Matías Rojas llegó hace ya muchos años al universo de la guitarra. Y desde entonces, no salió más. Este compositor y docente de Concordia, se radicó en Buenos Aires hace más de una década para profundizar su vínculo con el instrumento.
Un gurí, una guitarra y un río: el nuevo disco de Matías Rojas
Radicado en Buenos Aires desde hace muchos años, el músico entrerriano lanzó "El mismo río" a través de Shagrada Medra. Según contó en una entrevista, se trata de un trabajo inspirado en su infancia y en los paisajes del litoral.

Egresado de la Tecnicatura en Guitarra del Conservatorio Superior de Música Manuel de Falla, a punto de recibir el título de Profesor Superior, acredita formación con Carlos Moscardini, César Angeleri y Pedro Rossi, entre otros.
A sus tres discos ya editados sumó ahora "El mismo río", editado por Shagrada Medra. Que, según Sergio Arboleya, "consigue delinear un territorio geográfico y sonoro que abraza memorias, compromisos y belleza".
El EP está inspirado en el río Uruguay y es, según los creadores, un recorrido musical por distintos paisajes y emociones vinculados a la vida en la costa.
"Soy de estar muy conectado con lo que pasa en mi lugar de origen, en mi litoral más que nada. Es un punto de despegue importante para mi anclaje en el presente", dijo Rojas en un contacto con este medio.
"Hoy debemos volver a humanizarnos en la cuestión personalizada, es parte de la revolución ir a ver un concierto de un músico en vivo, como leer un libro en papel o ver una película", añadió.
Recuerdos de un gurí
-El mismo río está inspirado en el río Uruguay y en paisajes muy concretos de tu infancia y tu historia familiar. ¿Cómo se transforma este paisaje en música y qué cosas del río aparecen en tu forma de componer?
-El paisaje, las vivencias personales y las historias que escuché desde chico inspiran y le dan sentido a estas músicas.
Cuando me siento a componer y buscar las ideas, se interpelan constantemente los sonidos que encuentro en la guitarra con el amor y la emoción que me genera ser un gurí entrerriano nacido en Concordia.

La música aparece como un espacio donde todo eso que uno vivió (recuerdos, afectos e identidades) se reafirma en el sonido.
Entre la raíz y la música de hoy
-Tu música dialoga con la tradición de la guitarra argentina, pero al mismo tiempo tiene una búsqueda personal. ¿Cómo convivís con esa tradición sin quedar atrapado en ella?
-Hace poco leí a mi coterránea Liliana Herrero decir que el pasado no es nada si no es interpelado por el presente, y que el presente tampoco lo es si no dialoga con el pasado. Esa idea me representa mucho.
La tradición de la guitarra y el folklore argentino es una herencia enorme que admiro profundamente, pero intento relacionarme con ella desde mi propio tiempo, reconociendo esa herencia sin perder la necesidad de buscar una voz propia.
Busco un fluir entre la raíz y las músicas de mi tiempo, que también se nutren de otras músicas del mundo, entendiendo la tradición como algo vivo y en movimiento.

La importancia de sugerir
-En el EP aparece el paisaje natural y la dimensión social del río, especialmente en "La creciente". ¿Sentís que la música también puede ser una forma de memoria o de testimonio del litoral?
-Sí, creo que la música puede convertirse en memoria cuando una comunidad la hace propia. El río no es solo paisaje natural: también es vida social, trabajo, encuentros y, muchas veces, situaciones difíciles. En el litoral existen muchas músicas que funcionan como testimonio sensible de esas experiencias.
En "La creciente", aunque sea una obra instrumental, intenté acercarme a esa dimensión colectiva. Al tratarse de un fenómeno tan intenso y dramático como la crecida de los ríos, busqué transmitir esa complejidad desde la escucha, dejando que la música sugiera más que explicar.
Un estado más contemplativo
-Sos entrerriano, vivís en Buenos Aires y trabajás con una música muy ligada al territorio. ¿Cómo influye la distancia en tu manera de mirar y de escuchar tu lugar de origen?
-La distancia transformó mi manera de mirar y escuchar el lugar de origen. Vivir en Buenos Aires hizo que ese vínculo con Entre Ríos se volviera más consciente y también más nostálgico.
Hay cosas que, cuando uno vive allí, forman parte del paisaje cotidiano y recién al alejarse empiezan a revelarse con otra profundidad.
Esa distancia me pone en un estado más contemplativo y curioso frente a nuestras músicas, nuestras tradiciones y las formas de vivir del litoral. De alguna manera, componer y hacer música litoraleña es también una forma de estar más cerca.








