Pantallas & Escenarios: PAN-01

El amor más grande narrado por Gibson

Uno de los tramos del Calvario de Jesús reflejado en "La Pasión de Cristo", de Mel Gibson. FOTO: AGENCIA TÉLAM.. 


Con La Pasión de Cristo, Mel Gibson pega mucho, pega fuerte y pega sin parar, durante las dos horas que dura su nueva y archipolémica película.

El cuerpo castigado es, obviamente, el de Jesús, pero la excelente cámara de Caleb Deschanel -sin dudas que por orden de Gibson- se encarga de agredir también al espectador mostrando con insistencia los largos tormentos infligidos a ese hombre -que no es otro que el Mesías de la humanidad-, detalle por detalle, con un realismo pasmoso; mostrando también los rostros brutales de los soldados romanos que lo golpean ferozmente, desgarran su carne, se burlan, lo humillan; mostrando, además, los gestos de dolor e impotencia de María, María Magdalena, Claudia (la esposa de Pilatos) y otros personajes, muchos anónimos, que se conmueven ante tanto dolor y tanto ensañamiento; y mostrando, todavía, la locura de Judas, acosado por los demonios de la culpa, y la cobardía de Pedro, que lo niega tres veces ante el asedio de la multitud enardecida.

La película se concentra en las últimas doce horas de la vida terrenal del Nazareno. La acción comienza en el Huerto de Getsemaní, conocido como Jardín de los Olivos, cuando Jesús ora y resiste las tentaciones de Satanás, mientras sus discípulos duermen y Judas Iscariote, cerca de allí, lo traiciona por 30 monedas. Hasta el huerto irán a buscarlo los emisarios de los fariseos y soldados romanos, para detenerlo y trasladarlo al palacio en el que vive Poncio Pilatos, el representante del César...

Y así, el filme sigue paso a paso el relato de los Evangelios, apelando mayoritariamente a la acción, a poderosas imágenes y a escaso texto. Con un juego de cámaras que va desde los primerísimos planos, casi siempre muy crudos e intensos, hasta los encuadres más amplios que muestran escenas colectivas tratadas con un criterio plástico, cuidando el equilibrio coreográfico con un especial tratamiento del color, que da primacía a los grises y ocres.

De vez en cuando, algún flashback retrotrae a circunstancias anteriores, a conocidos pasajes de los Evangelios, o a imaginarias escenas domésticas de Jesús con su madre. Son pequeños oasis en medio de ese último día interminable, que habrá de llegar al clímax, por supuesto, con el Via Crucis, la crucifixión y la muerte del Hijo de Dios, momento en el que el cielo se oscurece, la tierra tiembla y se resquebraja, y el templo de los fariseos se desmorona. Y finalmente, con una resolución cinematográfica ingeniosa y sugestiva, la Resurrección, para alivio y consuelo de todos.

Se puede decir que es una película impecable en lo formal, que combina un realismo bastante exacerbado con expresiones simbólicas y algunas manifestaciones fantásticas que rozan lo onírico. Pero en su planteo, no se aparta de una mirada humana, muy humana: Gibson se ocupa de poner el acento en las circunstancias políticas, los conflictos de poderes mundanos, que llevan a ese desenlace tan doloroso, que muestra a su vez cierta fascinación por la crueldad; pero no explica nada de lo que el sacrificio de Jesús significa en el plano de la Fe, eso queda como sobreentendido, sugerido, sólo insinuado por algunas citas de la Palabra de Cristo. Quizás porque son cuestiones que trascienden las posibilidades de una película.

Los actores están todos muy bien en lo suyo. James Caviezel es un Jesús creíble de principio a fin; también Maia Morgenstern como María y Monica Bellucci como Magdalena logran transmitir mucha emoción sin desbordarse.

Desde el punto de vista del comentario cinematográfico no hay nada más que decir. Todos los otros aspectos que hoy se discuten corresponden a otros ámbitos.

La Pasión de Cristo


"The Passion of the Christ" (Estados Unidos, 2004). Dirección: Mel Gibson. Intérpretes: James Caviezel, Maia Morgenstern, Monica Bellucci, Mattia Sbragia, Hristo Naumov Shopov, Claudia Gerini, Luca Lionello, Sergio Rubini, Toni Bertorelli, Roberto Bestazzoni, Francesco Cabras, Giovanni Capalbo y Rosalinda Celentano. Guión: Benedict Fitzgerald y Mel Gibson. Fotografía: Caleb Deschanel. Música: John Debney. Edición: John Wright. Diseño de producción: Francesco Frigeri. Vestuario: Maurizio Millenotti. Presentada por 20th Century Fox. Duración: 124 minutos. Para mayores de 16 años.

Laura Osti