Saddam habría sido traicionado por uno de sus guardaespaldas
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Londres. - El ex presidente iraquí Saddam Hussein fue capturado por las fuerzas estadounidenses porque lo traicionó uno de sus guardaespaldas más fieles, reveló hoy la televisión pública británica BBC.
Según la investigación del programa "Panorama", que se emitirá mañana, un ayudante de Saddam que responde al nombre de Mohamed Ibrahim Omar Al Musslit informó a las tropas norteamericanas del escondite secreto de su antiguo jefe.
El depuesto presidente iraquí fue atrapado el pasado 13 de diciembre en un pequeño zulo excavado en una granja cercana a su ciudad natal de Tikrit, en el norte del país.
De acuerdo con la BBC, Al Musslit, que se encontraba con Hussein cuando éste huyó de Bagdad al ser la ciudad tomada por los soldados de EE.UU. el 9 de abril de 2003, fue detenido en la capital iraquí el pasado diciembre.
Horas después de su arresto, el guardaespaldas, apodado "el hombre gordo" y figura clave de la seguridad de Saddam, fue conducido a Tikrit, donde confesó, finalmente, el lugar en el que se ocultaba el ex dictador.
Sin embargo, Al Musslit no cobrará la recompensa de 25 millones de dólares (20 millones de euros) ofrecida por Estados Unidos a quien diera una pista sobre el paradero del depuesto mandatario, ya que no lo hizo de forma voluntaria, según "Panorama".
En declaraciones al programa de la BBC, el general de división Ray Odierno, señaló que "el Tesoro de EE.UU. se va a quedar con el dinero" de la recompensa.
Asimismo, Odierno negó que la fuente de la valiosa información, a la que definió como un "personaje sospechoso", hubiera sido torturada.
Un día después de los atentados del 11 de setiembre de 2001, el presidente George W. Bush ya había puesto al dirigente iraquí en la mira.
"Quiero saber si es Saddam", escuchó el encargado de la lucha antiterrorista de la Casa Blanca.
La anécdota figura en un explosivo libro "Against All Enemies" (Contra todos los enemigos) recientemente publicado en EE.UU., que los estadounidenses están comprando masivamente, de Richard Clarke, que durante años fue el zar de la lucha antiterrorista.
En 300 páginas, Clarke, quien ocupó el cargo bajo los gobiernos de Bush padre e hijo y del demócrata Bill Clinton, arregla cuentas con quienes, según él, ignoraron sus repetidas advertencias sobre la amenaza de Al Qaeda y lanzaron una guerra equivocada contra Irak.
"El país necesitaba un liderazgo reflexivo para enfrentar los problemas que reflejó el 11 de setiembre (...) En lugar de eso, EE.UU. recibió reacciones irreflexivas, respuestas exageradas. Nos dejó menos seguros. Pagaremos el precio durante un largo tiempo", afirma Clarke en el libro.
Clarke, a quien pocos estadounidenses conocían hasta la semana pasada, es quien encabezó las operaciones de seguridad en la Casa Blanca, y quien decidió la evacuación del edificio luego de que dos aviones secuestrados se estrellaran contra las Torres Gemelas del World Trade Center en Nueva York, el 11 de setiembre de 2001.
Fue también él, según sus propios dichos, quien le reclamó una reunión "urgente" a Bush cinco horas después de que éste asumiera su cargo, el 20 de enero de 2001, para informarlo sobre la amenaza de un atentado de Al Qaeda.
"La reunión finalmente tuvo lugar el 4 de setiembre de 2001", una semana antes de los atentados, lamenta Clarke.
La noche del 12 de setiembre, Bush convocó a Clarke. "Sé que tiene mucho que hacer", le dijo el presidente. "Pero quiero que lo antes posible revise todo, todo. Que vea si Saddam hizo esto. Vea si está vinculado de alguna manera".
- "Pero señor presidente, Al Qaeda hizo esto".
- "Lo sé, lo sé, pero... vea si Saddam estuvo involucrado".
- "De acuerdo, lo revisaremos de nuevo".
- "Estudie a Irak... Saddam", insistió Bush, antes de que abandonara la habitación, según el libro.
Clarke narra en su obra que tiene presente una imagen "muy molesta del (presidente) sentado frente a la estufa a leña, dibujando una docena de equis rojas en las caras del liderazgo de Al Qaeda". (EFE-AFP)