-¿Cómo ha sido la relación de cantidad de vacas por habitante en la Argentina?
-En los últimos 50 años ha habido una caída permanente en la densidad de animales en la Argentina. Fuimos de 2,6 vacas por habitante a 1,3 como tenemos en la actualidad. Esto es muy importante, porque esta ha sido la causa del estancamiento ganadero en la producción de carne. La causa de esto ha sido el crecimiento de la agricultura y los tambos, creo que la cantidad de vacas era alta para esa densidad demográfica, y que todo aumento en la productividad iba a representar una sobreoferta de carne. Estos son los ciclos ganaderos, cada vez que había una buena situación de precios, los ganaderos destinaban más esfuerzo en producir, y esto generaba una sobreoferta y una caída de los precios.
Ahora la cosa cambió, vemos que un crecimiento en la productividad de estas vacas, impactaría mucho menos, y significaría una crecimiento en la oferta muy inferior. Y si esto va acompañado de una demanda externa activa como tenemos hoy, esto significa que se puede crecer sin un decaimiento en los precios, y ese pasa a ser un tema central.