Juliano Salierno
Miguel Ángel Stemphelet quedó detenido por orden del juez de Instrucción José Manuel García Porta, quien lo responsabilizó de un intento de robo en un comercio de Recreo Sur. Según los vecinos, la víctima logró interceptarlo en la calle y en un forcejeo el ladrón recibió un disparo, que obligó a los médicos a extirparle un riñón.
El incidente se produjo en la vereda de un almacén del barrio Areci, de Recreo Sur, el 18 de marzo. Todo empezó cuando el joven de 22 años entró al local "empuñando un revolver calibre 32".
La hija de la propietaria del almacén fue sorprendida por el asaltante que le apuntaba mientras le robaba una balanza electrónica y una calculadora.
Siempre con el arma alzada, el forajido emprendió la huida con los objetos conseguidos, pero la suerte, y el coraje de la dueña del lugar le impidieron salir ileso.
La madre de la chica, que en ese momento estaba en el interior de la casa detrás del negocio, al darse cuenta de lo que estaba ocurriendo "va al encuentro del ladrón", increpándolo hasta trabarse en lucha.
"Al acudir la policía el delincuente estaba retenido por los vecinos y la víctima", relata la resolución judicial. Una vez detenido se recuperan los bienes y se secuestra el revolver calibre 32 marca Rubí, que estaba en poder del atacante.
Stemphelet es santafesino, changarín y vivía en el barrio Eva Perón hasta su detención. Está acusado de "delitos contra la propiedad" por dos hechos, aunque tiene "numerosos antecedentes penales" y fue "declarado reincidente". Encubre su identidad con otros nombres como García, Yossen o Stemphelet, y se lo conoce por el apodo de "conejo".
En otro caso se lo acusó de ser el autor del robo de una moto ocurrido el 13 de febrero de 2003, pero negó los cargos, y ante la ausencia del denunciante en los estrados locales se lo benefició con la duda y García Porta le dictó la "falta de mérito".
A pesar de los testimonios aportados por las víctimas y los vecinos "niega los hechos que se le atribuyen" en Recreo Sur y explicó que fue a hacer una compra cuando recibió un tiro de atrás.
El parte médico aclaró que el ladrón sufrió una herida de arma de fuego en las costillas, y la Justicia estableció que fue al ser interceptado por la dueña del almacén, aunque no se pudo aclarar quién gatilló exactamente.
Producto del balazo a Stemphelet lo intervinieron quirúrgicamente en el Hospital Cullen, donde además del proyectil, le extirparon el riñón derecho.
Se plantea una complicación a la hora de analizar responsabilidades porque la bala que le extrajeron del cuerpo no pertenece al revólver 32 que portaba, sino que se trata de un calibre 38.
La Justicia expuso que "no sabemos con exactitud si el disparo del arma calibre 38 lo realizó la damnificada, o algún familiar suyo o vecinos que acudieron al lugar".
Para García Porta "aun suponiendo que el disparo lo haya efectuado la víctima o algún familiar, aconteció dentro del marco de la legítima defensa".
El magistrado entendió que el "hecho quedó dentro de la tentativa de robo calificado y agravado por el uso de arma, por no poder consumar el despojo por circunstancias ajenas a su voluntad" y resolvió procesarlo y enviarlo a prisión luego de superado el post operatorio.
Un comerciante
de Villa Hipódromo mató a un ladrón el 5 de abril, y el juez de Instrucción Rubén Eduardo Saurín dictó la falta de mérito por considerar que el trabajador se defendió al ver amenazada su integridad física, la de su esposa -que se encontraba en silla de ruedas- y sus bienes patrimoniales.
Los delincuentes eran dos, actuaron encapuchados y a punta de pistola. Lo golpearon y lo llevaron hasta la caja donde se encontraba un revólver calibre 38 con el cual eliminó a uno e hirió a otro que pudo fugarse.
Un día después del caso de Recreo Sur, el mismo juez debió resolver un dilema de características similares, en el que un muchacho recibió dos disparos en la cabeza que le provocaron la muerte. El autor del hecho fue el encargado de una carnicería de barrio San Lorenzo, cansado de los "aprietes" para que entregue achuras y monedas. En esta oportunidad, el juez de Instrucción de la 2da. nominación dijo que "para poder hablar de una legítima defensa en exceso debieron los sujetos haber actuado con armas, potenciándose el poder ofensivo de ellos, calculando y exagerando el riesgo por parte de la víctima". Como el hecho ocurrió en la vereda del negocio, los delincuentes no estaban armados y el carnicero entró a buscar su arma para actuar, García Porta resolvió procesarlo "como autor material penalmente responsable del delito de homicidio" y dictó su prisión preventiva.