Hacer un buen control y evitar la resistencia

La mosca de los cuernos es un parásito externo que preocupa a los productores ganaderos y veterinarios desde que apareció en la Argentina en

1991, advirtieron desde Biogénesis.

Como todo parásito "visible", su control no sólo se limita al uso de productos veterinarios elaborados bajo estrictos procesos de calidad, sino que desencadenó una de las oleadas de desarrollo de "formulaciones veterinarias caseras" más variadas que se recuerden. El impacto de estos "procesos de invención" fue nefasto, registrándose en muy poco tiempo, resistencia a los piretroides que llevaron a dejar de lado el control de esta parasitosis por no resultar eficaces los tratamientos realizados.

Este parásito, que se presenta en las principales zonas ganaderas en esta época del año, genera consecuencias negativas para la producción de carne y de leche, provocando grandes pérdidas económicas. Por esta razón, se recomienda implementar tratamientos racionales de control ante la lucha y el control de la mosca.

El INTA de Rafaela (Santa Fe), de Anguil (La Pampa) y de Castelar (Buenos Aires) y el Cedivef (Conicet) en Formosa analizaron la valoración del daño de la mosca de los cuernos, ratificando los resultados de estudios hechos en otros países, donde en determinadas categorías los daños adquirían mayor importancia. los Cuernos representan el 20% más del valor del cuero en curtiembre.

Caso por caso

Al analizar todos estos datos se observa que "determinadas categorías del rodeo merecen ser tratadas con mayor frecuencia; mientras que en otras, con el enfoque actual de prevenir la resistencia o su incremento, los

tratamientos deben espaciarse o directamente no realizarse".

Las vacas en ordeñe, toros en servicio y novillos en los últimos 45/60 días de engorde, son las categorías importantes para la lucha en un rodeo. En tanto, en las otras categorías, los tratamientos deberán aplicarse para mantener niveles de infestación compatibles con la productividad, desechando el nivel (meramente teórico, pero deseado) de animales libres de moscas.

Ante este contexto, Biogénesis fue el primer laboratorio veterinario en desarrollar desde el momento en que ingresó la mosca de los cuernos a la Argentina, un producto destinado a su control que fue Aciendel. Está formulado con cipermetrina en un exclusivo vehículo que le otorga prolongada acción y alta distribución sobre la piel del animal por combinarse con las secreciones de las glándulas sebáceas.

Cuando aparecieron los primeros casos de resistencia, este laboratorio desarrolló Aciendel Plus, combinando cipermetrina con un sinergista que potencia su acción. Sin embargo, como la resistencia de la mosca a piretroides se hizo aun más intensa, se desarrolló Aciendel P10, formulado con clorpirifs al 10% para su uso en establecimientos en los que el uso de piretroides no daba resultados.