El Pro Huerta tiene una importante incidencia en la región

Hacedores de sus propias huertas

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Tienen ganas de trabajar las tierras y de mejorar su calidad de vida. Por eso, se capacitan y estrechan los lazos interpersonales para producir lo que luego consumen.

Ivana Zilli[email protected]

Tener unas semillas a mano y contar con el suficiente asesoramiento profesional son los elementos que no pueden faltar a la hora de convertirse en los creadores de su propia huerta. Un logro que para muchas familias, comunidades escolares y barriales les parece inalcanzable; sin embargo, por medio del Programa Pro Huerta, logran que este sueño se haga realidad.

Tras 15 años de su implementación en el país, la coordinadora del Pro Huerta de la Región Centro de Santa Fe, Yolanda de Tizón, resaltó que con esta propuesta del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación que se ejecuta por medio del INTA, se puede "mejorar la calidad de la alimentación de la gente y que cada grupo consuma todo lo que produce en su propia huerta. La mayoría de estas huertas está destinada al autoconsumo"; aunque, cuando hay algún excedente de producción, "se hacen donaciones a los comedores escolares, centros comunitarios o intercambian con otros productos (leche, carne, etc.) que les hacen falta".

Lechuga, zapallo, arvejas, papa, entre otras, son algunas de las producciones que obtienen en pequeñas superficies ubicadas tanto en zonas rurales como urbanas de la Argentina.

Nuestra provincia alberga a 50.084 huertas y granjas; la Región Centro de la Provincia (integrada por los departamentos Castellanos, San Cristóbal, Las Colonias, San Jerónimo, San Martín y La Capital) cuenta con aproximadamente 13.000 y en el país se localizan unas 561.200 huertas y granjas.

Desde el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación proviene el dinero para abonar las semillas y a los profesionales que están afectados a trabajar en este programa. En tanto que el INTA se encarga de asesorar técnicamente y capacitar a los promotores voluntarios de este programa.

Reforzar el intercambio

Todos los años se realiza una reunión que congrega a todos los promotores voluntarios del Pro Huerta Región Centro de la Provincia. Esta semana, se hizo en el Camping UPCN y convocó a más de 100 personas de los departamentos Castellanos, San Cristóbal, Las Colonias, San Jerónimo, San Martín y La Capital, que compartieron sus experiencias y tuvieron un momento de reflexión y de capacitación que les permitió intercambiar opiniones, preguntas y propuestas de trabajo. Almorzaron todos juntos y luego visitaron la huerta comunitaria de Recreo, donde trabajan integrantes de la comunidad Mocoví.

Para Tizón, la figura del promotor es un eslabón de la cadena que no puede faltar porque "en cada comunidad hay una realidad distinta en cuanto a los hábitos de trabajo, las necesidades y expectativas". Por esta razón, la presencia del promotor "es muy importante porque ellos son los que realmente conocen a los vecinos y saben bien quién va a responder a este programa y quién no", advirtió la coordinadora del Pro Huerta de la Región Centro de Santa Fe.

A modo de ejemplo, Tizón graficó: "En aquellos departamentos donde hay una mayor influencia de la inmigración se añora la famosa huerta que hacía el nono o el abuelo y son muchas las personas que vuelven a construir un espacio de producción de estas características". En cambio, "en las ciudades, la situación se complica un poco más a raíz del poco espacio que hay, además, de que no existe una costumbre de consumir verduras y de trabajar la tierra".

Por eso, todos los que ingresan a este programa deben saber que "esta propuesta no es asistencialista y que el que retira las semillas es porque quiere trabajar y agarrar la pala. Nosotros tenemos que acompañarlos para que no fracasen en la siembra y no haya una desmoralización". Por lo general, "se empieza a trabajar con dos o tres huertas y después se produce un contagio multiplicador", recalcó con entusiasmo Yolanda.

Una idea que contagia

Desde el año 90 hasta ahora, "el Pro Huerta fue creciendo en red. Es que con apenas 100 metros cuadrados y un paquete de semillas, integrado por 13 ó 14 especies, una familia de 4 ó 5 miembros puede contar con una producción propia durante todo el año".

Algunos de los que se acercaron a esta propuesta, lo hicieron porque necesitaban resolver la escasez de recursos que tenían; mientras que otros, decidieron adherir a esta iniciativa para mejorar su calidad de vida por medio de una producción de cultivos orgánicos, ya que "aquí les enseñamos a hacer el abono de forma natural, los controles de plagas por medio de preparados caseros y a tener una diversidad dentro de la producción". De esta forma, "a medida que más gente se incorpora a este programa, tenemos la seguridad de que se está mejorando la calidad de la alimentación de las distintas comunidades", señaló Tizón.

En cifras

  • %s561.992

    huertas hay en el país.

  • 3.432.772 es la cantidad de beneficiarios de este programa en el ámbito nacional.

  • 50.084 es el número de huertas y granjas del Pro Huerta en nuestra provincia.

  • 232.989 es la cantidad de beneficiarios de este programa en Santa Fe.

  • 946

    promotores hay en nuestra provincia.

  • 13.000 huertas y granjas del Pro Huerta están localizadas en la Región Centro de la Provincia.

  • 62.370 son los beneficiarios de este programa en la Región Centro de Santa Fe.

  • 255 promotores hay en la Región Centro de la Provincia.

  • Antecedentes del programa

  • Características. Es una propuesta del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación dentro del Plan de Seguridad Alimentaria y lo ejecuta en el INTA en todo el país.

  • Objetivos Promover prestaciones básicas (insumos biológicos, asistencia técnica, capacitación) para que familias y grupos o entidades de la comunidad generen sus propios alimentos frescos de huertas y granjas; capacitar a promotores voluntarios de la misma comunidad o de otras instituciones (docentes, agentes de salud, municipales,de grupos religiosos, ONGs, etc.); generar, adaptar y aplicar tecnologías apropiadas; y favorecer la organización de las familias intervinientes para la incorporación en su alimentación diaria, frutas, verduras y otros productos de granjas, conservar y procesar domésticamente alimentos, participar en ferias francas, redes de trueque y microemprendimientos.

  • Destinatarios. Está dirigido a la población en situación de vulnerabilidad social, atendiendo a familias urbanas y rurales situadas bajo la denominada línea de pobreza. Aquí se incluye a los desempleados, subocupados, minifundistas, asalariados rurales, comunidades aborígenes, familias pauperizadas y población vulnerable en términos de seguridad alimentaria.

  • Requisitos. Disponer de una superficie mínima necesaria para la implantación de una huerta y participar en las instancias de capacitación que da el Programa. Se propone una participación activa de sus beneficiarios en tanto asumen compromisos para su permanencia (cultivo de la huerta) novedosos en relación a otros programas alimentarios.

  • Los protagonistas tienen la palabra

    Los avances que se produce en cada huerta están íntimamente relacionados con el ritmo de evolución que se da en cada grupo. Desde hace cuatro años, la huerta comunitaria de Recreo trabaja sin parar e intenta avanzar en su producción bajo el asesoramiento que le dan los profesionales del INTA.

    * Cerca de 20 personas de la comunidad Mocoví trabajan en esta huerta donde se produce lechuga, zapallo, calabaza, acelga, arvejas, entre otros productos. "A medida que el INTA nos entrega las semillas nosotros seguimos avanzando", dijo Angel Molina, integrante de la comunidad Mocoví que trabaja en esta huerta.

    Aunque, también "aprendimos a sacar semillas caseras que las utilizamos para no detener nuestra producción y evitar que haya escasez porque tenemos que entregar en los comedores y a las familias de la comunidad, además de vender el excedente que nos queda para consumo de nuestra huerta".

    Para Molina, desde que la huerta funciona en Recreo, "hubo una mejora en la vida de la gente que antes no tenía para comprar verduras y, por eso, no las consumía. En cambio, ahora con la huerta puede tener su propio consumo".

    * Liliana Orellano de Sánchez es promotora voluntaria de Pro Huerta en el barrio Güemes de Rafaela y añoraba ser parte de una experiencia similar a la que habían desarrollado sus antecesores que se dedicaban a hacer la huerta tradicional. Un día decidió capacitarse en el INTA y ponerse al frente de este programa en una porción de la ciudad rafaelina. "La cosecha siempre fue buena, más allá de que tiene algunos altibajos". Pero, "acá hacemos lo que nos gusta, comemos sanos y enseñamos a los vecinos a que se puede consumir alimentos con mayor calidad".

    Con el paso del tiempo, Liliana se ha convertido en un referente muy importante en el barrio y hoy es el nexo entre las distintas instituciones vecinales, escolares y capillas de la zona.

    * Javier Pavone es promotor de una huerta de barrio Barranquitas de nuestra ciudad. Como conductor de esta experiencia, de forma periódica se reúnen y discuten la forma en que quieren trabajar y cuánta superficie tienen para realizar la siembra. Cerca de 15 familias están involucradas en el trabajo de esta huerta. Hasta ahora, "la experiencia es muy buena porque es una ayuda económica que te entusiasma a seguir adelante", remarcó Pavone.