Juan José Galeano tenía 36 años y muy poca experiencia como juez federal cuando quedó a cargo de la causa por el ataque a la AMIA, una investigación que lo convirtió en "la estrella del fuero" -así lo llamaban sus colegas- y que terminó sumiéndolo en el descrédito público y en una serie de imputaciones que podrían llevarlo a prisión.
Propuesto para el cargo por el entonces presidente Carlos Menem, que en su primer mandato amplió la Corte Suprema de Justicia y los tribunales federales, Galeano juró como titular del Juzgado Federal Penal 9 el 30 de julio de 1993. Y no había cumplido un año en el ejercicio de la magistratura cuando una bomba derrumbó la AMIA, el 18 de julio de 1994, y mató a 85 víctimas.
Quiso el azar que el atentado tuviera lugar un día en que Galeano -que nació el 11 de marzo de 1958- estaba de turno. Rápidamente se convirtió en el niño mimado del gobierno de Menem, de la dirigencia de la AMIA y la DAIA y de buena parte de la prensa.
Galeano era el único juez del país exclusivamente dedicado a una causa: la que ventilaba el caso AMIA. Y fue uno de los primeros a los que aceptó auxiliar el FBI, cuyos expertos lo visitaron más de una vez en su despacho del cuarto piso de avenida Comodoro Py 2002, en el barrio porteño de Retiro.
Recibió cooperación de Alemania, Suiza, Israel y Estados Unidos; interrogó en el exterior al Testigo C, que complicó a Menem y fue respaldado por el Congreso Nacional cuando el abogado Mariano Cúneo Libarona difundió en 1997 un video que, siete años después, se constituyó en una evidencia de peso contra el juez.
Galeano aparecía en una videofilmación como protagonista de una negociación con el detenido reducidor de autos robados Carlos Telleldín, que en pleno juicio oral contó que cobró 400 mil dólares por acusar a policías que pasaron 8 años presos por orden del magistrado. Entonces, Menem era presidente y Rubén Beraja -ahora preso por fraude- era el máximo dirigente de la colectividad.
Galeano, que había llegado a la magistratura apadrinado por Hugo Anzorreguy, fue denunciado, pero el Congreso rehusó someterlo a juicio político. La AMIA, la DAIA y el gobierno en pleno salieron a defenderlo, pero un sector de los familiares de las víctimas comenzó a sospechar del magistrado.
Egresado de la UBA, Galeano ingresó al Poder Judicial como meritorio, en 1977. Tenía 19 años. Ahora deja la Justicia en el peor escenario. Javier De Gamas, que fue su mano derecha en la causa, ya estuvo preso por orden del Tribunal Oral que el 2 de setiembre absolvió a Telleldín y a los ex policías Juan Ribelli, Raúl Ibarra, Anastasio Leal y Mario Bareiro. Todos habían sido sometidos a juicio en base a la causa que instruyó Galeano, que ahora deberá afrontar investigaciones que determinarán si cometió graves errores o graves delitos.
En cualquier caso, el renunciante juez dedicó mucho esfuerzo a la pesquisa y, desde que imputó a funcionarios iraníes, lleva sobre sus espaldas una condena de muerte dictada por un tribunal religioso de esa nación islámica.