Este domingo sube a escena en el Teatro de la Abadía la obra “Rancho aparte”. Se trata de una versión generada por el Grupo de los Diez de Humboldt en base a un texto creado por el actor Julio Chávez y otros autores. “Hace reír y emociona”, explicó el director de la puesta, Mauro Bartizzaghi.
Aunque tiene un trasfondo de drama social (hay dos personas que se quedan sin hogar y se ven obligadas a buscar donde vivir) la obra divierte y llama a la reflexión. Foto: Gentileza Grupo de los Diez
“Rancho aparte” es el título de la obra gestada en su momento por el actor Julio Chávez (Leandro Castello, Luis Palazón, Mercedes Scápola fueron coautores) que seleccionó el Grupo de los Diez, de Humboldt, para llevar a escena. Luego de transitar los escenarios de distintas ciudades y localidades siempre a sala llena, la propuesta escénica llegará este domingo a Santa Fe. La función será a partir de las 19 en el Teatro de la Abadía (Estanislao Zeballos 3074).
Bartizzaghi la describió como “una comedia dramática”. Foto: Grupo de los Diez
“Rancho aparte”, que en esta versión está dirigida por Mauro Bartizzaghi y cuenta con las actuaciones de Belén Kröhling, Santiago Nicolau y Gimena Vaillard, trabaja sobre la temática del choque de costumbres. La trama se centra en una mujer nacida en el campo pero radicada desde hace muchos años en el Barrio Norte de Buenos Aires. Ha permanecido distanciada de su familia, pero un día se ve obligada a recibir a su hermano Tulio y a una sobrina que han perdido el rancho que habitaban. La colisión entre ambos universos, separados por un abismo, originará situaciones tragicómicas.
La puesta se introduce en los diversos matices de los personajes, oriundos del mismo lugar perdido en la geografía. Mientras los que vienen del campo son pobres pero caprichosos, la otra que es pudiente y vive en el confort de la ciudad no muestra demasiada nobleza. A partir de ahí, la obra se pregunta: “¿quién ganará esta pulseada, donde se ponen en juego cuestiones del pasado sin resolver, lo que fue una y lo que no fueron los otros? ¿Podrán convivir los dos mundos dentro de un departamento en la gran ciudad?”.
La puesta se introduce en los personajes, oriundos del mismo lugar. Foto: Grupo de los Diez
Risas y lágrimas
Desde su rol de director de esta versión humbolense de “Rancho aparte”, Bartizzaghi la describió como “una comedia dramática”, pero que contiene un trasfondo muy fuerte en la medida en que muestra cómo dos personas que quedan sin hogar, a la deriva. “Al encontrarse con la hermana que vive en Buenos Aires, en un mundo totalmente diferente, se genera un choque de ambos mundos que da lugar a situaciones muy graciosas. Nos ha pasado que vino gente a saludarnos, emocionada y otra gente que explotaba de la risa”.
La decisión de llevar la obra a escena apareció en el seno del grupo dos años atrás, en medio de la pandemia. “El actor que hace de Tulio fue el que la propuso. Habíamos leído muchísimas obras de teatro y estábamos en plena búsqueda. Al principio no me cerraba ya que no lo veía a él en ese papel de Tulio, sí a las chicas. De modo que el proyecto estuvo en suspenso un tiempo hasta que me animé. Luego, trabajamos durante un año y medio en la construcción de los personajes y el montaje de la obra”, recordó el director.
“Rancho aparte”, en esta versión, está dirigida por Mauro Bartizzaghi y cuenta con las actuaciones de Belén Kröhling, Santiago Nicolau y Gimena Vaillard. Foto: Grupo de los Diez
Personajes cercanos
Entre los motivos que impulsaron a Bartizzaghi y a los actores a entablar el desafío que implica la puesta, prevaleció la riqueza de los personajes, que aportaba mucho material sobre el cual trabajar. Después, en la medida en que se fueron sucediendo las funciones, el elenco se encontró ante una profunda conexión con los conflictos planteados. “Es una obra con la cual la gente de los pueblos de donde venimos y dónde la estamos representando se pueda sentir identificada”, manifestó el director.
“En Sarmiento, por ejemplo, una espectadora nos comentó que habían venido familiares de Tucumán y sentía que lo que pasaba en la obra le estaba pasando a ella. Ese fue uno de los motivos, nos gustó desde el principio. Los personajes son muy particulares y es interesante poder trabajar sobre ellos”, sintetizó Bartizzaghi.
Buena repercusión
El extenso proceso de trabajo, que se extendió durante un año y medio, dio sus frutos. “Hasta el momento, tuvimos muy buenas críticas, tanto de colegas como del público en general. En Esperanza, por ejemplo, llenamos la sala y la obra gustó mucho. Nos propusieron volver y otra vez llenamos. Lo mismo nos ocurrió en Felicia. En nuestra localidad hicimos diez funciones, todas a sala llena. Donde fuimos, la obra gustó”, cerró el director.