La Corte de Apelaciones de Nueva York no adoptó ayer una decisión sobre los bonos argentinos embargados a pedido de un fondo buitre, luego de escuchar en una audiencia a las partes en litigio, donde los representantes de Argentina plantearon que el congelamiento de estos títulos impide efectivizar el canje de la deuda en default.
La decisión de la Corte del Segundo Distrito neoyorquino pasaría para la semana próxima, aunque algunas fuentes señalaron que podría demorarse hasta un mes, mientras que otros voceros que siguen el caso consideraron "previsible" que los jueces no adoptaran ayer una postura "debido a la relevancia de la operación".
Esa "previsibilidad" también era aguardada en el Palacio de Hacienda, donde luego de la decisión de la Cámara estadounidense indicaron que "todo se dio dentro de los carriles normales y esperados".
Los tiempos son cruciales para la Argentina, ya que tiene postergada desde el 1° de abril la emisión de los nuevos títulos para el 76,15 por ciento de los bonistas que aceptaron la reestructuración.
Esa fue precisamente, la principal argumentación que introdujo ayer el abogado de la Argentina, Jonathan Blackman, ante el tribunal integrado por dos republicanos y un demócrata, los jueces federales Jon Newman, Joseph Maclauhlin y Peter Hall, que convocaron la audiencia para escuchar a las partes.
Blackman, de la oficina neoyorkina de Cleary Gottlieb Steen & Hamilton, insistió, además, con el fundamento que había planteado al juez federal de primera instancia Thomas Griesa, ante quien se inició la demanda, de que los títulos por 7.000 millones de dólares embargados, depositados en el Bank of New York, pertenecen a los bonistas que adhirieron al canje de la deuda y no al Estado argentino.
Según expuso a los jueces Charles Fried, el abogado de NML, fondo al que pertenece Elliot, Argentina podría continuar con la transacción si lo quisiera y sostuvo que la postergación de la efectivización del canje "es simplemente una medida táctica".
El fondo Elliot, que pertenece al multimillonario Kenneth Dart, tiene 700 millones de dólares en bonos en default que rechazó canjear bajo la propuesta de reestructuración del gobierno.
Dart adoptó con Argentina la misma actitud que tuvo con acuerdos anteriores entre acreedores y Brasil y Ecuador en la década de los noventa, con la intención de recuperar más de su inversión que los bonistas que aceptaron las condiciones iniciales ofrecidas por los gobiernos.
En caso de no prosperar su demanda, Dart irá tras otros activos de Argentina, según David Rivkin, también abogado de otro de los fondos controlados por el multimillonario, citado por la agencia Bloomberg.