presente en ese sentido.
Y está bueno, porque te da la seguridad de ir a otra provincia y que te podés encontrar con lo que te prometen.
-Es una sala amable.
Borda: -Sí, bien puesta, la técnica también estaba muy bien, nos ayudaron bastante. Se grababan las luces, era algo que nosotros mucho no veníamos haciendo. Habíamos llevado a un chico para que nos ayude con las luces y bueno: “No, dejá que lo toque la técnica porque ella es la que sabe”. Era todo nuevo para nosotros; pero era muy linda, muy bien armada.
-El público también va convocado por la misma dinámica de la sala; ustedes llegaban ahí a ver quién fue.
Borda: -Sí, así nos pasa en casi todos los lugares: llegamos y bueno, que sea lo que Dios quiera, y cómo lo vendió la localidad que nos invitó.
Bolsón: -Acá también hay un poco esto del arte del de negociar. Camila tiene un pensamiento más mercantilista del arte que yo: si vamos a una sala y va poca gente, se hace igual, no hay ningún problema. Ella encuentra el punto medio.
Borda: -Si nos vamos a mover hasta allá, si vamos a llevar a todo el elenco, vamos a hacer todo un movimiento, tratemos de por lo menos tener algo nosotros y que el trabajo que hicimos todo el tiempo (ya es un segundo año mostrando lo mismo) que tenga su fruto para poder seguir.
Si no nos pagan o no tenemos buena venta ,el siguiente año no vamos a poder seguir. Porque este año lo arrancamos en base al dinero que nos sobró del año pasado, de las ganancias que fuimos teniendo.
Desafío actoral
-Empezamos hablando por las escenas eróticas (que están), pero también hay como un montón de registros diferentes, mucho texto, mucha demanda para la actriz. ¿Cómo es manejar todos esos registros y esa exigencia que tiene el personaje?
Borda: -Es la primera vez que hago por segunda vez algo, siempre estoy acostumbrada a empezar un año con un personaje nuevo. Es complicado mantener siempre lo mismo: es difícil volver a las mismas emociones que se pudieron alcanzar. Porque lo que tiene “María Antonieta” es que es un subidón de emociones constante, van variando un montón: podés estar feliz, a los dos segundos tenés que estar llorando.
Es complicado, pero al mismo tiempo es divertido todo el proceso que lleva: ir buscando diferentes recuerdos o emociones de las cuales poder tomarte para poder cambiar tan rápido.
A Brian le gusta que haya muchas emociones en un segundo, pero que todas sean cuidadas, que no sean al extremo; y a mí me gusta ser un poco exagerada. Entonces por ahí tenemos ese tire y afloje en que no desborde de emociones.
Hay algo que a todo el mundo le sorprende que es la cantidad de texto; no tengo recuerdo que me haya sido tan difícil registrar todo el texto y recordarlo. Es más: este año volví a leer el guión, pero no para estudiarlo yo, sino para hacerle marcaciones a Jackie; y me di cuenta que no necesitaba leerlo, que ya estaba todo en mi cabeza.
Lo mismo me pasó cuando lo fui estudiando: nunca me senté “a estudiarlo”; sino que fue mediante los ensayos que íbamos teniendo. Me sirve mucho escuchar a otras actrices decirlo; el año pasado, al ser más de una María Antonieta era más fácil: yo escuchaba que las demás hablaban, iba registrando. Después uno lo aprende y lo memoriza.
No tengo muchas conversaciones, pero siento que son conversaciones habituales. Lo que va diciendo son palabras complejas, pero después salen solas. Hay una parte que nosotros discutimos, cuando ella dice todos los nombres: él no quería que me los aprenda de memoria, yo pensé que me lo iban a tener que aprender y ahí están, quedaron en mi cabeza y no se van.
-Es exigente desde lo físico también.
Borda: -Sí, nunca me pasó terminar cansada; y ahora cada vez que termino estoy agitada o muerta de calor, porque no registro la cantidad de tiempo que paso en escena: para mí empieza y termina todo en un segundo. Que también es uno de mis problemas: al no registrar el tiempo, al ser yo sola, no sé cuánto dura la obra; tengo a mi minutero atrás que me va marcando.
-Puede variar según la función más/menos media hora.
Borda: -Tratamos de que no, que siempre sea en entre 50 y 55 minutos. Pero al ser tan dinámica, que va sola y que tanto desde lo corporal y desde el habla todo ya está tan registrado en mí, como que no tengo un tiempo. Pero lleva sus movimientos: tirarse al piso, tener algunas escenas de contacto físico; es bastante corporal.
Nuevo año
-¿Cómo encaran y qué se viene en este segundo año?
Bolsón: -Estamos ofreciendo la obra a distintas localidades, por suerte la respuesta es muy positiva. Una vez se escandalizó un colega porque yo hablaba de que una obra de teatro es un producto: “No, ¿cómo puede ser un producto esto?”. Pero sí, es un producto.
-Si no lo miramos como un producto es un problema del colega.
Borda: -Por eso también las discusiones: es un producto, y es un producto que se vende. Y todo lo que se vende tiene un precio.
-Y tiene un costo de producción para ustedes.
Bolsón: -Sí, por supuesto. Entonces es ofrecer y armar agenda, tener agenda abierta en distintas localidades. Este año hemos hemos vuelto a Paraná por invitación del dueño de la galería donde nos presentamos. Tenemos Córdoba: es un terreno muy fértil, porque tenemos al día de hoy dos fechas pautadas y una invitación a otra, en distintas localidades.
Explorar un poco más desde la capital y muy a la vieja escuela: llamar por teléfono, en el rato que tenga alguno libre. Es muy lindo, porque llamo a la mesa de entrada de la municipalidad que sea, me dan el número del secretario de Cultura, es un manejo más burocrático.
También uno conoce distintas realidades: hay localidades donde no hay un peso para cultura.
-Por lo menos te lo dicen.
Borda: -Por suerte son bastante sinceros. Lamentablemente son muchas las localidades que están sin mucha plata para la cultura, no es lindo.
Bolsón: -Para cultura, para salud, para todo.
-Puede ser una sala privada, una sala pública.
Bolsón: -Manejamos distintos presupuestos justamente para poder adaptarnos. Hay localidades que se sustentan desde silos y empresas cerealeras, o son más fabriles, y tienen un dinero como para destinar a la cultura; y otras donde directamente hay mucha pobreza y así y todo se puede.
Me da mucha pena que te digan: “Mirá, no tenemos un peso, te vamos a decir que no”. “No, ¿por qué? Charlémoslo, y no lo pensemos en dinero”. Hemos tenido respuestas muy afirmativas y muy positivas en cuanto a eso.
-Hay lugares donde no van muchas obras, ni tampoco hay mucho teatro local.
Bolsón: -A veces apelan a elencos que son del pueblito que está al lado (dentro de poco van a ser todas municipalidades). Y se sorprenden, porque te dicen: “¿Te vendrías desde Santa Fe?”. “¿Y por qué no?”.
Buenos Aires fue una experiencia muy loca: tuvimos dos funciones en dos jurisdicciones distintas. En El Excéntrico de la 18ª, que es Ciudad Autónoma de Buenos Aires, y La Choza de Padilla de Vicente López, que es provincia. Tuvimos una función a las 5 de la tarde y la otra a las 8 de la noche, el mismo día.
Borda: -El día anterior hicimos prueba en La Choza, en El Excéntrico hicimos todo en el mismo día. Fue todo a las corridas, de acá para allá.
Bolsón: -También es una aventura, diríamos, y capaz que hay personas que te dirían: “No lo hagamos”.
Borda: -Una aventura en todo sentido, porque fue salir de El Excéntrico maquilladas y cambiadas para llegar a La Choza y volver a seguir.
-Ya con una función encima, además.
Borda: -Sí, pero es una experiencia que uno después guarda y es divertida, viéndola de lejos; capaz que en el momento no, pero de lejos es algo divertido. Y después volver: terminamos y volvimos a Santa Fe, así que fueron seis horitas de viaje.
Bolsón: -Capaz que el Brian desde el 10 años diría: “Nos cuidamos de comer tal cosa, a las 11 de la noche que volver al hostel”. También juega mucho esto de la relajación. Primero por una cuestión de que los actores y las actrices sí, van con el objetivo de actuar. Pero también está el ocio necesario para que la persona pueda rendir.
Eso también estuvo bueno, porque descubrí que se puede mezclar un poco el ocio con lo profesional. Yo siempre estaba con el reloj en la muñeca: “Bueno: hasta la 1 de la tarde paseemos, hagamos esto o lo otro”.
Incluso a la noche fue mucho más relajado: confieso que me quería volver temprano porque no me gustaba el lugar donde fuimos a comer, y estuvimos hasta las 2.30 de la mañana porque no me quería ir (risas).
Abrir caminos
-Fueron a Buenos Aires y Córdoba. ¿Dónde les gustaría llevarla?
Borda: -El lugar que nos quedamos con ganas fue el sur: estuvimos viendo dos, tres convocatorias. Tengo un problema: mis horarios no son los mejores; estoy un poco limitada, no descanso todos los fines de semana. Había convocatorias que nos encantaron: el sur, Chile también, pero nos quedamos con ganas.
Por eso también era nuestra idea buscar otra persona que me suplante cuando yo puedo. Están ahí, siguen en vista, capaz que en algún momento se den.
Bolsón: -Tengo más la cabeza puesta en esa ansiedad de seguir organizando: por suerte tenemos agenda pautada este año hasta octubre. El mes que viene nos vamos a Agua de Oro, Córdoba, el 6 de junio. A finales de julio vamos a Ceres. En agosto hay una invitación a un festival en Zenón Pereira. En septiembre volvemos a Córdoba, pero a Los Reartes. Y en octubre tenemos otra en Sa Pereira.
Estoy muy contento: no haría lo que hasta hace dos años hacía.
-¿Matar la obra para hacer la próxima?
Bolsón: -También. Pero antes no me movía de Santa Fe Capital; hoy en día, también por factores económicos de la gente no sé si volvería a hacer todos los meses en Santa Fe.
Después queda una buena onda con las localidades, y siempre hay una puerta abierta para volver. Te obliga a ser creativo, porque no vas a volver con lo mismo, y te obliga (me cuesta mucho) la permanencia en los medios, en las redes. Te exige una permanencia en las redes...
Borda:-Para tener un lugar donde ser contactable. Porque a él antes le gustaba mucho esto de un Instagram por cada obra; no, centremos todo en uno, que ya te conozcan por uno.
-El Instagram es @teatro.zepelintra, la gente los puede contactar ahí.
Bolsón: -Sí, preferentemente ahí. Si no a mi número: 342-557-3781.
-Este domingo están en Santa Fe.
Bolsón: -Sí, y a fin de año estamos viendo también de cerrar acá. Hay una sala que es hermosa, que me gustaría volver, y si todo sale bien volvemos este año; que es la sala Cervantes de ATE. La Sala Foyer también: Santa Fe tiene buenas salas. Por suerte tengo una colección de buenas experiencias; no sólo con este producto: están las puertas abiertas y las agendas abiertas.
Hacia adelante
-¿Qué se viene para 2027?
Bolsón: -La verdad que no sé. Al estar muchos años en esto uno tiene sueños que son imposibles. Un sueño que cada vez es más imposible llegar es hacer una función de títeres de “Crimen en el arca”, que es un cuento infantil (de Gustavo Roldán) hermoso, es bellísimo.
Salvando las distancias, a Coco Sily una vez le preguntaron por qué Gasalla no volvía a tener un programa y decía: “Porque es carísimo mantener un producto diario, con una escenografía”. Hay anhelos que a lo mejor hoy en día digo que no.
-Pero a lo mejor más adelante sí.
-Claro. El año que viene probablemente haga refritos: tengo muchas ganas de volver con “Los sapos de la memoria”, jugar con una puesta menos jugada, quizás, más centrada, un poco más fría, como es la estética que hoy en día tengo en las obras. Y ver qué es lo que surge.
Lo que ella planteaba también es una opción: en las funciones de septiembre Jackie no puede, entonces se hace un monólogo con Camila, o viceversa.
Borda: -“María Antonieta” va a quedar siempre ahí, para ser utilizada cuando sea necesario. Está bueno porque es algo que te queda en la cabeza y no es tan difícil de mover.
-Ya es un repertorio que podés ofrecer, con dos o tres obras en carpeta.
Borda: -Lo que está bueno es eso: somos pocos, entonces es fácil de llevar. Nos pasaba Una obra que me encanta fue la hicimos hace dos, tres años atrás, “Melquíades”, la de la bañera: es muy linda, muy interesante, es divertida, graciosa, tiene todo; pero éramos 12 actores.
No podés llevar 12 actores a todas las localidades que queremos: no es tan fácil coordinar agenda, mover toda la utilería, teníamos una bañera. Esta es mucho más fácil: entra todo en una valija y te vas.
Bolson: -Y es menos estrés (risas).









