Rosario (Especial por Manuel Monteserín). - Rosario Central empató anoche con Banfield en cero, en un partido jugado en el Gigante de Arroyito, dentro de un trámite muy malo, en el que uno no quiso (el visitante) y el otro no pudo (el local).
Se suele hablar de partidos malos, pero el disputado ayer en Arroyito, debe estar entre los peores de los últimos tiempos. Central una vez más chocó con sus propias limitaciones, y a pesar de los intentos de su técnico, con algunos cambios de nombres y de variantes técnicas, no encontró respuesta a la pálida imagen que tiene el equipo en el desarrollo de este torneo. Por su parte, Banfield, que con el de anoche, lleva siete fechas sin conocer la victoria, aferrado a un esquema mezquino que sólo apuesta a no perder, y como consecuencia de esa pobreza, le impide desarrollar estrategias de mayor envergadura, y se conforma con muy poco.
De lo intrascendente del partido hablan las muy pocas situaciones que generaron ambos frente a la valla rival con opciones ciertas de llegar al gol. Apenas si se pueden contabilizar un par para cada bando en el transcurso de los poco más de noventa minutos jugados.
Es probable que los simpatizantes auriazules crean que su equipo estuvo más cerca de la victoria, que digan que fue dueño de los espacios y de la tenencia de la pelota, durante la mayor parte del cotejo. Pero esto solo no alcanza, hay que saber usar esos atributos para lograr ser más que un rival. Central no los tiene, sus hombres confunden ganas y despliegue, con superioridad, y no es así. Si las ganas no están dosificadas, no se consiguen respuestas positivas. Poco para rescatar en el conjunto "canalla" más allá de esas ganas. No fue solución el enganche, no se constituyeron en piezas de encaje el resto de los mediocmapistas; de manera tal que una vez más, los delanteros carecieron del apoyo necesario para inquietar a su oponente.
De Banfield, poco se puede decir, vino con un fundamento y lo llevó a la práctica, desde luego que ayudado por la poca monta futbolística que mostró su contrincante. A pesar de los silbidos, Ariel Cuffaro Russo continuaría en el cargo de entrenador de Rosario Central, a pesar de la floja campaña y de haber perdido el clásico con Newell's.