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A veces el color negro mismo puede esconder un matiz más oscuro aún. Y esa parece ser la realidad de Unión, que en el último año arrastra una pesadilla que parece no sólo no tener fin sino además volverse cada vez más terrible. Del descenso en Primera a esta muy dura pelea por no irse a la B Metropolitana, el pozo rojiblanco no encuentra un fondo y el de ayer fue un nuevo envión hacia abajo que preocupa mucho a todos los simpatizantes, porque las esperanzas comienzan también a atenuarse y ese futuro temido ya deja de ser sólo un gesto de incredulidad para convertirse en una posibilidad concreta.
Si hay algo que había caracterizado desde el inicio al ciclo de Blanco y que perdió radicalmente el equipo en los últimos partidos fue el buen funcionamiento defensivo. Los trece goles recibidos en los recientes cuatro encuentros son categóricos al respecto. Y la estadística coincide con la lesión de Nereo Fernández, algo que no puede ser casual y que, aunque en este cotejo no se le pueden asignar culpas a Trípodi, esclarece la cuestión: Fernández, con sus destacadas actuaciones, tapaba falencias en el fondo que hoy son evidentes y determinantes.
Ayer, la inclusión de Desvaux no le dio a "Cachín" el resultado esperado. El técnico buscaba mayor consistencia defensiva debido a las constantes subidas de Villalba, pero en la primera pelota que tocó el jugador se equivocó y eso le costó a Unión perder desde el primer minuto. Encima, los volantes laterales no ayudaron en la marca, ya que se vieron superados en forma constante por sus rivales, y le agregaron así complicaciones al fondo. Por lo tanto, a los errores individuales que son reiterativos se les suman los colectivos, y así Unión es un equipo que definitivamente no defiende bien.
Pero ayer se sumó otra carencia que terminó por redondear una de las peores producciones del rojiblanco en lo que va de la temporada: no se generó ninguna situación de gol clara. Con el planteo del técnico que incluso puede ser el único posible debido a los jugadores con que cuenta, la mayor obligación para crear oportunidades estuvo puesta en los costados. Porque con dos volantes centrales aunque Marchant tuviera libertad para subir del desnivel que generan los mediocampistas por afuera, depende en gran parte del proceder ofensivo. Y esta vez eso estuvo ausente, y por ende el equipo se mostró quebrado en la cancha, con una inusual cantidad de delanteros que corrían detrás de pelotazos sin dueño.
Sin Zapata, con Marchant y Pereyra muy imprecisos con la pelota y Guerra y Bolzán perdiendo siempre ante Yacuzzi y Sánchez, "Cachín" Blanco no le encontró la solución al partido. Porque esta vez quedó sentenciado que colocar en el terreno más jugadores con vocación ofensiva no significa tener más peso en ese sector: Unión jugó los últimos 20 minutos con cuatro delanteros, y sin embargo estuvo lejos de conseguir siquiera el descuento. Sí, cuatro atacantes en la cancha y el remedio nunca consiguió el efecto esperado.
Las tres derrotas consecutivas lo condenan al "tatengue" al lugar más temido en la tabla de los promedios. Pero, de ellas, las dos últimas le agregan ciertas cuestiones que marcan de lleno la dura actualidad: Defensa y Justicia venía de siete partidos sin triunfos y había metido diez goles en nueve encuentros, pero a Unión no sólo le ganó en el 15 de Abril, sino que además le convirtió cinco tantos; por su parte, Gimnasia de Concepción del Uruguay sumaba tres caídas consecutivas y estaba penúltimo en el Clausura y último en la tabla general de la temporada, en ambas con apenas el 30% de los puntos en juego sumados, y también recobró la felicidad frente al rojiblanco.
Es decir que Unión perdió, jugando muy mal y siendo superado notablemente en prolongados pasajes, ante dos de los peores equipos del certamen. La realidad entonces concuerda con la ubicación que tiene el conjunto de Oscar Blanco en el promedio del descenso. Esta vez no hubo reacción heroica que aminore un poco las caras de preocupación ni equivocaciones arbitrales que desvíen los enojos hacia esos terceros. Esta vez fue el Unión del primer tiempo ante Defensa el que jugó los noventa minutos en Concepción.
"Cachín" debe tener muchas cuestiones que consultar con su almohada. El técnico afrontó una semana muy complicada que finalizó ayer de la forma menos deseada. Por parte de los dirigentes la directiva es que continúe al frente del plantel, pero el entrenador duda porque las modificaciones que intenta no alteren un presente que, por ahora, conduce al más sombrío de los destinos. Quienes conocen la intimidad rojiblanca, aseguran que el técnico "ya fue", y que el propio Blanco se encargó de decir que no viene a Santa Fe, y que sólo resta rescindir el contrato y resolver el cese del vínculo. El asunto no es sencillo, pero el tiempo urge por una solución: con apenas ocho fechas para el final del camino no hay un sostén a la vista que frene esta inesperada caída.
Marcelo [email protected]