Opinión: OPIN-04 Desterrar el odio
Por Juan Lara


El Papa Juan Pablo II dijo en el Vaticano que judíos, cristianos y musulmanes "no pueden aceptar" que la Tierra esté atormentada por el odio y que la humanidad esté sacudida por guerras que no acaban nunca.

El Pontífice hizo estas afirmaciones en el Concierto de la Reconciliación entre Judíos, Cristianos y Musulmanes, que presidió en el aula Pablo VI y al que asistieron numerosos líderes de las tres religiones monoteístas, entre ellos el rabino jefe de Israel, Jona Metzegher, y el secretario general del World Islamic Call Society, Mohamed Ahmed Sharif.

También asistieron representantes de las iglesias ortodoxas, de la Federación de Iglesias Evangélicas y de la Comunión Anglicana.

Juan Pablo II, que presentaba aspecto cansado, pero con la voz clara, subrayó que las relaciones entre judíos, cristianos y musulmanes ha estado marcada a lo largo de los tiempos por "luces y sombras" y ha conocido "momentos dolorosos".

"Hoy se siente la necesidad de una sincera reconciliación entre los creyentes del único Dios", afirmó el Pontífice, que escuchó el concierto teniendo a su derecha al rabino jefe emérito de Roma, Elio Toafa, y a su izquierda al imán de la mezquita de Roma, Abdulawahah Husein Gomaa.

El Obispo de Roma abogó para que los hombres "sean purificados del odio y del mal que amenazan continuamente a la paz y sepan tenderse recíprocamente la mano que rechaza la violencia y está siempre preparada para ayudar y confortar al que lo necesita".

El Papa Wojtyla imploró a Dios el don de la paz, afirmando que la paz se extenderá como aceite y recorrerá sin parar el camino de la reconciliación.

"Y entonces el desierto se convertirá en un jardín donde reinará la justicia y el efecto de la justicia será la paz", aseguró.

El Concierto, que conmemora el primer encuentro entre las religiones presidido hace 18 años por Juan Pablo II en Asís, centro de Italia, fue organizado por el Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, cuyo presidente, el cardenal Walter Kasper, resaltó la labor realizada por el Papa en sus 25 años de pontificado en aras de la reconciliación entre los hijos de Abraham.

Kasper subrayó la visita del Papa a la sinagoga de Roma en 1986, el rezo ante el Muro de las Lamentaciones de Jerusalén en el año 2000, la visita a la Universidad de Al Azhar de El Cairo ese mismo año, y a la mezquita de los Omeyas de Damasco en el 2001.

Juan Pablo II ha sido el primer Papa en la historia de la Iglesia que ha visitado una sinagoga y ha rezado en una mezquita.

"Gracias por su ejemplo ante el desprecio, el odio o la violencia, gracias por sus mensajes que exhortan al respeto recíproco entre los hombres y todas las religiones, gracias por su contribución a la paz en el mundo", afirmó Kasper.

El cardenal concluyó su discurso abogando por la esperanza y la reconciliación y pronunciando "paz, shalom, salaam".

El concierto fue ofrecido por la Pittsburgh Symphony Orchestra y coros de Ankara, Cracovia, Londres y Pittsburgh, dirigidos por el maestro Gilberto Levine.

Entre otras, se ofrecieron la sinfonía número dos de Gustav Malher y "Abraham", del compositor protestante estadounidense John Harbison.

El concierto de la reconciliación entre las tres religiones monoteístas se celebró un día después de que el Papa recibiera en el Vaticano a los dos rabinos-jefe de Israel, Jona Metzgher y Slomo Amar, a quienes pidió que trabajen junto a los católicos para "construir un mundo de justicia, paz y reconciliación para todos los pueblos".

El Pontífice insistió en que cristianos y judíos "no deben ahorrar esfuerzos en trabajar conjuntamente" con el objetivo de edificar un mundo mejor.

Juan Pablo II convocó en tres ocasiones a los líderes de las principales religiones del planeta a rezar por la paz en Asís, la ciudad de San Francisco. La primera fue en 1986, la segunda en 1993 y la última en 2002.

Los líderes religiosos se comprometieron de manera solemne contra la violencia, la guerra y el terrorismo y afirmaron que cada religión "tiene que propiciar la justicia y la paz, perdón y vida y amor". (EFE).