Lía Masjoan
Los vecinos de calle Avellaneda, entre Maipú y Pedro Zenteno, en Candioti Norte, están enojadísimos. Y no es para menos.
Hace ya cuatro años, pagaron en la Dirección de Rentas de la Municipalidad de Santa Fe -algunos al contado y otros unas cuotas- por la obra de construcción de cordón cuneta, mejorado y desagües, la cual nunca se concretó. Obviamente, se sienten estafados.
"El acuerdo era que los trabajos se hacían si estaba de acuerdo el 60 por ciento de los vecinos. Y la aceptamos un 70 %", aseguraron a El Litoral. Algunos se adhirieron a un plan de pago y abonaron varias cuotas hasta que vieron que la obra no se ejecutaba. Otros, pagaron al contado sumas que van entre los 300 y los 900 pesos, dependiendo del inmueble que ocupan. Los comprobantes de pago que tienen en sus manos así lo demuestran.
La empresa Inar Construcciones S.R.L. fue quien ganó la licitación. Empezó a trabajar pero repentinamente interrumpió la obra. "En su oportunidad uno de los ingenieros me dijo que como la Municipalidad no les pagaba paralizaban la obra", comentó una señora, lo cual no pudo ser corroborado porque desde la empresa se negaron a brindar información sobre lo ocurrido.
En consecuencia, un lunar de calles de tierra en muy mal estado persiste en un barrio residencial de la ciudad, a tan sólo tres cuadras de bulevar Gálvez y a cuatro de la Costanera.
Preocupada por la situación, la vecina Alicia Sgridotti fue a pedir explicaciones al municipio. Como respuesta recibió que "el dinero no se iba a devolver y que no tenían ni idea si la obra se iba a continuar".
Más allá de la bronca contenida durante años, los vecinos están dispuestos al diálogo y a cumplir con los convenios de pago con tal de que la obra se concrete y se ponga fin a sus padecimientos actuales.
"El estado de la calle es deplorable, los pozos dificultan la circulación, no pasa ni una motoniveladora, los yuyos están altísimos porque los cortan una vez cada seis meses, y cuando llueve queda agua estancada", coincidió un grupo de frentistas.
A esto sumaron que durante los meses estivales "estamos obligados a encerrarnos dentro de nuestras casas porque hace cuatro años que el camión regador no pasa y todo se llena de polvo".
Una recorrida por la zona permite comprobar la existencia de minibasurales a lo largo de toda su extensión, junto al tapial que separa al barrio de los terrenos del ferrocarril, hoy en las manos privadas de Belgrano Cargas. "Hay gente que vive allí y se dedica al cirujeo, una vez que clasifican la basura la arrojan allí, formando verdaderos focos infecciosos y poblando el barrio de ratas", dijo el vecino Osvaldo Carrizo.
La iluminación es también deficiente. Durante dos meses clamaron en la Dirección de Alumbrado Público el cambio de tres focos quemados. Algunos llamaron hasta siete veces pero siempre escucharon la misma respuesta: "No tenemos focos". "Nos preguntamos a qué destinan lo que pagamos de alumbrado público, si poco más tenemos que llamar a San Pedro para tener luz", se quejaron y remarcaron que desde la tardecita ni cadetes ni remises quieren ingresar.
El problema se agrava porque desde hace dos años no hay colectivo que recorra la zona. "Antes pasaba el 1 pero lo sacaron y ahora para tomar uno tenemos que caminar cuatro cuadras. De noche es un peligro".
A pesar de que están "olvidados" a la hora de brindarles servicios, si de recaudar se trata sí se los tiene en cuenta. "Pagamos impuestos altísimos acordes a los de todo barrio Candioti pero vivimos en condiciones lamentables", aseguró Manuel Cercos.
Según detalló una vecina, de impuesto inmobiliario paga $ 89 y de tasa municipal $ 50. Y aunque parezca un chiste, la Municipalidad recauda también por barrido y limpieza, servicio que no presta porque las calles son de tierra.
El hecho de que el vecino de enfrente sea una empresa privatizada -Belgrano Cargas- también pone trabas en la resolución del conflicto. Según los vecinos "no quieren pagar por la mitad de la obra que les corresponde. Deberán ejecutarla igual y luego reclamarles judicialmente o que el municipio se haga cargo directamente de su financiación, tal como alguna vez dijeron".
Con la firma del entonces presidente del Concejo Municipal, Alberto Hammerly, el cuerpo sancionó en agosto de 1998 la resolución 7598 que disponía la pavimentación de calle Avellaneda entre el 3700 y el 4500 (Maipú y Pedro Díaz Colodrero), incluyendo obras complementarias de desagües. Una semana después, Horacio Rosatti, en esa fecha intendente, promulgó la norma. Acompaña con su firma el entonces secretario de Gobierno y Cultura, y actual intendente, Martín Balbarrey.
"Esto no se cumplió", aseguraron los vecinos. Al año siguiente, el Concejo sancionó la ordenanza 10.479, que dispone la ejecución de la obra de construcción de cordón cuneta y mejorado en vecinales San Roque y Candioti Norte". En el detalle de las calles se incluye a Avellaneda entre Maipú y Pedro Zenteno, que es lo que ya pagaron muchos vecinos.
"Si se hubiese cumplido con lo dispuesto en la primera, no tendría por qué haber salido otra ordenanza disponiendo sólo un mejorado de ripio y no su pavimentación", reclamaron.