La artista que se volvió viral instalando la frase “es viernes y mi cuerpo lo sabe” llega con su nuevo unipersonal, bajo la dirección de Verónica Vieyra. En diálogo con El Litoral, anticipó este show basado en vivencias de infidelidades y relaciones tóxicas, siempre tomadas con humor.
Cuando Sole había llegado a su mejor trabajo, como empleada bancaria, le llegó la oportunidad de ser artista y no dudó en tirarse a la pileta. Foto: Gentileza producción
Sole Macchi, la creadora de la ya instaladísima frase “es viernes y mi cuerpo lo sabe”, vuelve a los escenarios con su nuevo unipersonal “Mentime que me gusta”, con la dirección de Verónica Vieyra. Amores, sexo, cuernos, relaciones tóxicas y mucho humor se conjugan en esta propuesta, que se presentará el jueves a las 21, en Tribus Club de Arte (República de Siria 3572). Las entradas están a la venta en la boletería de Tribus (de miércoles a domingo, de 18 a 0) y a través del sistema Ticketway y sus puntos de venta (online y físicos).
De las vivencias que formatearon su humor, y de su llegada desde las redes habló la artista con El Litoral.
Cuidado con los gatos
-“Mentime que me gusta” viene por el lado de las relaciones tóxicas y las infidelidades. ¿Qué nos podés contar del show?
-Que está lleno de anécdotas personales mías: no es que hablo de otras personas, o hablo de los hombres (a veces los hombres tienen miedo de venir a ver mi show). Nada. que ver: cuento infidelidades, cosas que he descubierto, cosas que nos van pasando hoy en día; lo difíciles que están las relaciones, lo difícil que está coincidir. Obviamente que es muy amplio, cuento todo lo que les pasa a las mujeres: a las que están solas, a las que están en pareja, a las que se separaron. La oferta que hay hoy, por eso es que el hombre se puso un poco en el rol de mujer; a veces jodemos y decimos que “están en histéricos”, porque cambió todo: hoy el hombre tiene mucha oferta, porque la mujer no está “en difícil”. Ante todo eso, le cuesta mucho quedarse quieto al hombre; por eso es que cuesta armarse pareja.
Después hablo de tipos de hombres, de tipos de amigas. La gente se siente muy identificada: hablo de las minas que están solas, cómo se manejan hoy con los tipos. Atrae mucho el show.
-En algún momento dijiste que, al lado de tus anécdotas, la vida del público parece la de Heidi. ¿Es tan así?
-Es que es real. Cuando van a ver al show, o los que me siguen, piensan: “Guau, qué éxito” que soy; y les digo que no: “Menos mal que vinieron a ver este show, hicieron mal en dudar de no verlo, porque de acá te vas como Heidi”. Es la empatía con el otro. Entonces la gente se va muy contenta, las amigas se van abrazadas diciendo: “Che, no nos fue tan mal en el amor”, cuando escuchan todo lo que les digo.
Eso es lo lindo: no es que soy de esas mujeres que están casadas con el tipo, felices: no, me pasa lo mismo que a todas, me ghostean igual que a todas, me mienten igual que a todas. Pero siempre lo que dejo como mensaje final es: moneticemos el dolor. Hace seis años, más allá de haber sido cornuda, con todas esas experiencias, gracias a eso estoy ahí arriba parada. Que empiecen a reírse de las cosas que pasan, que no se victimicen; y que si nos gusta estar con gatos nos tenemos que bancar el arañazo: ese es el punto.
-Si no, andar con un mormón.
-Exactamente.
Cambio de roles
-Analizás varios arquetipos de hombres y de mujeres. Es de imaginar que es mucho más fácil que todos digan “yo conozco a alguien así”, y que menos gente diga “soy yo”.
-Exactamente: ese es mi objetivo; que es el mismo que hago en las redes, por eso comparto lo que la gente me pone. Porque muchas mujeres creen que solo a ellas les pasa lo que les pasa; y no es así: hoy es general. Obviamente que los que están en pareja y vienen desde hace años hay muchas cosas que no entienden; pero sabiendo o leyendo tantas historias dicen: “Guau, esto es real, es general”.
Es muy divertido, muy dinámico el show. No improviso nada: es todo un show completo. Hoy el stand up está hecho mucho con el público y acá no; la otra vez me hicieron una nota radial y me dicen: “Qué bueno que puedas (que es lo más difícil) atraer el público y que quede impactado entender, o sea que no se tenga que distraer; atraer la atención de varias personas que no es fácil”.
Hablando de radio, trabajo en una hace seis años: hoy el artista para poder llegar y tener una vida más o menos digna tiene que hacer varias cositas. Hago stand up, hago acciones con marcas. Son dudas de la gente: “¿De qué vivirá el standupero, el comediante?”.
-Planteás que por un lado los hombres se asustan de las mujeres, y por el otro lado las mujeres se la dan contra la pared.
-Sí: el hombre no sabe qué hacer con tanto; y nosotras si hablamos de los hombres es porque realmente queremos apostar al amor. El que no me conoce dirá: “Ay, qué resentida, que dolida”. No, mi objetivo es avivar: contar lo que está pasando y que la gente sienta que no sólo les pasa a ellos.
Eso les pasa a los hombres con una mujer... no digo empoderada, porque es la palabra que se usa; pero que hoy se arregla sola, que puede viajar por sus medios, que se paga sus impuestos, que paga un alquiler; que va para adelante, que cría hijos. El hombre antes lo que hacía era complementar eso, siempre el tipo ganaba más que la mujer. Entonces hoy dice: “Esta mujer no necesita nada de mí”; y es real: hoy sólo necesitamos que nos acompañen. Porque de verdad que no necesitamos que nos paguen la casa. que nos paguen los viajes.
Es muy difícil, porque el hombre necesita ser importante en una pareja, hasta que eso también vaya cambiando. No sabe por dónde, entonces arrancan con las mujeres arrancan, pero después no lo pueden sostener; porque al hombre le gusta ser admirado, ser superior, porque hay algo que viene de antes. Estamos todos en procesos de cambio y hay que entenderlo; como nosotras nos pusimos en un rol, ellos están entendiendo qué rol ocupar.
Contenido propio
-En este espectáculo te dirige Verónica Vieyra, que viene de otra tradición escénica. ¿Cuál es el aporte de ella para este unipersonal?
-La admiro mucho, es una gran actriz; para los que no la recuerdan es la rubia hermosa de “Naranja y media”, 36 novelas encima tiene. ¿Por qué no me escribió el show ella? Porque son vivencias mías: no son cosas inventadas, son hechos verídicos. Lo que me dice ella es: “Sos una gran cuentista: la anécdota tal vez no es ‘guau’, es cómo la contás”. Ella me ordenó mi show: todas mis ideas me las ordenó para poder llevarlas a un escenario.
-Hablabas de los roles. ¿Sentís que las cosas que contás tienen un recorte generacional, o personas más grandes y más chicas tienen vivencias parecidas?
-En el show hablo de que cumplí 40 años y que me chocó: no es cómo estás, sino el número en sí. Más allá de que 40 es una mina de 30 de antes. Pero sí, me van a ver muchas mujeres y sobre todo más vividas; hay de 20 y de 30, pero el fuerte es de 40 para arriba: hasta 65, 70 años han venido.
Porque cuento cosas que no vivió una piba de 20; porque para ser cornuda, para arrancar y fracasar tuve que estar en pareja; y tuvieron que pasar los años y entender todo lo que viví para poder llevarlo a un escenario. A veces digo: esto de hacerme conocida hace seis años, que tarde me agarró: podría haber sido actriz toda la vida. Pero por algo se me dio ahora, no tengo que quejarme de eso. A los 20 no había vivido nada, entonces está bien que me haya pasado ahora. Porque siempre quise hacer esto: que la gente vea mi humor, que conozca cómo transformé las cosas no tan lindas en graciosas.
Que la gente no se deprima: todo nos enseña algo. Que no digan: “Uy, me separé”; no, te vino a enseñar algo, y cada vez somos mejores personas. Antes estaban toda la vida con el mismo tipo y también había cornudas, pero no se veía. Hoy las redes son un buen enemigo de las parejas, las redes mal utilizadas: los tipos todavía no están pillos para usarlas, no borran conversaciones; hoy se descubre, pero siempre existió. Entonces dicen: “Hoy prefiero no estar en pareja, porque me la voy a mandar”.
Tiempos vitales
-Hablando de generaciones, sos de una generación de artistas que dio el salto desde las redes. ¿Cómo fue el proceso desde la empleada bancaria que publicó el primer video a la Sole de hoy?
-Cuando era chica iba a cumpleaños eventos, reuniones y siempre me quería hacer la graciosa. La gente se reía y decía: “Vos tenés que ser actriz”. Pero antes existía el casting, y yo no tenía contactos de famosos, no sabía dónde ir; y siempre trabajé vendiendo ropa, lo que podía, cualquier tipo de trabajo hice. Mi primer trabajo fue estando en el colegio: me quedaban en el buffet haciendo pebetes.
Por eso les digo: hay que ir para adelante, nunca perder la fe; siempre hay que decretar los sueños, que se cumplen. A mí se me cumplió sin ayuda de nadie: se me ocurrió hacer un video a los 34 años en la puerta del banco, adentro de mi auto; con la gran frase “es viernes y tu cuerpo lo sabe”, de la que soy creadora. Ahí hablé de la histeria masculina, recién comenzaba todo esto. Cuando hice ese video hablé de un tema que pegaba, por eso se hizo viral.
Ahí me llamó un productor, a los tres meses desde que hice el primer video, y me dijo: “¿Te animás a renunciar al banco? Te espero en la calle Corrientes”. No era actriz, pero tenía algo innato. Le dije: “Miedo y dinero nunca tuve”, así que renuncié y me fui a la calle Corrientes con una obra de tres meses. Después se cortó y dije: “Tengo que hacer stand up, yo puedo, claro que puedo”. Y de ahí no paré nunca.
-Te agarró cuando habías pegado mejor trabajo, el del banco.
-Exactamente, siempre digo eso: sos muy detallista. Pensá tuve todos trabajos... no quiero decir malos, porque trabajar es siempre digno; pero trabajé 12 horas parada vendiendo ropa en un shopping. No estaba feliz del todo, pero siempre le puse mucha onda; y cuando logro tener el mejor laburo (en blanco, tenía mi obra social, tenía los aportes, tenía un buen sueldo) se me cumple mi sueño. ¿Viste cuando decís: “Todo es por algo”?
Animarse
-La frase “es viernes y mi cuerpo lo sabe” hoy es parte de la cultura popular, la usa gente que por ahí no te conoce. ¿Cómo se convive con eso?
-Es espectacular. El día que me pasó me asusté: me agarró un dolor de estómago, no entendía que iba a pasar conmigo; la gente reconocía, cuando iban al banco no me pedían tarjetas de crédito, me pedían fotos. Me empezaron a subir los seguidores, tenía visualizaciones, la gente joven, me decía: “Sole, de acá en más ya sos viral. Vos elegís tu destino, no lo vas a poder trabar: hay un talento, hay algo que te hizo llegar acá”. No sé, yo le digo Dios. “Dios quiso, después de tanto esfuerzo, tanto sacrificio y tanto deseo que se te cumpla, que se te dio”. Hoy las redes son el casting de antes: siempre les digo que se animen, todos tenemos un talento, todos pueden ser influencers.
-Se democratizó un poco eso.
-Sí: mostrá que sos bueno en la cocina, mostrá looks de ropa; si sos buena con las plantas: hay que animarse.
Obviamente yo tampoco tenía la facilidad de hablar como hoy: comunicar ante una cámara, ser clara y atraer la mirada del otro no es fácil, pero con el tiempo te sale. Eso es lo que quiero, porque no tuve alguien que me diga “vos podés, yo te llevo, sos buena actuando”. Ni mi vieja me llevó, ni un amigo; sí, mi última pareja. Tuve tres parejas que las cuento en el show, porque todas tienen una anécdota. El tercero sí me dijo: “Renuncia al banco que hasta que esto te dé te voy a dar una mano”.
Él vio la veta; me dijo: “De acá para adelante, no volvés nunca más para atrás”. Igual, a diferencia pibes que se hacen famosos a los 20 años, es que trabajé toda mi vida; entonces no tengo miedo, porque para atrás puedo volver. Pero si te hacés famoso a los 20 después no sabés trabajar porque nunca lo hiciste. Cuando vos me ves suelta y no hay personaje (porque soy la que soy en el escenario, y soy la que soy en mi vida) todo fluye. El mensaje es que se puede.
No quedarse llorando
-Otra frase tuya es: “Hasta que aparezca el indicado, dale murra al equivocado”. En este contexto de descompromiso y poner límites, ¿cómo se administra eso?
-Hice un video la semana pasada, me invitaron a la TV Pública y se hizo recontra viral: subí 40 mil seguidores en seis días, una bestialidad. Yo no entendía por qué los hombres no se borraban: estaban, se iban y volvían. Y yo digo: “¿Cómo hacen? Están diez días sin verte, ¿viven del aire?”. Soy muy observadora: escucho a las mujeres, leo, respondo todos los mensajes que me mandan por Instagram. De tanto escuchar a los hombres descubrí que ellos tienen varias minas: hoy (con todo lo que hablamos al principio) no quieren compromiso, porque saben que pueden tener seis y nadie les va a romper las bolas.
Entonces lo que digo en el video es: hasta que aparezca la persona indicada, dale murra al equivocado. Entonces estás con cuatro o cinco, que no es lo que queremos. Esto es con humor, no es que estoy llevando a la promiscuidad. Que estés con cuatro o cinco hasta que el que te guste de verdad te haga jugar en Primera. Porque hoy al tipo le preguntás: “¿Qué haces perdido? No apareciste en todo el finde” y ya sos tóxica, intensa, y te bloquea. No podés hablar, es muy loco.
Obvio que existe gente todavía que quiere lo mismo que vos, que no se va a asustar porque le preguntaste que hizo el finde. Estamos hablando de la gran mayoría. Entonces pasa por divertiste y no amargarse. Porque hay gente que está detrás de un pibe llorando, le manda mensajes, el pibe la ignora. Hacen estrategias, suben fotos para que el tipo pique. Si ellos no quieren compromiso, vos hacé lo mismo; el día que el que te gusta de verdad se ponga las pilas, descartá lo otro.
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