Dudas sobre la utilización de las donaciones de la ONU
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Un grupo de concejales de la Unión Cívica Radical denunció incumplimientos por parte del Ejecutivo municipal de los acuerdos firmados con el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) tras la inundación de 2003, a la vez que volvió a pedir explicaciones sobre el destino de cuantiosas donaciones realizadas por ese organismo (herramientas, insumos informáticos y hasta vehículos) para poner en marcha distintas líneas de trabajo en barrios.
Los ediles Darío Boscarol y Julio Schneider recordaron que el 15 de marzo de 2004 la Municipalidad de Santa Fe firmó un acuerdo marco de cooperación con el PNUD, para financiar programas destinados a la asistencia integral a familias y sus viviendas que fueron afectadas; nutrición, higiene y seguridad alimentaria; ordenamiento territorial y aplicación de sistema de información geográfica y activación de la economía local.
"Todos estos objetivos planteados quedaron, finalmente, en la nada, ya que al municipio no le interesó continuar ninguna línea de trabajo", denunciaron los concejales.
"Pero -agregaron-, existe una falencia aún mayor, que está dada por el hecho de que Naciones Unidas comprometió recursos, herramientas y equipamiento que donó al municipio para la puesta en marcha de los diversos programas. �Cuál fue el destino de todo eso?", preguntaron.
Estas donaciones fueron recibidas "en conformidad" a través de un acta con fecha 30 de abril de 2004, firmada por el actual secretario de Gobierno, Pablo Abraham, y por el entonces coordinador del programa "Plan Urbano Santa Fe", Gustavo Giobando.
El material donado debía ser utilizado en cuatro programas que había ideado el PNUD. Uno de ellos era la creación de Centros de Desarrollo Barriales (CeDeBas) en las asociaciones vecinales Centenario y Sarmiento.
El otro se denominó Apoyo a la clasificación y manejo de residuos sólidos domiciliarios. El tercero estaba destinado a la reconstrucción de viviendas en Centenario, Barranquitas Oeste, Loyola Sur, vecinal Estrada y vecinal Sarmiento. Y el cuarto era la activación de la Unidad Municipal de Planificación Urbana Territorial.
Para el primer programa se donaron, por ejemplo, 2 equipos informáticos completos compuestos por gabinete, CPU, CD, monitor 15", impresoras con sus respectivos escritorios para computadora, e impresoras HP. También, dos equipos de fax, celulares, mesas y 20 sillas. El PNUD donó más insumos: papel y artículos de oficina; y dos motos de 50 cm3.
"Desconocemos para qué fueron utilizados estos equipos y útiles. En cuanto a las motos, las mismas permanecen sin retirar en un comercio local", aseguraron los ediles.
Respecto de la clasificación y manejo de residuos sólidos, el PNUD planeó crear playones para que las familias que se dediquen a la recolección de los desechos domiciliarios puedan seleccionarlos.
La idea era crear plantas de clasificación en los barrios El Arenal, Barranquitas Oeste, Loyola Sur, Cabal y Santa Rosa de Lima, en una primera etapa. Luego, extender esta experiencia a otros 5 áreas más, según lo que funcionarios del PNUD manifestaron en marzo de 2004.
"Lo único que se alcanzó a montar fue la playa de clasificación del barrio El Arenal, hoy desmantelada", sentenciaron. (ver aparte)
Además de la edificación, se había donado hasta pintura para los carros de las familias recolectoras. También, decenas de mudas de ropa, cestos metálicos, palas, rastrillos, baldes y cientos de bolsas plásticas.
Para la reconstrucción de viviendas, en esta línea de trabajo el PNUD donó hormigoneras y demás juegos de herramientas que se cuentan por miles. Los concejales dijeron que "según supimos, estos materiales fueron entregados a las vecinales, no al municipio. Pero desconocemos si la Municipalidad brindó algún tipo de apoyo o alguna acción de control", dijeron.
Para el último programa, la puesta en marcha de la Unidad de Planificación Urbana Territorial (creada por un Decreto en la anterior gestión municipal de Marcelo Alvarez y después, mejorado, a través de otra norma), se donaron equipos informáticos, escáner, fotocopiadora e impresora; muebles, sillas y hasta una máquina de foto digital, según figura en el acta.
"Todo este equipamiento se encontraba en las oficinas de esa Unidad Municipal que funcionaba en el Predio Ferial. Pero la oficina fue desmantelada a mediados del año pasado, y en la actualidad carece de espacio físico de funcionamiento. Por lo tanto, se desconoce cuál fue el destino del equipamiento donado", expresaron.
Todas estas dudas fueron planteadas por los concejales a través de un pedido de informes aprobado en noviembre del año pasado. "Todavía no fue contestado", recordaron.
"El Ejecutivo podrá explicar (o no) el destino y la utilización que se dio a cada una de estas donaciones. Lo que jamás podrá explicar es por qué no se ha hecho nada, cuando existía un organismo internacional dispuesto a prestar colaboración, asistencia técnica y recursos económicos", concluyeron los ediles de la UCR.
Financiado con fondos del PNUD, el 9 de marzo del año pasado se inauguró el Primer Clasificador de Residuos Sólidos Domiciliarios en el barrio El Arenal, justo donde calle General López llega a su fin, en el oeste.
Lejos quedaron los objetivos que movilizaron el proyecto: mejorar las condiciones ambientales y de trabajo de unas 60 familias que viven del cirujeo y habilitar luego 10 predios similares en otros tantos barrios de la ciudad.
Más allá de que profesionales de la Fundación Educambiente de Buenos Aires, convocada por el PNUD, estuvieron en la ciudad en reiteradas oportunidades capacitando a los vecinos y realizando tareas de erradicación de minibasurales con guantes, barbijos y bolsas plásticas, hoy la planta está totalmente desmantelada.
Según los vecinos, "nunca funcionó" y allí estuvo abandonada a su suerte hasta que, "hace unos dos meses, gente de otros barrios se robó todo", denunció una vecina.
Lo único que quedó en pie como testigo de que alguna vez existió son los postes verdes que unían los metros de alambrado. Hasta se desmontó una pequeña construcción de material que había en su interior.
Tampoco quedan rastros de los cestos que se colocaron en distintas cuadras para evitar que se incrementasen los minibasurales. "Nadie venía a retirar la basura acumulada y la gente los terminó quemando con todo adentro".
Hoy los basurales cobraron dimensiones importantes a lo largo de General López, en todas las calles transversales y en los terrenos de los vecinos que viven del cirujeo.