Rosario (C).- Un grupo de seis universitarios que volvían de una fiesta vivieron una pesadilla ayer a la madrugada cuando se rehusaron a prestarse para un control de alcoholemia. A bordo de una camioneta Toyota, los estudiantes fueron perseguidos a lo largo de diez kilómetros por dos patrullas policiales y dos motos municipales desde una de las cuales, en plena zona urbana, se efectuaron disparos que destrozaron la luneta trasera de la pick up. La secuencia, que de milagro no terminó con ningún herido, desencadenó el pase a disponibilidad de seis uniformados por la temeridad de su acción y la apertura de una causa judicial por abuso de armas: los jóvenes estaban en infracción, pero la respuesta policial fue desproporcionada, al punto de que pudo originar la muerte de personas desarmadas.
El incidente comenzó cuando tres varones y tres mujeres de entre 19 y 20 años, estudiantes de Arquitectura, retornaban de una fiesta de graduación. Cerca de la estación Rosario Norte advirtieron un control de alcoholemia y como, al parecer, todos habían bebido, resolvieron evitarlo. Por esa razón dos motos y un patrullero fueron tras la pick up desde Rivadavia y Pueyrredón hasta un punto situado a casi diez kilómetros.
Los jóvenes desoyeron las voces de alto en una carrera que ignoró semáforos en rojo y que se realizó a alta velocidad. En mitad del camino desde las patrullas reclamaron por megáfono la detención e hicieron luego disparos al aire. Pero luego los balazos se dirigieron a los neumáticos y terminaron directamente impactando en el vidrio trasero. Ante esto, la persecución terminó en Circunvalación y Uriburu.
"Estábamos aterrorizados. Íbamos agachados después de escuchar los disparos", dijo María Sol Depetris, de 19 años.
La policía reconoció que los disparos afectaron el guardabarro trasero izquierdo, la compuerta trasera, la luneta y el parabrisas. La jefa de policía provincial, Leyla Perazzo, reprochó airadamente la desmesura del procedimiento. "Los policías tendrán que responder por sus acciones, ya que fueron formados para no desenvolverse con violencia desmedida", destacó. A lo sumo en una persecución que se complica, sostuvo la jefa, la policía puede intentar interceptar el vehículo y hasta usar algún medio intimidatorio como el disparo de un arma de fuego no letal al aire. "El uso del arma es el último recurso en defensa de la vida del propio policía y de terceros. El policía no debe generar más riesgos en la comunidad que el propio hecho a relevar", dijo Perazzo.