Maximiliano Maglianese y Rocío Elizalde, docentes de la Escuela de Percusión Corporal “Latido Americano” e integrantes del grupo Aié, brindarán un taller de formación denominado “El cuerpo suena: prácticas corporales para el aula”; el mismo, organizado por Amsafe La Capital, está destinado a afiliados del área artística, preceptoras/es, profesoras/es educación física, facilitadoras/es, estudiantes (con cupo limitado), etc. Esta instancia de encuentro contará con certificación según Dec. 3029/12 y el aval del Instituto Superior N° 12 de Santa Fe.
Percusión corporal latinoamericana: una forma de transitar la vida en común
A diez años del comienzo de esta experiencia artística y pedagógica, Maximiliano Maglianese y Rocío Elizalde brindarán el sábado 11 un taller para quienes están todos los días frente a infancias y adolescencias. En diálogo con El Litoral, la segunda repasó una década de experiencias que transforman vivencias individuales y colectivas.

La actividad está prevista para este sábado 11 de abril de 8.30 a 12.30, en la sede gremial de bulevar Gálvez 950. Las inscripciones pueden realizarse al link https://www.amsafelacapital.org.ar/link/1006.
La actividad de Percusión Corporal Latinoamericana es una práctica educativa y artística diseñada en 2015 y puesta en práctica desde 2016 por Maglianese, por lo que se encuentra cumpliendo una década de trabajo sobre infancias y territorios. El Litoral conversó con Elizalde para adentrarse en esa experiencia, en el aporte a la formación docente y la búsqueda constante de estos artistas y pedagogos.
Diseño curricular
-¿Cómo surge la propuesta del taller y qué necesidades concretas del ámbito educativo busca atender?
-En diciembre del 2025 salió el nuevo diseño curricular para las escuelas primarias de la provincia de Santa Fe. En ese diseño hicimos una colaboración en la sección de prácticas corporales, dentro de la sección de música, que pertenece a educación artística.
Esta colaboración la pudimos hacer gracias a que Lía Zilli y Verónica Ardanza, que eran encargadas de la sección de música, nos consultaron, nos permitieron intervenir el texto y participar directamente; además de que fuimos citados con nuestros materiales más directos: el libro de percusión corporal latinoamericana y el podcast en el cual hablamos también de educación.
Iniciando el año todas las planificaciones de los docentes de primaria se tienen que dar en este nuevo marco que es el nuevo diseño curricular. Y lo que propone Amsafe es ofrecer una serie de capacitaciones que estén vinculadas a esta nueva normativa. Ahí aparecemos nosotros, proponiendo un taller para trabajar los contenidos desde esta perspectiva.
-¿Qué puede esperar un/a docente que se acerca por primera vez a la percusión corporal latinoamericana?
-Este nombre que le pusimos, “El cuerpo suena”, lo venimos usando hace mucho para los talleres iniciales a la práctica; pero le agregamos este subtítulo de “Prácticas corporales para el aula”. Pasa a veces que el cuerpo queda invisibilizado: tenemos que solamente traspasarnos información cognitiva, como si no fuese que el cuerpo está ahí vivenciando un montón de cosas al momento de transitar cualquier práctica educativa; ya sea el cuerpo de las personas que estamos al frente del aula, como el cuerpo de las infancias o las adolescencias que están ahí aprendiendo.
Entonces la propuesta es arrancar con lo básico, con la alfabetización de esta propuesta de lenguaje: reconocer el cuerpo como un espacio seguro, como un espacio placentero también; donde el conocimiento se pone en territorio, se “acuerpa”.
Lo que se van a encontrar es un espacio cuidado desde esta perspectiva. Trabajo en ronda, trabajo corporal desde consignas simples y comunicación sencilla; y de a poquito eso obviamente se va complejizando y vamos atravesando diferentes juegos, diferentes ejercicios, diferentes desafíos que van construyendo un mapa de Latinoamérica a través de los ritmos y de las canciones que proponemos.
Se van a ir del taller con un montón de herramientas para intervenir su aula desde lo artístico, pero también transversalmente al ser el cuerpo el instrumento. Para educación física se convierte en una herramienta que no necesariamente es musical o con una perspectiva y objetivos artísticos, sino de comunicación, simplemente.
También puede servir para una seño de grado que necesita captar la atención, generar un clima de foco, de atención, de regulación emocional a partir del movimiento, de la comunicación y de la expresión de la voz.
Lo que proponemos son herramientas que pueden ser usadas en algún punto de forma aislada, pero que también pueden tener muchísimo desarrollo a lo largo del tiempo.
La máxima expresión de lo que venimos haciendo nosotros la tenemos forjada en un encuentro interescolar, donde los chicos se juntan y se conocen a partir de la actividad. Esto lo venimos haciendo hace cuatro años, este es el quinto año que lo vamos a hacer.
El encuentro se llama Decires, y juntamos por lo menos cuatro o cinco escuelas, con los profes que venimos trabajando ya hace tiempo, que también somos los integrantes de Aié, el grupo de percusión corporal; con algunos otros profes invitados que se fueron sumando en estos diez años de actividad. Lo que hacemos ahí sería como la exposición del trabajo más profundo que venimos haciendo.
Pero en esta instancia la intención es que los profes se pueden acercar y desde ahí tener un puñado de herramientas bien concretas para trabajar desde la comunicación, desde la corporalidad y desde lo artístico.
Regenerar vínculos
-¿Qué transformaciones observan cuando ese enfoque se traslada al aula?
-Las infancias están mucho más cerca de los cambios del cuerpo y de la expresión. Entonces cuando ven a su referente hablando en su lenguaje de repente la confianza es otra, la atención es otra, la vinculación es otra.
Lo primero que se rompe es la distancia; después se van forjando un montón de situaciones que tienen que ver con la potencia: muchas veces estamos trabajando con la mirada en lo que falta, en lo que todavía no sabe, la mirada lo que todavía no puede. Y es impresionante cómo la “percu” corporal, al integrar lenguaje, corporalidad y comunicación, va presentando lo que internamente llamamos “el paradigma de lo posible”, eso es muy de la psicomotricidad también: se labura mucho desde lo que sí se puede y qué podemos hacer con eso que ya está.
Tenemos desde interacciones de lo corporal, lateralidades que tal vez están disfuncionales o ciertas obturaciones motrices que de repente se destapan, se integran y aparecen con otra presencia. Desarrollo del lenguaje, muchísimo, en los grupos que tenemos oportunidad de seguirlos de cerca; porque o nos van contando los profes o los tenemos más de un año: lo vemos muchísimo.
También la posibilidad de captar las desregulaciones emocionales, y poder darles un lugar de expresión y de vía para qué hacer con eso.
Hablo puntualmente de las cosas que sabemos que pasan todo el tiempo: pibes hiperactivos que no se callan nunca, que no se quedan quietos nunca; y de repente los pone a hacer “percu” corporal y son los referentes, las personas que hay que seguir porque ya tienen toda esa energía y la pueden encauzar en un espacio con una actividad bien concreta.
Lo mismo al revés: casos de extrema timidez, donde tal vez los docentes no le conocen la voz (o no le conocen la voz cantada), y de repente por estar todos juntos en la actividad, por ir generando gradualmente la emisión musical en general, desbloquean ahí la expresividad y aparecen con toda una presencia.
También con chicos y chicas que están en proyecto integrado, que tal vez visualmente o a nivel escritura no están alfabetizados; y por empezar a enlazar que el fonema se escribe así, y suena así, y en el cuerpo suena así, refuerzan un camino de alfabetización.
-Destacan el aporte a nivel convivencia: es una forma de trabajar sobre problemas que hoy vemos en las escuelas hasta casos extremos.
-Sí: la convivencia, aparte de la comunicación, a veces se atiende solamente cuando está el problema; que está bien que por lo menos se llegue a atender cuando está el problema. Pero lo que estamos proponiendo con esta actividad es una anticipación.
La educación históricamente llega tarde a los cambios: nosotros hace diez años que estamos en territorio y recién ahora aparecemos en la normativa legalmente. Estamos súper agradecidos de que estas personas que nos convocaron hayan tenido la generosidad de abrir el espacio y no hablar por nosotros, sino darnos un lugarcito para hablar.
Antes usábamos otras palabras, más de transformación social. Ahora creemos que está todo muy roto y que nuestra labor es regenerar: lo vincular, lo corporal, lo artístico y lo comunicacional. Y esta actividad tiene esa esa potencia.
-Más que transformar lo existente es hace que exista algo donde no hay.
-Hay mucho posteo de Instagram diciendo lo que tenés que hacer, pero hay poco encuentro real para realmente probar, sentirse contenido, observar y contemplar qué necesita la grupalidad, los docentes o los alumnos, en la escuela o en general.
En clave más de emprendimiento cultural nuestro propósito cambió. Realmente hay que regenerar eso, y ya no es una opción, es nuestra principal responsabilidad como docentes y como artistas tratar que el acceso sea, y que en ese acceso realmente pasen otras cosas.
Década de experiencias
-Ya son diez años de esta búsqueda. ¿Qué balance hacen de este camino recorrido?
-Lo que cumple diez años es la actividad en sí como Maxi la propone: está la charla TED donde él cuenta los inicios, cómo surge la “percu” corporal; yo me sumé en el 2019 a trabajar con él. En 2020 nos agarra la pandemia y ahí le dimos forma de escuela a los talleres.
Creo que hay algo que marca mucho: cuando se ofrece algo genuino y que emergió del territorio, te exige la misma actividad que te estés actualizando todo el tiempo. Porque los territorios van cambiando: algunas problemáticas son las mismas, pero otras no; el abuso de pantalla apareció en el camino.
Tuvimos que salir a acomodar un montón de cuestiones en relación a eso; a que las atenciones se acortaron, no solo de las infancias, también de los adultos. Antes nos manejábamos con otros tiempos de talleres, con otros tiempos de comunicación y eso se Creo que el primer gran balance es que la actividad es tan potente y, como sale desde el territorio, después se elaboran las teorías, los conceptos y todo lo lo que tiene más que ver con lo pedagógico.
El camino es al revés: no es un intelectual sentado en un estudio pensando cómo habría que cambiar la educación y después tratar de bajarlo a los docentes para que lo puedan bajar al aula.
La misma actividad nos exige estar en movimiento permanente y creo que gracias a eso todavía sobrevive hoy. Hay muchos proyectos que arrancaron en el 2016 y hoy ya no están, o está muy flojitos, o no pudieron sobrevivir a la pandemia.
A nivel expansión, vuelvo a la pandemia, pero porque para la actividad de encontrarse presencialmente a cantar, moverse y compartir fue muy muy drástico el cambio. Había un crecimiento hasta 2019 que se apagó por completo en 2020; más o menos pudimos regenerar algunas cuestiones y retomar algunas otras, pero muchas se perdieron.
Desde ese lugar me parece que, así y todo y con todos esos impedimentos, hemos llegado a 10.000 personas. La percusión corporal como propuesta llegó a varios países también: esa fue “la parte buena” de la pandemia, aunque sea de manera virtual nos pudimos comunicar con varios países, sobre todo de Centroamérica, en su momento no habíamos llegado.
Maxi presencialmente fue a Brasil, fue a Europa, pero acá en el continente no habíamos podido expandir mucho; y la pandemia fue una oportunidad para establecer lazos con México, Colombia, Ecuador, Perú. Desde ese lugar, la expansión es la que queda más marketinera, porque tenemos esa cosita de colonización pedagógica todavía de que afuera siempre es mejor.
Creo que todavía falta: nuestra propuesta de “percu” es única en el mundo. Esto es real: las propuestas que se manejan en general tienen que ver con otra línea que no utiliza el lenguaje de la misma manera, que no se para en territorio de la misma manera, y sobre todo que no utiliza el repertorio que usamos nosotros. La proyección es que esto se pueda expandir a nivel global de otra manera.
A nivel nacional hemos llegado a muchas provincias: en muchas provincias es muy fácil obtener puntaje docente y generar capacitaciones en estos marcos; en otras provincias no es tan fácil. Por eso es medio histórico que estemos pudiendo dar un taller en Amsafe, con un buen puntaje que consiguió la gestión justo con con el Instituto 12.
Es un reconocimiento para la actividad, para nosotros, y reconocer que realmente la actividad es necesaria y que está bueno capacitarse bien: que no sea un PDF que mande alguien, sino como “vengan, vamos a encontrarnos, vamos a transformarnos juntos; y a partir de ahí van a poder también sentir otra cosa, que es lo que va a movilizar en sí”.
A nivel local el crecimiento también se ve en los chicos. En diez años tenemos muchos ex alumnos que nos encuentran en la calle, y nos ven y se ponen a tocar, y cantan, y se acuerdan las canciones; un montón de interacciones de ese tipo. Muchos que se dedican incluso a la música, otros no, pero guardan ese espacio como un lugar de placer, de crecimiento y de bienestar.
Después cuestiones más institucionales, como el apoyo incondicional que tenemos en la Escuela de la UNL, con cada propuesta que le hemos hecho. Maxi es profesor en la escuela primaria, pero además de eso fueron los primeros en acceder al encuentro interescolar Decires.
Tuvimos apoyo también en la escuela N° 16 de Rincón; y los crecimientos con los docentes de la zona de Santa Fe, de la provincia en general. El año pasado fuimos a un taller donde había muchos de que lo conocían a Maxi de cuando él trabajaba en el programa de Ensamble, ahí por el 2014-15. Entonces se volvieron a encontrar con un taller, con la actividad, estaban muy asombrados.
Y esta cosa gratificante, decir: “Qué impresionante que alguien mantenga sus convicciones durante todo este tiempo; y no son las mantenga, sino que haga que eso que cree sea cada vez realmente más accesible, más claro”. Maxi tuvo ese trabajo de ser un fanático de estudiar la percusión, años cada instrumento, y dedicarle mucho a cada cosa; a llegar a este emprendimiento y a esta posibilidad de síntesis que realmente es lo que hace muy accesible la práctica.
Eso también cambió en estos diez años. Hace 15 años lo interesante era lo difícil: cuanto más difícil y más elitista, más garantía hay de que sea bueno. Y esa narrativa cambió en estos años: cuanto más simple y más accesible más cercano se siente hoy.
En ese gesto de generosidad y de responder a una necesidad Maxi hizo un gran acierto, y es parte de lo que sostiene la actividad. Yo soy igual: desde mi ámbito: lo hice siempre con el trombón, y a medida que me fui acercando a diversas prácticas corporales, fui haciendo lo mismo, y en cada cosa que hoy sigo estudiando hago lo mismo.
Es el modo real: no se tiene que notar cuántos libros leímos, en las palabras difíciles que usamos; tenemos que poder emocionar a la otra persona al punto de que sienta esa necesidad que nosotros sentimos, y poder sensibilizar desde esos lugares.
Identidad sonora
-¿Cuánto tiene que ver el trabajo de repertorio y cuánto la consolidación del trabajo conjunto con la experiencia de Aié?
-Aié es la expresión artística escénica de la percusión. En nuestros recitales también hay algo didáctico, porque no podemos separar eso, hay siempre una interacción. Ahora mismo estamos preparando un espectáculo para infancia que se va a estar estrenando en junio y lo vamos a estar moviendo en vacaciones de invierno en distintos lugares: es la máxima integración de las dos cosas, hay muchos momentos de jugar con la infancia para que pueda intervenir.
El repertorio es el documento de identidad, te define desde ese lugar. Cuando estás haciendo algo que tiene un lenguaje nuevo, abordar un repertorio que ya es conocido en otro lenguaje, como son los instrumentos, en un principio tuvo una función de identificar.
Poco a poco Maxi fue proponiendo temas propios, componiendo y observando situaciones que tienen que ver con nuestra vida, con lo cercano, con la naturaleza, con comportamientos humanos, con situaciones que tal vez no tienen una canción, y ¿por qué no la van a tener?
Como grupo fuimos cada vez más queriendo acompañar ese proceso de sentir la necesidad de que esto tiene que ser dicho y tiene que ser escuchado, y tiene que pasar ahora.
Más allá del repertorio que Aié lleva a escena, como cada uno es docente, también fuimos trasladando ese repertorio a nuestros nuestros grupos y a nuestros espacios de enseñanza; además de que en los talleres de Latido muchas veces lo usamos.
El repertorio es clave porque si bien muchas veces hay repertorios “estandarizados” en las escuelas, lo que puede pasar también es encontrarle una vueltita de rosca cuando te paras desde los ritmos de Latinoamérica. Entonces tal vez terminás haciendo una canción típica que se hace para tal fecha, para tal acto; pero le podés dar una vueltita al hacerla con los ritmos, o con el cuerpo, o con los ritmos y con el cuerpo.
A eso me refiero con el documento de identidad: esa cosa de estar construyendo con los pies en el territorio.
-Poder encontrarse desde otro lugar con una música que nuestra.
-Exactamente. Además el mercado también lo está haciendo, nada más que lo mueven otras cosas, sobre todo el dinero (risas).
-Por eso se llama mercado.
-Es algo que está pasando, y en general a los pibes ya les llega que las cosas puedan estar cerca, por más que no sean exactas. Después también es el cuentito que uno les cuente, porque si encima los lleva a poder visualizar otras cosas que pasaron en nuestra tierra en otros momentos, cada canción toma otro significado.









