Política: POLI-01

El consejo nacional del PJ se quedó sin kirchneristas

Chiche Duhalde y Olga Riutort replicaron duramente a Cristina Kirchner.. 
El congreso de Parque Norte profundizó la brecha del partido con el presidente. La primera dama fue abucheada y los gobernadores Acevedo y Das Neves renunciaron a sus cargos. Obeid fue electo vicepresidente, pero dejaría el cargo en favor de Reutemann.


Buenos Aires (C).- El gobernador de Jujuy, Eduardo Fellner, fue ayer electo como nuevo presidente del Consejo Nacional del PJ. Así lo determinó el congreso partidario reunido en Parque Norte, que dejó en evidencia que el peronismo posmenemista está marcado por una profunda brecha entre el presidente Néstor Kirchner y la estructura formal del justicialismo.

Fellner dijo que el peronismo "necesita reconstruir el espacio que hizo posible que Néstor Kirchner llegara a la presidencia", y resaltó que es preciso "generar un ámbito de debate porque no podemos permitir que el justicialismo vaya nuevamente a una elección presidencial con tres candidatos".

Sin embargo, sus palabras quedaron en puro formalismo. El nuevo consejo nacional se quedó sin dirigentes kirchneristas en su conformación, y la ausencia del propio Kirchner dejó en claro que las distancias son alentadas desde la Rosada. Eduardo Duhalde, otro de los ausentes en Parque Norte (la excusa fue una reunión del Mercosur en Uruguay), remitió una carta en la que pidió apoyar "con firmeza el proceso de cambio en el que estamos inmersos". Sin embargo, el bonaerense, punto de apoyo indispensable entre el partido y el gobierno, no pudo evitar que las diferencias quedaran en evidencia.

La pelea de las mujeres


"Me dolió que planteara que yo no condeno el terrorismo de Estado pero sé lo que es estar con la cabeza tapada y hacerse pis de miedo por un simulacro de fusilamiento". La expresión de José Manuel de la Sota sirvió responder a las críticas que por la mañana le dedicara Alberto Fernández. El cordobés disparó al corazón Montonero cuando apuntó que "también me dolió cuando asesinaron a Rucci".

Fue el santacruceño Sergio Acevedo el que trató de apuntar la "hipocresía" de los que defienden a Rucci pero votaron leyes en los '90 contra los trabajadores, que el propio Rucci no hubiera avalado. Pero el kirchnerista fue abucheado por el sector sindical y el santacruceño renunció al cargo para el que acababa de ser designado.

No tuvo mejor suerte Cristina de Kirchner cuando sucedió al santacruceño en la lista de oradores. La primera dama (sugirió que podría ser el último congreso en el que participa) dijo que prefirió no ocupar cargos y acotó que "el partido debe dejar de dar lugar a las mujeres con portación de marido".

"En mi caso, Cristina, soy portadora de apellido, me llamo Hilda Beatriz González de Duhalde, no me pesa y estoy muy orgullosa de serlo", dijo por su parte la esposa del líder bonaerense. "Las dos mujeres que componemos esta mesa nos rompimos el alma y otras partes del cuerpo para ganarnos el lugar", sostuvo, y disparó que "en el partido no debe haber ninguna puerta abierta para que ningún compañero trasnochado piense que puede tener un proyecto fuera del PJ", en clara referencia al propio presidente.

Olga Riutort, la mujer de De la Sota, también replicó. "Me parece oportuno informarle a la primera dama que yo tengo una larga militancia" como diputada en San Juan y en otros cargos legislativos de su provincia.

Debut con renuncias


La nueva mesa del Consejo Nacional quedó constituida por Eduardo Fellner (Jujuy) como presidente y con los gobernadores Jorge Obeid (Santa Fe), Felipe Solá (Buenos Aires) y Juan Carlos Romero (Salta) como vicepresidentes. Allí también estaba Mario Das Neves (Chubut), quien ya renunció al cargo.

El titular de la Cámara de Diputados, Eduardo Camaño, es el nuevo secretario general, y fueron electos los mandatarios Jorge Busti (Entre Ríos) como secretario político; Gildo Insfrán (Formosa), de Interior y José Luis Gioja (San Juan), de Relaciones Internacionales. Otro kirchnerista, el santacruceño Sergio Acevedo, renunció por su parte a la secretaría de Derechos Humanos.

Además, fueron electos los diputados nacionales Hilda González de Duhalde como secretaria de la Mujer; José María Díaz Bancalari en Asuntos Parlamentarios y Olga Riutort, de Coordinación.

Entre los vocales, se encuentran el gobernador José Manuel De la Sota (Córdoba), el ex senador nacional Luis Barrionuevo y una de las intendentes de San Luis, María Angélica Torrontegui, cuestionada por Oraldo Britos porque la ex legisladora se oponía en otros tiempos al PJ.

Fotos


El gobernador de Córdoba, José Manuel de la Sota, renovó hoy la disputa dialéctica iniciada esta semana con el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, al responderle que "si yo quisiera realmente introducir polémica, podría sacar la foto de él con Elena Cruz, quien fue compañera de lista por el cavallismo en la Ciudad de Buenos Aires".

"Esta persona (por Fernández) pasó por distintos partidos, no tuvo problemas en compartir con quien elogia el terrorismo de Estado una lista de diputados", expresó el gobernador.

En declaraciones a radio Colonia, De la Sota manifestó que "he escuchado expresiones muy furiosas de parte de Alberto Fernández, y las lamento, porque yo nunca he hablado de él".

Canje santafesino


Cuando Néstor Kirchner acordó con Eduardo Duhalde que Fellner fuera el presidente del partido, diseñó una mesa integrada por gobernadores o presidentes del PJ en distritos administrados por la oposición. El esquema dejaba afuera a personalidades como Reutemann o el pampeano Marín.

Sin embargo, los congresales santafesinos lograron ayer imponer una cláusula que permitiría a los gobernadores delegar la representación en ex mandatarios. Eso habilita a Reutemann, y Obeid está dispuesto a cumplir con el compromiso si el senador nacional acepta, según confirmó ayer a El Litoral.

La delegación santafesina también participó de la posición para que la elección directa de cargos fuera "por única vez". Evitó así que el futuro congreso partidario pueda definir autoridades o incluso candidatos sin el voto directo de los afiliados.

"A pesar del peronismo"


Eduardo Fellner cerró el Congreso señalando que el presidente ahora tiene un partido que lo apoya en la construcción de una nueva argentina. "A pesar del peronismo", acotó Cristina Kirchner en un comentario que, aún en segundo plano, quedó registrado en varios grabadores de periodistas que siguieron los acontecimientos en Parque Norte.

"Yo lo cago a trompadas", bramó un dirigente sindical cuando Sergio Acevedo criticó a los gremialistas que en los '90 votaron leyes contra los trabajadores, y pretendió mencionar a Rucci, asesinado el 25 de setiembre del '73, presumiblemente de manos de Montoneros. Lalín (ex Racing), dirigente del Supa, y Barrionuevo (se quejó porque Camaño no lo nombraba) estaban en la primera fila de los cuestionamientos al santacruceño.

Jorge Obeid estaba satisfecho. El gobernador fue el único nombrado por la carta de Eduardo Duhalde al congreso partidario, en la que destacó que el santafesino lo acompañará en la escuela de capacitación de dirigentes del PJ.

"Ahora hay un partido que apoya al gobierno", ensayó Obeid a la salida de Parque Norte ante la requisitoria de El Litoral. A lo que un ocasional congresista que pasaba por el lugar añadió sin más: "Solamente nos falta un presidente que apoye al partido". La delegación santafesina logró que el congreso apruebe la cláusula que permitirá a Reutemann integrar la mesa del consejo nacional, pero la mayoría de los delegados provinciales se fue con un extraño gusto amargo en el paladar partidario.

Opinión: el poder del presidente

Por Ignacio Hintermeister


No es casual que la figura de Rucci haya ocupado ayer el centro de la escena del Congreso del PJ. Su asesinato en 1973 fue atribuido a Montoneros como forma de presionar a Perón, que acababa de ser electo y los desautorizaba. Fue el punto de inflexión que incluso precipitó el alejamiento de muchos militantes de la JP de los líderes guerrilleros.

Más allá de la necesaria condena al terrorismo de Estado, Néstor Kirchner se ubicó -tras el acto de la ESMA- en el filo de la reivindicación implícita de hechos muy dolorosos que todavía no generaron autocrítica en el seno del peronismo.

Con igual determinación ideológica, el presidente ha trazado una raya para distinguirse de todo aquel comprometido con el menemismo y los '90. Y eso incluye a una gran parte del PJ, aunque José Manuel de la Sota es el primero que le advierte públicamente que esa discriminación es injusta y que no la va a tolerar.

El presidente, con sus posiciones en la política de derechos humanos y ante un partido que no le perdona la transversalidad, ha cargado a la pesada mochila de su rol institucional los fantasmas de un pasado, que aún no se digiere de cara a un futuro demasiado complejo.

Sin respaldo partidario, alejado de los gobernadores, con una oposición débil por izquierda o por derecha, pero con crecientes críticas y con los legisladores del peronismo muy molestos, el presidente complica su base de sustentación.

Kirchner tiene en el ministro Lavagna un hombre clave para su imagen y para la suerte de su gestión. Pero también allí -precipitadas por la crisis energética- se vienen marcando diferencias con el kirchnerismo, en el propio seno del gobierno.

El presidente se apoya en las encuestas. Eso y la necesidad -compartida por todo el espectro político- de resolver la negociación por la deuda le dan hoy el margen necesario para avanzar. Pero si el mandatario no afianza su imagen ni genera una estructura que lo sustente, en un futuro no muy lejano -salvo la extorsión por vía presupuestaria- tendrá complicaciones serias a la hora de gobernar.

Desean que al presidente le vaya bien


El gobernador de Córdoba, José Manuel de la Sota, aseguró esta mañana que "todo el peronismo quiere que le vaya bien" a Néstor Kirchner en su gestión, aunque le recordó que "es el partido (el) que le dio la posibilidad al presidente de estar donde está".

De la Sota recalentó la polémica generada entre el jefe del Estado y sus funcionarios con los dirigentes de mayor peso en el PJ, al considerar que el ministro del Interior, Aníbal Fernández, "hace mal" cuando dice que la discusión de ayer en el Congreso partidario fue "de alta peluquería".

"Hace mal Aníbal, a quien aprecio y es mi amigo, en menoscabar a los demás. En la Argentina se tienen que terminar las chicanas y las demonizaciones, no puede ser que ahora sean dos los Fernández que hablen mal del peronismo", fustigó en alusión a los dos ministros kirchneristas.

Consideró, asimismo, que "es un grave error" que Kirchner piense que no cuenta con el apoyo del aparato, al indicar que "cada vez que el presidente necesita de leyes, los únicos que le responden decididamente son los diputados y senadores del justicialismo, y el ministro del Interior lo sabe, a pesar de muchos desplantes de algunos funcionarios".

El mandatario dijo -finalmente- no creer que "el presidente busque la fractura ni tampoco que el partido la quiera.