El gobernador de Santa Fe, Jorge Obeid, fue agasajado esta semana por el embajador del Líbano en la Argentina, Hicham Salim Hamdam, durante una ceremonia desarrollada en la sede diplomática de ese país en Buenos Aires, y con motivo de conmemorarse el día de los libaneses en todo el mundo.
"Este homenaje es un reconocimiento a toda la colectividad, a sus ancestros, a la memoria de los que llegaron del Líbano en un tiempo muy difícil y en busca de una vida mejor para sus hijos", apuntó el embajador Hamdam al abrir la ceremonia.
Según relató, los libaneses son 4 millones en su país, pero hay otros 13 millones más -incluyendo los descendientes- que habitan en distintas partes del mundo. Y Jorge Obeid, cuyos abuelos llegaron desde Amioun, al norte del país, cerca de la capital Trípoli, es uno de ellos.
El mandatario santafesino, que ya fue condecorado en la misma representación diplomática hace 5 años, concurrió acompañado por su mujer, Elba Kemer y sus hijos Zoraida (28), Alejandra (25), Zulma (23), Zaida (21) y Juan Abraham (14). Pero también estuvo su madre, Edi Die'Acierno de Obeid, y sus primos Luis y Susana El Halli Obeid.
La ceremonia estuvo galardonada también por la presencia de un destacado grupo de representantes diplomáticos con destino en Buenos Aires. Asistieron, además del anfitrión, los embajadores Lino Gutiérrez de Estados Unidos; Thomas McDonald de Canadá; María del Rosario Green Macías de México; Nourredine Ayani de Argelia; Adnan Bin Abdullah Bachdadi de Arabia Saudita; Mohamed Mael Ainin de Marruecos, Mohamed Salah Tekaya de Túnez; Freddy Balzán Morrel de Venezuela; Khalil Bitar, a cargo de la representación Siria; Dien Nguyen Ngoc de Vietnam y Slawomir Ratajski de Polonia.
"Ellos son un orgullo. Llevaron el nombre del Líbano a todo el mundo. Y este también es un mensaje de amistad al pueblo argentino", destacó el embajador Hamdam poco antes de entregar a Obeid un mapa del país, situado en el próximo oriente, lindante con Siria e Israel, sobre el mediterráneo.
El embajador Hamdam no omitió referirse a la difícil situación que se vive en su región. Y eligió para ello destacar cómo 54 colectividades de inmigrantes viven en la Argentina, y 18 grupos confesionales conviven en su tierra "en una cultura única, de paz, de reconocimiento y respeto al otro", más allá de una historia reciente jalonada por las dificultades.
Más aún, el diplomático ofreció al Líbano como centro comercial y puerta de entrada para el comercio con Medio Oriente, para el intercambio entre la Argentina "y nuestros hermanos, los países árabes".
"El año que viene se cumplen 100 años desde que llegaron mis abuelos a la Argentina desde Amioun, donde estuve hace 5 años conociendo los olivares de los que me hablaba mi abuela", relató Obeid para recordar la figura de quien -viuda desde muy joven- se encargó de la crianza de sus cuatro hijos, entre ellos el padre del gobernador.
"Soy un argentino orgulloso, pero sé que tengo otra patria. Mi familia se hizo en el trabajo. Soy nieto de inmigrantes pobres que llegaron sin nada a este país, y quiero que mi provincia pueda sostener intensas relaciones comerciales, culturales y turísticas con el Líbano".
Más allá del protocolo, Obeid se expresó con especial emoción y compartió con no menos atención el agasajo que ofrecieron el embajador y su esposa, Afaf Saam de Hamdam, con keppe y otros manjares de la comida libanesa, incluyendo dulces.
El propio Obeid y su familia fueron los últimos en retirarse de la sede diplomática ubicada sobre avenida del Libertador. Hasta allí llegaron también representantes de la colectividad árabe de Santa Fe, de la Cámara de Comercio Argentina-Arabe y de la Unión Cultural Argentino-Libanesa. El gobernador fue acompañado por su representante en Capital Federal, Héctor Cavallero, y por su compañero (también descendiente de libaneses), Rubén Mehauod.